La Luis A. Calvo: 48 años de ritmos colombianos FOTOS DE CARLOS MARIO LEMA
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Todos los viernes del año, a las 7:30 de la noche, la academia Luis A. Calvo ofrece un concierto gratuito. Desde su fundación, en 1957, esta institución educativa se ha consolidado como uno de los organismos más importantes para la promoción y conservación de la música colombiana.
En 1959, la academia fue bautizada Luis A. Calvo, en honor al músico santandereano, compositor, entre mazurcas, marchas nupciales, nocturnos, intermezzos, pasillos, valses y danzas, de más de cincuenta piezas para piano. De todas, el Intermezzo Nº 1 es considerado su obra más importante.
La academia —que en 1977 pasó a formar parte del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, IDCT— ha sobrevivido a momentos muy difíciles. En los años 90 y 91, fue la única que logró permanecer cuando se cerraron todas las escuelas de arte del distrito. A pesar de las dificultades, su crecimiento en los últimos tiempos ha sido vertiginoso y hoy en día cuenta con 654 estudiantes y aproximadamente 40 profesores.
Son tres los programas que ofrece la institución: el primero, es el de línea dura, orientado a alumnos entre los 15 y 49 años y tiene una duración de 3 años. En los seis semestres, cada uno de los cuales sólo cuesta un salario mínimo, se enseña de forma integral música andina, de las costas pacífica y caribe, llanera y latinoamericana.
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Los otros dos programas restantes son el de Línea flexible, instaurado en el 2004 y orientado a niños y adultos mayores de 50 años y pensionados, y el de Línea de fuga, orientado a los músicos empíricos que quieren cualificarse como integrantes de tríos o mariachis. En el marco de este programa se dictan cursos a grupos urbanos y talleres de gestión, apreciación y producción.
A pesar de que en la actualidad la música colombiana, especialmente la de la región andina, tiene poca difusión en los medios masivos, el interés por ingresar a la Luis A. Calvo no ha disminuido. Según dice Hernán Muriel, director de la academia, “lo que más me impresiona es la gran cantidad de jóvenes que quieren matricularse.”
En una entrevista, el maestro Luis A. Calvo dijo: “Mientras no tengamos maestros nacionales que estudien científicamente la música y formen escuela; mientras no le quitemos la ruana al bambuco y lo aristocra-ticemos […] hasta entonces no tendremos música netamente nuestra. No pierdo la esperanza de ver realizado ese bello ideal que miro con orgullo…”
La academia ha luchado durante todos estos años para que eso que soñó el maestro se haga realidad, y continúa trabajando para que el patrimonio musical colombiano no desaparezca.