José María Espinosa fue uno de los pocos pintores que hizo retratos del natural al Libertador. Además, en muchas ocasiones lo pintó tal como le gustaba vestirse a diario, sin ninguna ostentación, con trajes cómodos y sencillos.
El próximo 23 de abril Bogotá cerrará uno de los capítulos más importantes de su historia en relación con el fomento del libro y la lectura. En la Plaza de Bolívar, justamente donde empezó la celebración de Bogotá Capital Mundial del Libro, los bogotanos podrán disfrutar de diversas actividades programadas por la Secretaría de Cultura, entre las cuales se incluyen ferias literarias, muestras artísticas, lectura de poemas y un gran concierto con Andrea Echeverri y Aterciopelados.
Una fecha además célebre para el mundo literario, en la que se rinde homenaje a grandes figuras de la literatura universal: el 23 de abril de 1616 fallecieron Miguel de Cervantes, el Inca Garcilaso de la Vega y William Shakespeare (este último en la misma fecha pero no el mismo día, y ello debido a un desfase del calendario de los ingleses para tal época); en 1923, también un 23 de abril, nació en Jericó (Antioquia) el gran escritor colombiano Manuel Mejía Vallejo. Una fecha que en 2008 coincide con el Día del Libro, celebrado por primera vez en Colombia, y con la apertura de la versión número 21 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, que este año trae toda la herencia literaria del Japón, el País del Sol Naciente.
Suficientes razones para convertir este 23 de abril en una gran fiesta del libro y la lectura. Un día para que, en el estilo de las grandes ciudades europeas, los bogotanos se regalen un libro. Será una jornada que sorprenderá con ferias del libro instaladas en varios puntos de la ciudad, con actividades literarias para niños en centros comerciales y librerías, y con una variada programación en la Red de Bibliotecas Públicas.
Todo esto para despedir un año en el que se avanzó en la consolidación de la Política Pública de Lectura y Escritura, y que ratifica el compromiso de Bogotá para seguir promoviendo la participación ciudadana en torno al libro y la lectura.
En la Bogotá positiva la promoción
de la lectura seguirá siendo prioridad
Bogotá se convirtió durante un año en centro de la cultura: fue Capital Mundial del Libro. Este mes llegará el momento de hacer balances, cuando la ciudad le entregue a Ámsterdam el título que ostentó desde abril de 2007. Pero no sólo estos balances serán la noticia; también son noticia los envidiables resultados que dejaron, por ejemplo, el Elogio de la Lectura, el crecimiento de Libro al Viento, la consolidación de las Bibloestaciones —que de ser dispensadores de préstamo libre han pasado a ser pequeñas bibliotecas— y Bogotá 39, que reunió a los mejores escritores latinoamericanos menores de 39 años.
Sí, el balance es muy bueno, pero la noticia que queremos dar a los ciudadanos es que Bogotá seguirá impulsando y ejecutando una política de lectura y escritura incluyente, seguirá lanzando nuevos libros al viento, y la administración distrital continuará apostándole al crecimiento de una oferta de lectura para promoverla como parte de la vida de los bogotanos.En ésta,la Bogotá positiva, trabajaremos arduamente para que la escritura y la lectura sean asuntos de interés social.
Para Bogotá fue un gran honor haber sido elegida por la Unesco como Capital Mundial del Libro. Fue un honor que nos ganamos a pulso, y una responsabilidad que asumimos con la conciencia de que la jornada final del 23 de abril de 2008 constituye, al mismo tiempo, un cierre y un punto de partida. En tal fecha se llevará a cabo, simultáneamente en quince ciudades del país, el Día del Libro, programa que organiza la Cámara Colombiana del Libro y que apoyamos desde la Secretaría de Cultura, con el objetivo principal de fomentar la lectura entre los colombianos.
