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Mutis: cuando el té de Bogotá se evaporó
Según Francisco José de Caldas, el sabio Mutis —muerto hace 200 años en Bogotá— es el español más importante de la Colonia. Pero la Expedición Botánica no fue una tarea personal; por eso en la importantísima y completa exposición titulada «Mutis al natural», abierta a partir del próximo 2 de enero en el Museo Nacional, también se les rinde homenaje a muchos de sus colaboradores, con los cuales a veces la historia ha sido avara.
Por Germán Izquierdo Manrique
Retrato de Eloy Valenzuela por Mefisto Iriarte. Óleo so bre lienzo, sin fecha. Colecc ión particular, Bogotá..
La Castilla, así se llamaba el barco de guerra en el que José Celestino Mutis partió de Cádiz en septiembre de 1760. Allí mismo, en aquella embarcación que tardó cerca de dos meses para llegar a Cartagena de Indias, entre el vaivén del Océano Atlántico, empezó la historia del científico en la España americana. Las vicisitudes de aquella travesía están consignadas en el Diario de navegación de La Castilla, una de las 132 piezas que forman parte de la exposición del Museo Nacional: «Mutis al natural, ciencia y arte en el Nuevo Reino de Granada». En la muestra, que empieza el día 2 de enero, podrán verse retratos poco conocidos del científico, instrumentos de medicina de la época, dibujos, libros, cartas, mapas, y sobre todo 25 láminas y 10 perfiles geográficos originales de la Real Expedición Botánica.
Las láminas pertenecen al Archivo Real del Jardín Botánico de Madrid y fueron seleccionadas de acuerdo con varios criterios: obras no exhibidas, obras realizadas por destacados pintores, obras inconclusas para dar a conocer su proceso de elaboración, y obras de especies importantes para José Celestino Mutis, como el té de Bogotá (Symplocos alstonia), que tiene una curiosa historia.
Mutis creyó haber encontrado una planta tanto o más aromática que el té de China. El gaditano se lo hizo saber al virrey Caballero y Góngora, a quien se le iluminaron los ojos ante semejante descubrimiento. En una relación de mando, Caballero y Góngora escribió a su sucesor, Francisco Gil y Lemos: «Pero en mi concepto lo que hace el principal ornamento y gloria de la Expedición Botánica es el té de Bogotá [...]. Siempre es cierto que [...] puede ponerse mejor y acaso más barato en Europa que el de China [...]. Aunque ha sobrado para hacer muy abundantes remisiones, he cuidado de que no se hagan sino en unas cajitas curiosas con sus frascos y botes de la posible decencia». Todo fue un
castillo en el aire; el tal té bogotano no era la mina de oro que imaginaba el virrey, y el ambicioso proyecto de comercialización se evaporó.
La adecuación del espacio para exponer las láminas originales de Mutis en el Museo Nacional fue todo un reto. Dada su fragilidad, es necesario controlar las condiciones ambientales, pues la preservación de las piezas requiere una humedad del 55%, una temperatura de 20 grados y una iluminación carente de rayos ultravioleta, entre otras cosas.
Pero como ya se anotó, la muestra se caracteriza por su variedad, y muchas son las piezas que llaman la atención. Entre ellas un retrato al óleo de Mutis que definió para siempre su aspecto físico en la iconografía, elaborado a partir de un grabado de Alexander von Humboldt. Junto con varios retratos de Mutis, que por vez primera se exhiben en conjunto, podrán observarse cuadros de otros personajes decisivos en la ambiciosa empresa. Uno de ellos es el sacerdote Juan Eloy Valenzuela, subdirector de la Expedición durante algún tiempo. Nacido en Girón, Santander, fue el primero en estudiar detalladamente las plantas gramíneas. Su Herbario de gramíneas, que conserva el Museo Francisco José de Caldas, forma parte de la exhibición del Museo Nacional.
Precisamente de Francisco José de Caldas se mostrarán, aparte de sus retratos, los perfiles geográficos de los Andes que dibujó con gran maestría, dando cuenta de su diversidad de climas y riqueza natural. En su famosa obra Del influjo del clima sobre los seres organizados, Caldas expresa: «Estas montañas, las más célebres del universo, sostienen pueblos numerosos a niveles extremadamente diferentes. La temperatura, la densidad del aire, los meteoros, los frutos, los animales, los usos, el ingenio, las costumbres, las facciones, el color, las virtudes, los vicios, todo varía con el nivel». Las pinturas que se expondrán suman veinte e incluyen tres miniaturas, así como retratos de Linneo, Cavanilles, Jorge Tadeo Lozano y Pablo Antonio García del Campo. Entre los libros destaca Plantas equinocciales de Humboldt. Se abrirá un espacio para mostrar los objetos de medicina y cirugía pertenecientes a Mutis, como lancetas y extractores de bala, además de instrumentos de medición. Hay curiosidades como un recipiente para guardar la quina: se trata de una caja fabricada en madera, bellamente decorada con una pintura mostrando un atardecer cubierto de árboles, propiedad de la Universidad Complutense de Madrid.
Los objetos que hacen parte de la exposición pertenecen a las colecciones del Real Jardín Botánico de Madrid, la Biblioteca Nacional de España, el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Madrid, La Real Academia de la Historia de Madrid y el Museo de las Cortes de Cádiz, entre otras entidades.
La exposición es un recorrido por una empresa que, a la par, dejó una huella científica y artística. Cada dibujo, cada retrato, cada trazo, cada anotación corresponden a ese encuentro con aquel mundo nuevo que aún hoy no se ha acabado de descifrar.
De don José Celestino Mutis dijo Caldas que era «el español más prominente que nos dio la Colonia».
Luis López de Mesa lo llamó «el primer prócer de la Independencia». Doscientos años después, la Expedición Botánica sigue viva.
Geografía de las plantas cerca del Ecuador. Alexander von Humboldt (1803). Acuarela so bre papel. (Humboldt y Bonpland subieron hasta Bogotá sólo para co noc er a Mutis.)
Agradecemos a doña María Victoria de Robayo directora del Museo Nacional de Colombia por facilitar el material gráfico que aparece en estas páginas.
Don Jos é Celestino Mutis Bos io, por Joaquín Manuel Fernández Cruzados (1828). Óleo so bre lienzo, Museo de las Cortes de Cádiz.
Estampa del Observatorio Astronómico de San Fernando, que mandóco nstruir José Celestino Mutis. Aguada en grises. Real Academia de la Historia (Madrid, España).
Herbario de gramíneas , elaborado a finales del siglo XVI por el padre Eloy Valenzuela y Mantilla, botánico y miembro importante de la Expedición Botánica. Material orgánico so bre papel, Museo Francisco Jos é de Caldas, Bogotá.
Carlos Linno por Magnus Hallman (1774). Óleo so bre tela.
Enunciado y reso lución de varios problemas de álgebra. Al margen, dibujo a lápiz y tinta de un ave elaborado por Jos é Celestino Mutis, entre 1760 y 1808. Archivo Real del Jardín Botánico de Madrid.
Carlos II, quién autorizó la Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Óleo so bre tela de Pablo Antonio García del Campo (1770).