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Patrimonio intangible de Bogotá Rutas para la gestión de la diversidad cultural
Con el Censo de Patrimonio Cultural Intangible de Bogotá, se catalogaron a lo largo y ancho de la ciudad aquellos espacios que se entienden como «itinerarios culturales intangibles», entre los cuales se reconocen los de la música, la gastronomía y los objetos de devoción.
Una demostración de hip-hop en la Localidad de Ciudad Bolívar. En primera fila, de izquierda a derecha, Mónica Cortés, jefe de prensa de la Alcaldía; el alcalde mayor, Samuel Moreno Rojas, y la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, Catalina Ramírez Vallejo. Foto Ignacio Prieto
Con la visita realizada por el alcalde Samuel Moreno Rojas, a un numeroso grupo de jóvenes pertenecientes al movimiento hip-hop, el pasado mes en la Localidad de Ciudad Bolívar, se empezaron a hacer públicos los resultados obtenidos por el Censo de Patrimonio Cultural Intangible de Bogotá. El alcalde se reunió con los hip-hoppers en un conversatorio en el que intercambiaron ideas acerca de la posición y el reconocimiento que les deja como jóvenes y habitantes de la ciudad el hecho de pertenecer a este movimiento musical e ideológico.
El Censo de Patrimonio Cultural Intangible de Bogotá es un proceso de investigación sobre la diversidad cultural y sus estrategias de gestión y negociación, por parte de las comunidades con las instituciones, con lo cual se constituye en un pilar para la construcción de políticas públicas a largo plazo en el campo del patrimonio cultural intangible.
El patrimonio intangible representa una herramienta central en la gestión de la diversidad cultural de las comunidades que habitan la capital, al entender la cultura como un recurso propio de los grupos sociales que hace posible su afirmación y la negociación de las diferencias, el posicionamiento y la gestión de sus identidades frente a los demás. Por ello, la metodología del censo es un proceso colectivo y de negociación de valores e identidades que realiza la propia gente.
Se ha pensado básicamente en varios frentes denominados «itinerarios», término que se refiere a escenarios diferentes que dan cuenta de estos patrimonios intangibles, y que albergan todo un conjunto de elementos que los hacen particulares. Así, están los itinerarios de la música, recogiendo las principales manifestaciones culturales que ligan la música con la identidad cultural, como lo es el hip-hop en Ciudad Bolívar, Usme, Suba y otras localidades; o la música ranchera, vallenata y llanera para el colectivo de músicos callejeros del sector de La Playa, en Chapinero. El estudio también propone otros itinerarios, como el de la gastronomía y el de las devociones.
Por el reconocimiento
Reconocer esta importancia significa identificar colectivamente el patrimonio cultural inmaterial, su papel en la construcción de una ciudad incluyente y el reto futuro de hacerla más diversa e intercultural. Durante los dos últimos años la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte (SCRD), a través de la Dirección de Arte, Cultura y Patrimonio, ha propiciado diversas acciones para llevar a cabo dicho censo.
Primero, fue necesario generar un marco teórico que permitiera comprender conceptos complejos como «cultura» y «patrimonio intangible», teniendo en cuenta que en las últimas décadas estos conceptos han sido objeto de permanente reflexión. Es importante considerar que hoy la cultura y el patrimonio ocupan un lugar central en la dinámica relacional de los procesos de gobierno, como el ordenamiento territorial, el desarrollo humano, la gestión social y la participación ciudadana desde la óptica de la reivindicación de derechos. Por ello se debe mirar la cultura desde el lugar que hoy ocupa: más que una manifestación artística o de estar ligada al folclor, al servicio público o al equipamiento físico, hoy es determinante de las posturas adoptadas por políticos y gobernantes, y fuente de sus interpretaciones y decisiones.
Llegar al reconocimiento que les dio el alcalde Moreno a los raperos fue el resultado de un proceso de investigación en fuentes bibliográficas, y un trabajo de campo arduo en las localidades que identificó con las comunidades locales, un conjunto de expresiones culturales intangibles. Y, si bien no fue posible abarcar todas, por lo menos sí las más representativas y legítimamente reconocidas por las instituciones, las organizaciones o la ciudadanía.
Ejemplos de itinerarios
Para los jóvenes de las más populosas localidades de la ciudad, el hip-hop —ritmo musical foráneo adaptado a su entorno— se ha convertido en un poderoso referente que los identifica entre ellos mismos y hacia los demás. Ser creadores de pistas musicales de rap, tener tornamesas para pinchar sus discos, bailar break dance y pintar grafitos en los muros de sus barrios es toda una noción de arte callejero en la que son libres de decir lo que piensan y a su manera.
El sector de La Playa en Chapinero, que nació en los años treinta como punto de encuentro de grupos musicales para dar serenatas, hoy alberga a más de 3.000 músicos. Es un escenario de negociación urbana que refleja la diversidad de la ciudad.
El «berraquillo», bebida afrodisíaca que se consigue en la plaza de mercado del Restrepo, ideada hace quince años por la vendedora Mercedes Velandia, es el resultado del intercambio entre los clientes y el vendedor al haber nacido de la alta demanda, por parte de muchas personas de culturas ajenas a la capital, de una bebida que incrementara su potencia sexual.