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Los biocombustibles etanol y biodiésel, una alternativa para el medio ambiente
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«Es como haber encontrado un nuevo pozo que va a durar muchísimos años», así define los biocombustibles el químico experto de Industrias Tecsol, José María Rincón. Todos los días, en cualquier lugar del mundo, en los canales de televisión, en la prensa, se anuncia el incremento del calentamiento global, la disminución de las reservas de petróleo, las graves consecuencias del efecto invernadero. En medio de un panorama ambiental que se asoma desolador, los biocombustibles aparecen como una seria alternativa, como un recurso renovable para que no sigamos llenando nuestros pulmones con óxidos de azufre y CO2.
Hay dos tipos de biocombustibles: los alcoholes (bioetanol), que se obtienen a partir de azúcares y almidones, y el biodiesel, que se puede extraer de aceites vegetales (nuevos o usados) y grasas animales. Cuando se elaboran biocombustibles a partir del alcohol, éste se combina con gasolina. El mayor productor de bioetanol en el mundo es Brasil, que concentra el 45% de la producción mundial, seguido por Estados Unidos con el 44%. Alemania, por su parte, es el país que más ha trabajado en la elaboración de biodiesel: el 63% se fabrica en ese país. En Colombia, los ingenios azucareros y los cultivadores de papa y maíz, entre otros, pueden convertirse en productores de etanol, y los de palma africana producirían la materia prima ideal para el biodiesel.
La palma africana es el producto de mayor rendimiento para biodiesel y alcanza una producción de 5.500 litros por hectárea al año; le sigue el cocotero con 2.400 litros. En la producción de etanol, la caña entre nosotros es imbatible, ya que es el producto con mayor rendimiento: 900 litros por hectárea al año. Le sigue en productividad la remolacha, con 400 litros. Nuestro país tiene una vegetación óptima para el desarrollo de estos combustibles.
Según el Ministerio de Ambiente, «actualmente el país cuenta con 50.000 hectáreas [aptas] para la producción de etanol y 70.000 hectáreas para la producción de biodiesel, equivalentes al 4% en área cultivada del objetivo a diez años (tres millones de hectáreas, MME 2007). Así mismo, el país produce actualmente 6.000 barriles/día de etanol, equivalentes al 4% del objetivo a diez años, y producirá 6.500 barriles/día de biodiesel a partir de marzo de 2008, equivalentes al 2,7% del objetivo a diez años».
El químico Rincón dice que el problema con los combustibles fósiles, como la gasolina o el gasóleo, es que han acopiado una gran cantidad de CO2 durante millones de años. Toda esa cantidad de CO2 acumulado desde épocas prehistóricas se suelta luego en el ambiente. Mientras que, si se obtiene el combustible de la caña de azúcar o de la palma africana, la cantidad de gas emitida es exactamente igual a la que la planta ha tomado.
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Sin embargo, a pesar de todos los beneficios que tienen los biocombustibles, su producción conlleva también algunos problemas. Uno de ellos es el uso excesivo de fertilizantes en los cultivos extensivos; pero cabe anotar que algunos cultivos, como el de la caña de azúcar, requieren muchos menos fertilizantes que los de maíz. No obstante, si se aplican las técnicas agrícolas y las estrategias de procesamiento apropiadas, los biocombustibles pueden ofrecer ahorros al menos de un 50% en las emisiones, al compararlos con los combustibles fósiles.
Últimamente se ha venido hablando de que la extensión de los biocombustibles en los países en desarrollo haría que subiera el precio de los alimentos. Eso es cierto, pero qué le vamos a hacer; es la ley de la oferta y la demanda, el modo como funciona la economía. Uno de los críticos acérrimos del biocombustible ha sido el comandante Fidel Castro. Según él, optar por convertir los alimentos en combustible va a condenar a millones de personas al hambre y la pobreza. Dice Castro: «Hoy se conoce con toda precisión que una tonelada de maíz sólo puede producir 413 litros de etanol como promedio, de acuerdo con densidades, lo que equivale a 109 galones. El precio promedio del maíz en los puertos de Estados Unidos se eleva a 167 dólares la tonelada. Se requieren por tanto 320 millones de toneladas de maíz para producir 35.000 millones de galones de etanol».
Hace aproximadamente cien años los científicos previeron el efecto invernadero que causaba el CO2 (gas carbónico). Durante todo este tiempo, desde que empezamos a usar combustibles fósiles, hemos llenado el aire con agentes contaminantes, con un humo negro que se pega a todo. En Bogotá, basta con caminar en el centro por la carrera décima para ver cómo el humo que botan los exhostos de los buses forma un cielo manchado, negruzco, enfermo.
Un diésel de pésima calidad
Uno de los temas del medio ambiente que más se han debatido en los últimos meses es el de la calidad del diesel colombiano. Mientras en países desarrollados, empresas fabricantes de automóviles como Mercedes o BMW están trabajando en motores diesel de excelente calidad, en Colombia consumimos un diesel que está muy por debajo del estándar internacional, que sólo tolera 500 partículas de azufre por millón. El diesel que usan los camiones, tractomulas y buses que transitan por las carreteras de nuestro país tiene 4.500 partículas de azufre por millón, mientras que el que se consume en Bogotá tiene 1.200.
El Centro Gaviotas, dirigido por Paolo Lugari, es pionero en las investigaciones de biodiesel en Colombia. Y asegura (al igual que la mayoría de los investigadores) que una de las grandes ventajas de los biocombustibles es que no contienen ni una sola partícula de azufre, lo cual es altamente favorable para disminuir la contaminación ambiental.