El Planetario de Bogotá: Donde las distancias se acortan
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espaciales cortesía
de la NASA
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El Planetario de Bogotá,
desde donde se ve el universo
Por Germán Izquierdo Manrique
Si un sumerio resusutara y regresara
a la Tierra hoy y caminara por entre
calles y avenidas, el mundo le seria
mucho más ajeno que si levantara la
cabeza para mirar el firmamento. Acá,
abajo, todo ha cambiado. Arriba, sigue
siendo igual, allá está el mismo cielo
que vieron los mongoles, los chibchas,
los caldeos y los griegos.
Las estrellas, los planetas, los cometas,
lo más lejano que conocemos, no
es sólo cuestión de astronomía. Las
estrellas fueron para los griegos los
muertos que habían tenido la suerte de
habitar cerca a los dioses. Fueron, y son,
aquellos puntos brillantes que han guiado
por muchos años a los navegantes.
El universo ha despertado la inteligencia
y la imaginación creativa del hombre,
y ha hecho que nos planteemos
una infinidad de interrogantes. Desde
abajo, desde una ciudad enclavada en
la cordillera de los Andes, desde el planetario
de Bogotá, se puede conocer un
poquito más de ese espacio que muy
pocos han visto, pero que ha transformado
el pensamiento del hombre a través
de los siglos.
Como parte de un plan de divulgación
cultural, que incluía la creación de
varios museos, como el del Arte Colonial
y el de Arte Moderno, entre otros,
la administración de Virgilio Barco Vargas
propuso al Concejo Distrital la construcción
de un centro cultural que tuviera
un planetario. El proyecto fue
aprobado y, con un préstamo del Banco
Cafetero, se iniciaron las obras del
lugar, que fueron realizadas por la firma
Pizano, Pradilla, Caro y Restrepo.
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Saturno y su característicos anillos
El
planetario fue inaugurado en 1969: el
mismo año en que el hombre pisó por
primera vez la luna.
El Planetario de Bogotá:
Desde entonces, ese pedacito de Bogotá,
ese edificio único del que todos los
días salen y entran filas y grupos de niños
y jóvenes de uniformes rojos, azules
o verdes, se ha convertido en un importante
espacio de formación y
apropiación científica y cultural, y en la
única instancia pública del distrito capital
orientada a la divulgación de las ciencias.
Cada año 200.000 estudiantes complementan
sus estudios con las visitas al
teatro de estrellas.
Actualmente se desarrollan una serie
de programas que acercan al público
y enseñan de manera didáctica y lúdica.
Las posibilidades de enseñanza en
un planetario son muy variadas. Desde
la literatura de ficción, pasando por la
ecología, la física y la historia, hasta la
física y las matemáticas pueden ser explicadas.
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La Tierra, El planeta azul, tal como se ve desde el espacio
Los programas Planetario enseña,
Semilleros de astronomía, Astronomía,
madre de todas las ciencias, Planetario
en movimiento y Planetario acoge están
orientados a reforzar los conocimientos
de estudiantes de primaria, bachillerato
e instituciones de educación superior, y
profundizar el conocimiento de la comunidad
general en temas relacionados
con la astronomía y ciencias afines. Esto
se logra mediante clubes, concursos,
experimentos, ferias, foros y jornadas de
observación astronómica, entre otros.
Asimismo, el planetario ofrece programas
que amplían la oferta cultural y artística,
abriéndose a disciplinas complementarias.
Una modernización esperada
Desde hace 37, años el proyector alemán,
marca Zeiss, ha proyectado el sistema
solar en la bóveda del planetario.
Miles de ojos de varias generaciones han
podido observar de más cerquita el universo.
Pero el aparato está a punto de
colapsar. Al proyector se le han fundido
bombillos y circuitos y varias de sus piezas
se han dañado. Para completar, es
muy difícil encontrar repuestos para
este viejo modelo que ya no da más.
La actual administración del Planetario
(una dependencia del Instituto
Distrital de Cultura y Turismo) ha presentado
un proyecto de renovación
para que la ciudad no se quede sin este
importante patrimonio. En primera instancia,
se necesita un proyector digital
para el domo, que pueda reemplazar al
óptico.
El Universo era un todo,
y tenía un centro.
ya no hay ni todo ni centro.
pero se sigue hablando del universo.
Paul Valéry
Su adquisición, además de ampliar
las proyecciones de 1200 a 1800
por año, contribuirá a modernizar la
programación con efectos tridimensionales
y modernos software y programas
de proyección, mucho más recursivos
y novedosos que los actuales.
Además, se necesitan realizar varios
arreglos eléctricos, y cambiar las sillas
por unas reclinables, en las que se pueda
disfrutar cómodamente de las proyecciones.
Desde su inauguración, el Planetario
de Bogotá ha sido visitado por más
de 8 millones de personas. Ahora necesita
un cambio para que pueda seguir
funcionando.
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La Galaxia del Sombrero, foto infrarroja
El proyector viejo del Planetario Distrital - Foto Germán Izquierdo
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Ecos de luz de una estrella supergigante
El costo completo de las
dos fases de proyecto de renovación,
que contempla la compra de un nuevo
proyector óptico que reemplace el obsoleto,
es de $11.700 millones. La cifra
es alta, pero es poco comparada con lo
que ganan la ciudad y sus habitantes.
Estas inversiones fructifican a largo
plazo Por muchos años más los habitantes
de Bogotá, y todos quienes visiten
el planetario, podrán disfrutar de
las estrellas, los planetas, la vía láctea,
todo el sistema solar. Podrán entrar a
la sala oscura, mirar hacia arriba, disfrutar
de la función y contar, luego, que
estuvieron muy cerca del firmamento.