De manera ejemplar, el BBVA ha venido coleccionando obras de arte, de todos los estilos y escuelas, desde hace 150 años. Esta política de convertirse en patrocinadores e inversores en arte podría ser adoptada por los banqueros y los industriales colombianos. Aunque ya hay algunas empresas privadas, como el Grupo empresarial Bolívar, Suramericana de Seguros o Cartón de Colombia, que lo han venido haciendo. Así mismo, el Banco de la República, con su biblioteca Luis Ángel Arango, sus distintas salas de exposición y el Museo del Oro —único en el mundo— ha contribuido enormemente a la divulgación del arte. No obstante, es necesario más apoyo, y la conciencia de que el cuadro cobra más valor cuando se le saca de un recinto cerrado y se cuelga en una sala de exposiciones, donde miles de ojos pueden apreciarlo.
A través del arte se pueden dilucidar muchas cosas. Las creencias, las posturas políticas, las emociones, la vida cotidiana de una época en particular. Así como un poema de John Keats nos expresa la indefensión del hombre frente a su destino, un cuadro de costumbres de una campesina frente a unas cebollas desbaratadas encima de una mesa desvencijada nos revela una cantidad de detalles sobre el modo de vida de esa persona, retratada muchos años atrás. Un cuadro y sus expresiones, la luz, una camino, un instante, se hacen perdurables.
Una significativa muestra del arte en el Siglo de Oro holandés; la expresividad de los retratos de Joshua Reynolds; las pinturas de los monarcas franceses, elaboradas por Louis Michel van Loo, profesor del reconocido artista Jean–Honoré Fragonard; la destreza técnica de Jan van Scorel, uno de los pintores flamencos que copió con gran habilidad la técnica de maestros, como Rafael y Miguel Ángel; grandes exponentes del arte italiano y francés y muchas cosas más se pueden observar en la exposición, realizada por el Ministerio de Cultura, a través del Museo Nacional de Colombia y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, BBVA, que estará abierta hasta el 4 de marzo. en el Museo Nacional.
La exposición la conforman un total de 48 pinturas, escogidas por el curador Alfonso E. Pérez Sánchez, académico y director honorario del Museo del Prado de Madrid. Según Pérez, «El propósito es mostrar obras de escuelas ‘europeas’, desde finales del gótico hasta la ilustración, dejando aparte las obras españolas que ya fueron objeto de la exposición Obras Maestras de la BBVA, pintura española de los siglos XV al XX.»
La pintura religiosa y el concilio de Trento
El arte, durante el siglo XV y la primera mitad del siglo XVI, tuvo un gran contenido religioso. Esta particularidad se expresa en varias de las obras flamencas e italianas de la muestra. La primera pintura, que abre la exposición, es una tabla flamenca pintada por Jan van Scorel en el siglo XV, titulada la Virgen con el Niño y Santa Ana. Scorel fue uno de los pintores flamencos que viajó a Italia y que, como se dijo anteriormente, copió el estilo de los grandes maestros. Las pinturas italianas Cabeza del Salvador y Virgen con el Niño, muestran claramente el predominio de los temas religiosos en esta época.
Para la segunda mitad del siglo XVI, y como consecuencia de los cambios que supuso el concilio de Trento, el arte cambió sus temáticas. A raíz de la reforma, los países protestantes tomaron fuerza y los paisajes, los eventos cotidianos, la naturaleza en general reemplazaron en gran medida las escenas bíblicas y los retratos religiosos.
El siglo de oro holandés
Durante el siglo XVII, y con Amsterdam como cabeza, el centro de comercio del mundo eran los Países Bajos. Contrariamente a lo que sucedía en otros países de Europa, la poca influencia del clero y la monarquía en esta región contribuyó a que la élite burguesa —que patrocinó considerablemente la ciencia y el arte, en especial la pintura— manejara el poder. Por eso, durante este siglo, en Delft pintaba Veermer y en Duldrecht, un puerto enclavado entre los ríos Maas y el Merwerde, se formaron varios de los grandes discípulos de Rembrandt.
Gran parte de la exposición está centrada en el Siglo de Oro Holandés. Obras del especialista en escenas de guerra, Sebastian Vrancx; de su discípulo, Pieter Snayer, David Teniers II; de Jan Wildens, maestro y amigo de Rubens. Pocas veces se ha podido observar en Bogotá el arte flamenco y holandés tan bien como en esta muestra.
La exposición es un recorrido por la historia del arte, en un periodo de 400 años. El visitante podrá ver la fastuosidad de la Francia del siglo XVIII; las hermosas copias de cuadros de Brueghel, la similitud del arte portugués con el español. De las más de 3.000 obras que componen la colección del BBVA se han escogido estas 48. Son 48 momentos detenidos en distintos puntos del tiempo y, desde luego, una muestra que ninguno de los habitantes de Bogotá debería dejar de ver.
Es bello lo que procede de una necesidad interior del alma. Es bello lo que es bello interiormente
Vassily Kandinsky
FOTOGRAFÍAS CORTESÍA DEL
MUSEO NACIONAL Y DEL BBVA
El antiguo panóptico, hoy Museo Nacional, fotografiado desde el aire por Carlos Hoyos.
Michiel J. Van Mierevelt. Detalle, retrato de
caballero, hacia 1610, 1620. óleo sobre tabla
Michiel J. Van Mierevelt. Detalle, retrato de
dama, hacia 1610, 1615. óleo sobre tabla
Anónimo Flamenco. Educación de la Virgen. finales del siglo XV. Óleo sobre tabla.
Jacopo de Fabris. Vista del puente Rialto en Venecia. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo.
Martín Archer Shee (?), Retrato de caballero,
detalle. Óleo sobre lienzo, siglo XVII.
Jan Philip Van Thielen. Florero, detalle. siglo XVII. Óleo sobre cobre.
Carel Van Hullegarden, bodegón de cocina con liebre y hortalizas, 1647.
Óleo sobre tela.