Estrellas errantes, mundos y dioses
Colección Planetario de Bogotá, IDCT
Que el eje de Urano está inclinado 98 grados, por lo que no rota sobre su mismo eje sino que rueda sobre el mismo. Que Saturno era el señor de la agricultura y que la combinación de movimientos de traslación y rotación hace que un día en Mercurio equivalga, en tiempo, a 176 días terrestres. Estos datos, y muchos otros, se pueden encontrar en el libro Estrellas errantes, mundos y dioses, de la colección Planetario de Bogotá, editada por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Ilustrado con fotografías y gráficos realizados por la Nasa, este volumen logra explicar, de la manera más clara y concisa, cómo se formó el sistema solar, qué es un planeta, qué características tiene cada uno, quiénes los descubrieron, qué experimentos importantes se han realizado en lo últimos años. Después de leer el libro se tiene un panorama más claro de la astronomía y, además, de los personajes mitológicos que hoy han prestado su nombre a los planetas.
Albert Einstein El hombre, el científico, el ciudadano
Colección Planetario de Bogotá, IDCT
En cualquier enciclopedia, o diccionario enciclopédico, o diccionario de biografías se encuentra el nombre de Albert Einstein. Todo el mundo lo conoce, por cualquier cosa, por su famosa foto sacando la lengua, por su posición antibelicista y por ser el inventor de la teoría de la relatividad. Sin embargo, son pocos los que tienen una idea más completa del más afamado científico del siglo XX. Este libro, que explica didáctica y pedagógicamente la vida, el pensamiento y los aportes de Einstein, no tiene un lenguaje complejo, no es para científicos, está escrito para todo que todo el público aprenda y lo disfrute.
Libro al viento
Los hijos del Sol Por Eduardo Caballero Calderón
Editado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo y la Secretaría de Educación del Distrito.
Pocos conocen, porque se han dejado de editar, los cuentos juveniles que escribió Eduardo Caballero Calderón. Por eso, para muchos lectores los tres cuentos que conforman el volumen Los hijos del Sol serán un agradable y placentero hallazgo. Durante los años cincuenta, el escritor colombiano escribió una colección de libros titulada La historia en cuentos, que se dividió, de acuerdo a su tema en colores. El libro azul estaba dedicado a cuentos de la Independencia, y estaba bellamente ilustrado por Esplandíu; el verde, a pasajes de la Biblia. Libro al viento ha escogido los tres relatos que conformaban la serie roja, basada en la Conquista: El pastor de puercos, Los hijos del Sol y La traición de Francisquillo.
Los cuentos que conforman esta obra están llenos de paisajes, de descripciones claras. Caballero deja a un lado la rigidez de la historia y se convierte en un cronista. Parece que estuviera ahí, justo al lado del Pizarro conquistador, cuando éste aún era un pastor de cerdos. Como en sus grandes novelas, el autor logra crear personajes perdurables. Nadie haya leído El Cristo de espaldas olvida ese cura de pueblo, bueno como él solo, o al valeroso Manuel Pacho, llevando los despojos de su padre para darle cristiana sepultura. Atahualpa o Pizarro tienen esa fuerza, y sus historias también. Estos cuentos tienen algo que es fundamental para que una obra sea perenne, y es que constituyen un patrimonio cultural.
Radiografía del Divino Niño
Autores varios
Editado por el Instituto Distrital de Cultura
y Turismo y la Secretaría de Educación
del Distrito.
Bogotá, se ha dicho muchas veces, es diversa, enorme, caótica. Entre tanta cosa, entre tanto edificio, tanta calle, avenida, callejón, entre tanta gente, siempre hay algo que contar. Eso se refleja a cabalidad en las crónicas que conforman el libro Radiografía del Divino Niño, que ya está circulando. Reconocidos cronistas, como Antonio Caballero, Alfredo Molano, Ricardo Rondón y Eduardo Arias, dicen algo sobre Bogotá. No la misma historia contada a vuelo de pájaro, sino desde distintos puntos de vista. Caballero, defiende a capa y espada la belleza de la ciudad, que identifica en sus colores, su clima, los cerros, el sol sobre los ladrillos.
Oscar Emilio Bustos describe, desde la catedral del Veinte de Julio, el fervor de los creyentes, la imaginería religiosa como comercio, y el amor de la gente por el niño del Veinte, que hace rato se convirtió en uno de nuestros símbolos más conocidos; Alfredo Molano se mete a vendedor ambulante y pasa las duras y las maduras tratando de vender su mercancía; Ricardo Rondón elabora el retrato de una mujer verraca «que ha sacado a sus hijo adelante a punta de crochet y bordados.»
Bogotá vista a través del álbum familiar
Editado por la Alcaldía de Bogotá,
Museo de Bogotá, Instituto Distrital de
Cultura y Turismo
Todos son momentos: el niño que sonríe montado en su triciclo, la familia rodeando la torta de cumpleaños, la niña con su vestido de primera comunión, los novios paseando por la avenida Séptima, en los años cuarenta, sesenta o los setenta. Son momentos que se quedaron para siempre. Las expresiones de la foto no cambian. Por eso, cuando vemos una fotografía de hace veinte años, observamos todo: ahora es algo novedoso volver a ver esa chaqueta de cuero del papá, el pelo aún negro del abuelo, la sonrisa desdentada de un amigo de infancia, los letreros de los almacenes, los carros que caracterizan una época. Todo eso aparece consignado en el libro Bogotá vista a través del álbum familiar.
Al hombre le fascina dejar constancias y recuerdos. Una foto de la graduación es el registro de un logro, el recuerdo de un momento memorable. La gran mayoría de estas fotos son instantes felices e importantes. Las vacaciones, el paseo a un parque, el juego de fútbol en el jardín, el bautizo del bebé, el matrimonio. Muchas tienen en común la espontaneidad del momento, la naturalidad. Por eso es que no nos cansamos de mirarlas, no como quien mira el busto de un prócer, sino como quien mira algo más propio, algo que identificamos y que sentimos muy cercano.