Víctor Gaviria (Medellín, 1955). Interrumpió sus estudios universitarios para incursionar en la literatura y luego emprender su profesión definitiva: el cine de corte social, con actores no profesionales y locaciones auténticas. En una primera etapa experimental dirigió cortometrajes en Super 8 como Buscando tréboles (1979), o Poema visual sobre niños no videntes, que capta imágenes conmovedoras y poéticas de sus vidas cotidianas. Más tarde vinieron tres medio-metrajes del período Focine: Los habitantes de la noche (o astucias de jóvenes noctámbulos), La vieja guardia (o nostalgia de pensionados del ferrocarril) y Los músicos (o caminantes montañeros en tiempos violentos).
Su primer largometraje fue Rodrigo D. – No futuro (1990), o muchachos de las comunas nororientales que sucumbieron frente a la violencia sin haber cumplido los veinte años. Rodrigo tenía miedo de ensuciarse las manos pero en su deambular se cruzó con sicarios que mataban a sangre fría, víctimas de la miseria y victimarios desplazados del infierno. Paisaje común: barrios de invasión en terrenos baldíos, callejuelas pendientes y destapadas, tejados de zinc y paredes inconclusas de ladrillo. Como reflejo crudo de nuestra dramática realidad, Gaviria expuso el drama ensañado en la juventud y recreó un pequeño universo neorrealista en torno a la escalada violenta atravesada por Medellín.
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Con La vendedora de rosas (1998), libre adaptación de un cuento de Hans Christian Andersen, Gaviria participó por segunda vez consecutiva en la selección competitiva de Cannes. Describía cruda-mente los castigos infligidos por adultos y el mal ejemplo de padres que sin piedad golpean a sus chicos. Película netamente paisa que desbordó ciertas atmósferas callejeras y nocturnas teñidas de frustraciones, con guiños fatídicos para plasmar la verdad dramatizada del abandono. También supo transmitir lecciones de coraje al propiciar notas solidarias con aquellas menudas criaturas en la indigencia por culpa de una sociedad discriminatoria e indiferente. Leidy Tabares, ¡sorprendente!
SUMAS Y RESTAS (2004)
Tercer largometraje del poeta y cineasta antioqueño. Aplastante coproducción colombo–española (La Ducha Fría–Latino Films), con participantes es-ta vez adultos que se acoplan a su estilo dramatizado muy ceñido a los hechos. Guión rico en matices, escrito por el actor debutante Hugo Restrepo, capaz de retratar el mundillo demencial del narcotráfico y las sucias inversiones de vastos sectores de clase media. Relato igualmente descarnado del Medellín de los ochenta visto a través de un profesional del sector construcción, transformado en lavador de activos y cómplice o encubridor del negocio maldito, víctima de una extorsión al no poder saldar una deuda con sus socios del crimen organizado.
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Santiago intenta cubrir desesperadamente un déficit financiero, recurre al círculo de amigos como garantes y de rumba en rumba cae en la adicción. Gerardo, sin cuna ni educación, narcotraficante independiente (traqueto) que utiliza su taller de mecánica como fachada para el acarreo de insumos, cocina de estupefacientes y despacho de la droga al exterior. El Duende, charlatán compulsivo incapaz de estarse quieto, asume las relaciones públicas del pequeño cartel y maneja comunicaciones u operativos por radio-teléfono.
Un publicista del valle de Aburrá (Juan Uribe) ahora convertido en protagonista de película, quien mantiene su nervioso pero decidido espíritu economicista a lo largo y ancho de la narración; un chofer de taxi (Fabio Restrepo), cuya extracción popular se traduce en apuntes oportunos o notas dicharacheras que le han valido muchos reconocimientos; y York Freddy Monsalve, caracterizado por su constante acelere y el afán simultáneo de llamar la atención.
SUMAS
El ritmo desenfrenado y persistente al que nos somete Gaviria en su afán de capturar ese proceso demencial sufrido por el protagonista. Más cierta pericia para abordar el fenómeno del enriquecimiento ilícito —también endeudamiento— junto a giros dramáticos imprevisibles. Más descripciones oportunas y sintéticas de los diferentes pasos que implica convertir insumos básicos en mercancía depurada «—con brillo y escama—.» Más anécdotas de variadas ocurrencias para quienes transfirieron una aventura de la ilegalidad en trampa mortal frente a semejante tentación.
RESTAS
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El uso desmedido de palabras entre ofensivas y groseras ,que no obstante ser recurrentes en ciertos niveles pudieron haberse reducido en su traducción para la pantalla; Menos, algunos papeles muy secundarios que lucen artificiosos y sobre quienes quizás no hubo suficientes instrucciones. Menos la carencia absoluta de comentarios o notas al margen sobre la gravedad de los hechos en el contexto histórico del país de aquel entonces. Menos el desplazamiento del centro de atención hacia los ciudadanos mayores, en detrimento de jóvenes o gente menudas que tanto conoce el realizador.
RESULTADOS
Gaviria irrumpe con profesionalismo y agilidad en un género diferente al que nos tenía acostumbrados. Sin salirse del reflejo de nuestras dolorosas realidades, más contenido argumental y con menos calco documental de trascendencia sociológica. En el círculo irreversible de la venganza provoca ajustes de cuentas y una escalada dentro del pavoroso universo criminal —sin perder las dimensiones humanas que siempre lo han marcado—.