Durante esta jornada, además de ferias del libro callejeras y eventos culturales en toda la ciudad, se institucionalizará la campaña Regala un Libro: de ahora en adelante, cada 23 de abril se invitará a los ciudadanos a regalar libros para expresar el afecto y para ir nutriendo los estantes de las bibliotecas de los hogares. Esperamos que esta iniciativa, inspirada en una antigua tradición catalana, contribuya a mejorar los índices de lectura que, tanto en la ciudad como en el resto del país, son aún muy bajos. Según cifras de la Cámara Colombiana del Libro, en 2005 el 22,1% de los colombianos declaraban no tener ningún libro en su hogar. ¡Eso significa que 11 millones de personas no poseen ni siquiera un volumen en su biblioteca! Regala un Libronace con el ferviente convencimiento de que el hábito de la lectura está directamente relacionado con la posibilidad de tener los libros al alcance de las manos (las mismas cifras de la Cámara lo corroboran, pues ellas relacionan la lectura con el número de libros en los anaqueles caseros).
Bogotá seguirá siendo, entonces, una ciudad que promueve la lectura en espacios convencionales y no convencionales: en TransMilenio, en los hospitales, en los colegios del Distrito, en los comedores comunitarios, en las bibloestaciones, en los parques, en las plazas de mercado, en todos estos lugares y en otros más, los habitantes podrán encontrar algo que leer. Los clubes de lectores también continuarán funcionando, lo mismo que los Paraderos Paralibros Paraparques (PPP).
El compromiso es que los habitantes de Bogotá sigan aprovechando la generosa oferta de lectura que tiene la ciudad, que el largo viaje a casa se haga más corto gracias a la voz de García Márquez, y en el parque no se contemple únicamente el paisaje circundante sino también el paisaje que recrean las palabras de nuestros escritores. Como lo dijo Paul Auster en su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias, la cuestión es que los habitantes se den cuenta de que el libro es el mejor lugar para que dos extraños puedan encontrarse en condiciones de absoluta intimidad.
Esperamos que con los programas de lectura y escritura, y con el deseo de esta administración de elevar los índices de lectura, abril no sea el fin sino el comienzo. Que de Sumapaz a Usaquén y de los Cerros Orientales a las llanuras de occidente, los ciudadanos descifren y sientan por qué Jorge Luis Borges calificó el libro como la mejor herramienta de todas las que ha creado el hombre: la extensión de la memoria y la imaginación.
Catalina Ramírez
Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte
CARTAS DE LOS LECTORES
Señor director:
En días pasados usted le jaló las orejas a un lambón de Ecopetrol, le dijo que era injusto (y hasta inconstitucional) preferir a Bogotá con un diésel de mejor calidad.
El Tiempo del pasado 26 de marzo traía un artículo titulado «Paisas exigen un diésel similar al de Bogotá». Y Ecopetrol dice que no se les puede dar mejores combustibles a las otras capitales sin desmejorar el de Bogotá. Lo que no dice la empresa estatal es que ese combustible, de un poquito mejor calidad (no óptima), es importado. Y que podría importar más.
¿O cree que los colombianos no sabemos de las enormes ganancias que le trae a Ecopetrol el precio del barril de petróleo en las cercanías de los 100 dólares? Eso en cuanto a sus exportaciones. En cuanto a las importaciones, su mayor costo se lo pasan sin consideración a los consumidores, que están pagando gasolina de inferior calidad con precios superiores a la excelente, que se vende en los Estados Unidos.
Y alegan que hay que acatar el precio internacional de los combustibles. Pero al hacer esas alegres cuentas no piensan en que nuestros salarios están lejos de igualar los estándares internacionales.
Y quisiera terminar diciendo como en la W: Julito, no me cuelgues. No me vaya a colgar esta carta.
Gracias,
Delio Buenaventura
CC 19.485.801 de Bogotá
Señor director:
En artículo suyo, sobre don Tomás Carrasquilla, encontramos dos errores que se deben corregir. Primero: Kurt Leopold Levy (1917-2000) era canadiense y no gringo. Segundo: el autor de «Que pase el aserrador» es don Jesús del Corral.
La trampa en la que caen los memoriosos —salvo Funes— es citar de memoria.