La fuerza de su cultura y la belleza de su ruralidad
Por Otty Patiño
Observatorio de Culturas
Iglesia de Pasquilla
Nos encontramos Giovanna Torres y yo, el 8 de diciembre, día festivo, en la Casa de la Cultura de Ciudad Bolívar, con Ana Marcela Silva, profesional de apoyo del Equipo Local de Cultura y con don Gabino Barrera, Consejero Local de Cultura. La Casa de la Cultura está estratégicamente ubicada en una de las intersecciones viales de la avenida Villavicencio con calle 59, cerca del CADE, y donde confluyen las vías que vienen de los cerros en donde vive la mayoría de la población de la localidad. Los barrios tradicionales, como San Francisco, Meissen y La Candelaria, datan de los años 40 del siglo pasado; los barrios de las colinas empezaron a crearse en los años 80; de modo que Ciudad Bolívar es una de las localidades más jóvenes del distrito, pero también una de las más extensas territorialmente: es la tercera después de Usme y Sumapaz, y también la cuarta más poblada, después de Suba, Kennedy y Engativá.
La Casa de la Cultura es una bella, luminosa, funcional y limpia edificación que comparten las diversas organizaciones artísticas y culturales de la localidad. Ana Marcela nos cuenta que ella no conoce una Casa de la Cultura tan abierta, tan vivaz y tan apropiada por la gente como la de Ciudad Bolívar. Y lo que es más extraordinario, se organizan las actividades sin que haya una gerencia de la casa, «dentro de una bella anarquía»; los celadores son los que van llevando la agenda según los permisos que obtienen las organizaciones culturales para usar los distintos espacios. La casa fue construida por el Fondo de Cultura Local y la gente de la cultura se apropió de ella. Algo similar ocurrió con la sede de la Universidad Distrital, que desde su comienzo tuvo el respeto y la acogida de todos los vecinos de la localidad, como un espacio de dignidad y autoestima para Ciudad Bolívar. Seguramente el escenario multipropósito que se construirá en los próximos años tendrá la misma apropiación y recibirá el mismo cuidado.
Paisaje rural de Ciudad Bolívar
El espíritu de la localidad es visible en sus trece festivales. Así nos lo cuenta don Gabino, quien destaca como los más significativos el festival por la vida, el de hip-hop, el de la diversidad, el de Vistahermosa, el de la Minga por los derechos de la mujer, el de mujer y territorio, el de teatro, y el Festival de San Pacho, reconocido como un evento de interés cultural por el Concejo de Bogotá. El espíritu deportivo de Ciudad Bolívar se destaca sobre todo en el ciclismo y en el atletismo; ambos deportes le han dado a Bogotá figuras de renombre nacional e internacional. La Fundación Fundavivir es la principal gestora del clásico de ciclismo que se realiza en la localidad, con el lema «Por un cambio de imagen de Ciudad Bolívar»; esta clásica de ciclismo ha tenido 3 versiones donde participan entre 120 y 150 ciclistas; muchos de ellos son ciclistas profesionales que participan luego en la Vuelta a Colombia.
«No pueden irse sin conocer la zona rural», nos ordena Ana Marcela, de modo que tomamos rumbo hacia Pasquilla; al dejar el casco urbano pasamos primero por lo que se ha denominado el Parque Minero Industrial del Mochuelo, y que realmente son extracciones de piedra, recebo, arcilla y piedra, con algunas fábricas de ladrillo y teja, que van dejando un paisaje desolado y desértico. «No ha visto lo peor», me informa Ana Marcela.
En efecto, pocos kilómetros después nos encontramos, en la vereda izquierda de la carretera, con el famoso basurero Doña Juana, con su atmósfera putrefacta que invade todo el sector. Por fortuna, entramos rápido en la zona rural, un aire limpio y transparente y un paisaje verde y hermoso que contrasta con el basurero que dejamos atrás. Llegamos a Pasquilla y nos encontramos en la placita, al lado de la iglesia, con el negocio de comunicación telefónica que tiene don Gabriel Díaz, líder comunitario de esa zona, quien nos cuenta que Ciudad Bolívar es fundamentalmente su zona rural, el 72% de su territorio: «de aquí para allá ustedes encuentran tres corregimientos más; Pasquilla es el corazón de la ruralidad, siguen Quiba, Santa Rosa y Las Mercedes. Aquí en Pasquilla celebramos la Fiesta de la Música Popular, y como somos orgullosos de nuestras costumbres campesinas, creamos un baile que se llama el baile de la papa». En seguida, baja de su computador a mi USB la grabación de un audiovisual de las fiestas pasquillanas. Pero Ciudad Bolívar es todo eso.
Mural exterior de la Casa de la Cultura de Ciudad Bolívar
Es también el hip-hop urbano, que en Ciudad Bolívar florece en sus vías tortuosas e inclinadas, es el breakdance y sus numerosas escuelas, es la Federación del Adulto Mayor que congrega a más de 60 organizaciones, es la red de Casas y Centros Culturales y la red de festivales, las escuelas circenses, las escuelas de danzas folclóricas y la escuela de Capoeira. Con todo su empuje vital, más temprano que tarde, Ciudad Bolívar superará las cosas negativas que todavía deprimen a esta localidad.