Carlos Hoyos, nacido en Anserma
(Caldas), fotógrafo y productor
instalado en Los Angeles (California), patentó en Estados Unidos un invento cinematográfico extraordinario: el Coptervision; es decir, un funcional minihelicóptero telecomandado —es decir, no tripulado— con una cámara que puede aproximarse a pocos metros del objetivo. Sus panorámicas aéreas, además de preciosas, poseen una peculiar estructura narrativa, ya que Hoyos no sólo captura con su cámara los horizontes y la paleta de verdes o azules, sino que aborda el paisaje como escenario propicio para imaginar películas o recrear historias en campo abierto.
La tierra del café, libro editado por él mismo en noviembre pasado, contiene una amplísima ilustración visual de los tres departamentos que, social y geográficamente, conforman el antiguo Caldas o Eje Cafetero, como tal. Palmas de cera (Ceroxylon quindiuense, nuestro árbol nacional) en el valle de Cocora; guaduales de Chinchiná, con sembradíos que parecen pistas de aterrizaje; plantaciones de café caturra y procesos industriales del café pergamino; senderos de Risaralda y orillas del Cauca, con los edenes de La Virginia; pintoresco entorno que rodea las fincas de los caficultores y… carisma del nuevo Juan Valdez, junto a su mula, Conchita.
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Casa en el paisaje cafetero, en donde el hombre crea un hábitat amable, integrado a la naturaleza.
Colchón de agua. es una vegetación característica de los escasos páramos que hay en el mundo.
Describamos dos ejemplos al azar: primero, el bosque de niebla quindiano, que se apropia del marco paisajístico superior, en donde efectos ciertamente naturales difuminan la imagen, como tratándose de un cielo blanco, con esbeltas palmeras y «verdes de todos los colores» que iluminan unas colinas cercadas de árboles y, en la mitad, una casita de campo ideal para dramatizar escenas románticas o del género policíaco; segundo, un saladero de ganado, en los campos de Risaralda, cobijado bajo un cielo azul intenso que cubre unas floreadas espigas amarillas muy parecidas a las de cualquier cinta bucólica, china o japonesa.
Si bien es cierto que en casi todas sus placas fotográficas cumple exigencias comerciales, pretende servirse de esos motivo para vender en el exterior nuestras variadas y recursivas locaciones ——por no decir hermosas—. Interesante resulta su concepción fílmica de un cuarentayochoavo de segundo, y más cuando busca expresarse bajo la forma de ciertas estructuras dramatúrgicas del relato, que al menos tienen principio, desarrollo y desenlace. Podríamos concebir situaciones dramáticas frente a un corral en primer plano, rodeado de espléndida vegetación, con valles y montañas de fondo, surcados por aguas cristalinas y variados cultivos.
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Flora del páramo. el frailejón es el prototipo de la bella flora del páramo. Parque Nacional los Nevados..
El Coptervision, helicóptero para aerofotografía,
invención de Carlos Hoyos
Tal recopilación fotográfica de magníficas vistas naturalistas, por parte de un veterano camarógrafo de Caracol Televisión, tiene como antecedente inmediato las tomas hechas a vuelo de gaviota sobre Cartagena de Indias, y publicadas no hace mucho por Villegas Editores. Su objetivo principal ahora no es sólo de promoción turística internacional, sino también cinematográfica, puesto que Hoyos aspira a vender las locaciones andino–tropicales, para emprender producciones de diversos calibres desde Hollywood o la Unión Europea, pero sin excluir proyectos de nuestra naciente industria.
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Casa de la cultura del municipio de Marsella, Risaralda, uno de los edificios llamados cariñosamente “dinosaurios de bahareque”.
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Fachada roja de la alcaldía municipal de Salento, quindío. edificación moderna que respeta la tradición arquitectónica.
Atraer las miradas hacia Colombia no parece tarea fácil, debido a la complejidad de los conflictos sociales y políticos vividos en nuestra nación. Sin embargo, Hoyos está empecinado en abanderar, desde la Meca del cine, la venta de «un país tan extenso como los Llanos Orientales y tan quebrado como los departamentos andinos» —palabras del presidente Álvaro Uribe Vélez, en su rara condición de prologuista—. Películas de acción, aventuras, romances y tramas criminales, enmarcadas a lo largo y ancho del territorio nacional, que brinda dos océanos, tres cordilleras, desiertos, selvas, nevados, lagunas, caudalosos ríos y apacibles mesetas.
¿Qué ventajas tiene la cámara voladora, registrada por el Manual del American Cinematographer en su octava edición? Una tecnología de punta que, no obstante parecerse a un juguete aerodinámico, permite apreciar detalles de conjunto que una grúa pesada y sujeta a una base no podría captar. Primero ensayó con las Arriflex; después vino una Eclair, y ahora se dispone a implementar las cámaras digitales de alta definición. Por tierra, aire y agua, logra Hoyos elevarse a las alturas para dirigir su cultivada mirada hacia los espacios infinitos de nuestras consecutivas realidades.
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Casa en Marsella, Risaralda, con balcón corrido en la esquina, propio de la arquitectura de la zona cafetera.
Pero ¿cómo hacer de una fotografía una obra de arte? La vocación profesional le viene a Hoyos de sangre, puesto que tales producciones creativas se asocian con el cuarto oscuro del legendario Fotoyos, fundado en la natal Anserma por su padre quien, entre muchas curiosidades, captó para la posteridad a la mayoría de muertos influyentes o populares de la región. Desafortunadamente, un incendio de vastas proporciones redujo a cenizas la totalidad del registro visual de semejantes tradiciones iconográficas, que harían parte de una memoria universal más allá de lo local.