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El aparato fotográfico permite hacer una especie de crónica visual. Nosotros, los reporteros gráficos, somos gente que le proporciona información a un mundo agobiado de preocupaciones.
Henri Cartier-Bresson Images à la sauvette
Manuel, con H mayúscula
Por Germán Izquierdo
El estudio de Manuel H Rodríguez, en la calle 21 con carrera séptima, está lleno de ventanas. Desde el momento en que se sube por las angostas escaleras, pintadas y repintadas de verde claro, se empiezan a ver los rostros enmarcados. Cada foto es como una ventana que revela el pasado. Ahí está Alberto Lleras haciendo la V de la victoria, Cantinflas vestido de corbata dorada en un cuarto del Hotel Tequendama, la calle 26 recién estrenada, la figura lánguida de Manolete, el rostro del cadáver de Jorge Eliécer Gaitán y el de Roa Sierra, su asesino, desfigurado por los golpes.
Manuel H empezó a tomar fotografías a mediados de los años cuarenta. Trata de recordar las primeras pero, por más que intenta apretando los ojos durante largo rato, la memoria le falla. «No, no me acuerdo», dice entre decepcionado y apenado. En un par de vitrinas guarda las cámaras con las que ha retratado, según el dicho popular, a media humanidad. Entre todas, la primera que tuvo, una Brownie Target Six-16. Más resguardada está la Rolleiflex con la que corrió por las calles mojadas por la lluvia durante el Bogotazo. Con los cinco rollos que cargaba ese día en los bolsillos registró el tranvía ardiendo, las ruinas del Hotel Regina, el saqueo a las joyerías.
En un corredor mal iluminado del segundo piso de esta casa estilo republicano, donde Manuel H vive desde 1952, nada más al levantar la cabeza se encuentra uno con la mirada impávida de Guillermo León Valencia; más adelante está la imagen de Virgilio Barco y, a los lados, los rostros sonrientes de Mariano Ospina, Pedro Gómez, algunas reinas de antaño y compositores famosos. Cuenta Manuel H que el «más reticente era López Michelsen y el más querido Belisario Betancur». Más adelante, después de pasar por un balcón interno, bajo un techo de yeso lleno de rotos por donde se meten las palomas, Manuel H ha dispuesto una galería de gamines, lustrabotas, zorreros. En este lugar del centro de Bogotá hay mil y una ventanas y, apiñados en techos y paredes, sesenta años de historia.
Fotos tomadas del libro Manuel H, setenta años de reportería gráfica en Bogota, publicado por el Instituto Distrital de Patrimoinio Cultural, entidad adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte.
Panorámica del Centro Internacional. Se ven el edificio de Seguros Tequendama, la plaza de toros, las Torres de Salmona y el Planetario. 1978
Los coches fúnebres que se usaban antes en Bogotá en 1961.