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Una década de chachachás, descargas y cumbanchas
La salsa, ese delicioso ritmo afroantillano que se radicó en
Bogotá desde los años ochenta, se gozará en pleno durante
el Décimo Festival Salsa al Parque, del 10 al 12 de agosto en
el Parque Simón Bolívar. Invitados como Guayacán y la
Orquesta Aragón de Cuba se encuentran entre las
atracciones.
Por Rafael Caro Suárez
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En Bogotá echó raíces la salsa. Cualquier calle céntrica o una esquina chapineruna se mueve al son de «Pedro Navajas», «Decisiones» o «Un verano en Nueva York». Cuando cae la noche, en las tarimas de bares como Quiebracanto, El Goce Pagano o Café Libro retumban las descargas salseras para elevar la temperatura de la fría capital. El público grita, se mueve al compás de un chachachá y evoca las inusitadas y tradicionales cumbanchas que décadas atrás llenaron de ruido y jolgorio los barrios de La Habana, San Juan o Nueva York. Evidentemente, Bogotá es territorio de la salsa y durante tres días lo demostrará con creces: del 10 al 12 de agosto se llevará a cabo el Décimo Festival Salsa al Parque, en el Parque Metropolitano Simón Bolívar. Una fiesta para todos los bogotanos, que organiza anualmente la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte (SCRD).
La décima edición de Salsa al Parque llegó cargada de sorpresas. «Este año apuntamos a hacer un Festival muy colombiano. Por eso invitamos a lo más representativo de la salsa nacional y por supuesto de la local», apunta Jeannette Riveros, coordinadora de Salsa al Parque. Vendrán grupos de gran trayectoria como Guayacán Orquesta (Cali), el Grupo Galé (Medellín), la Orquesta María Canela, Hansel Camacho y la Orquesta Aragón (Cuba), además de los músicos bogotanos más destacados, como La Real Charanga,La 33 y Jam Block y la Banda. Junto a ellos, en la tarima, brillarán las potentes coreografías de los bailarines, entre las que destaca la compañía de baile Swing Latino (campeones en el Mundial de Las Vegas 2006).
Además, en escenarios como el Planetario o la Universidad Santo Tomás se realizarán actividades didácticas, con charlas magistrales a cargo de expertos musicales como Elmer González (de Radio Universidad de Puerto Rico), Liliana Casanella (del Instituto Cubano de la Música), César Pagano (musicólogo, fundador de El Goce Pagano), Fernando España y Manuel Rodríguez. Así mismo habrá proyección de videos, y el 5 de agosto, en el Parque Renacimiento, se presentarán coleccionistas y melómanos de diferentes localidades y barrios, en el marco del Carnaval de Bogotá. La idea es, además de pasar tres días bailando y gozando de la música, rescatar las memorias de la escena salsera capitalina.
Al son de los ochenta
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Hace tres décadas había en Bogotá alrededor de media docena de buenas bandas de salsa. Según cuenta César Pagano, con esas orquestas se armaban grandes rumbas en el Teatro Municipal, la Plaza de Toros y la Media Torta. Este paisa, que vive en la capital desde 1970, le ha seguido la pista al movimiento salsero bogotano.
Dice que fue a principios de los ochenta cuando pasaron por aquí insignias de la salsa nacional como Fruko y sus Tesos, la banda de Michi Sarmiento (de Cartagena), los Latin Brothers y el caleño Piper Pimienta. Ellos sembraron el fervor salsero en el público capitalino, y entonces llegaron otros artistas, esta vez para radicarse, como el grupo Washington y sus Latinos (Buenaventura), la Orquesta de Gustavo García «el Pantera» (Calamar, Bolívar) o el memorable Alfonso Córdoba «el Brujo» (Chocó). Este último se convirtió en una leyenda para los salsómanos de la ciudad; llegó a tener entre sus filas a discípulos tan consagrados como Alexis Lozano (quien luego fundó Guayacán Orquesta) y Jairo Varela (del Grupo Niche). «Cuando ellos no tenían donde ensayar, yo les prestaba las instalaciones de El Goce Pagano», recuerda César, quien montó su templo salsero en 1978, en plena zona céntrica. Añade que no hay que olvidar a otros precursores del ritmo antillano en la fría sabana, como el cartagenero Joe Madrid. «Gracias a este puñado de artistas los cachacos comenzaron a frecuentar sitios nocturnos de la salsa, como El Paladium, El Escondite, Melodías, La Jirafa Roja y La Montaña del Oso».
Y por supuesto, su célebre Goce Pagano, de corte más intelectual, decorado con elementos criollos y populares, con una rumba impregnada de programación cultural: «Era normal que aquí se lanzaran los libros de escritores desconocidos hasta entonces, como Alejo Carpentier, Julio Cortázar o Jorge Amado. También había funciones de teatro independiente y shows con “bailaores” como Pocholo, Norman Viáfara, Rafa Porras y el Diamante Toñiño». A su paso surgieron otros establecimientos igual de buenos como Quiebracanto, Sonfonía, Salsa Camará y Galería Café Libro.
Agrupaciones de salsa clásica como La Real Charanga —acompañada de violines y flautas— ahora se enorgullecen de participar en Salsa al Parque, «un espacio que ha promovido la sana competencia en la escena salsera local, mejorando el nivel artístico», afirma Daniel Díaz, director del grupo. Mayores informes: tel. 3274900 www.culturarecreacionydeporte.gov.co