La Cultura Ciudadana:
una perspectiva de territorio y derechos
Por Otty Patiño
Observatorio de Culturas
El año pasado —en conjunto con la Cámara de Comercio, Fundación Terpel, Fenalco y Corpovisionarios— la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte comenzó un diagnóstico sobre la situación actual de la cultura ciudadana en Bogotá. Uno de los principales insumos para este diagnóstico fue la encuesta aplicada por Corpovisionarios durante el mes de octubre, cuyo formulario permite comparaciones con resultados obtenidos en otras ciudades de Colombia y de Latinoamérica, como ciudad de México, Belo Horizonte, Santa Marta, Barranquilla, Neiva, Ibagué, Pereira, Cali y Medellín.
Algunos de los resultados más destacados nos muestran que los habitantes de Bogotá, comparativamente con los de esas otras ciudades, mantienen una gran disposición a la autorregulación, es decir, a cumplir normas, asumir conductas y realizar acuerdos, impulsados más por el beneficio que ello significa para una mejor convivencia que por el temor al castigo por infringir la ley. En términos prácticos, la visión de una seguridad donde predomina el control social sobre la acción policíaca sigue siendo la línea correcta.
El respeto de las normas imp uestas por las autoridades no sólo imp lican un buen acto de cultura ciudadana, sino el
cuidado de la vida propia y de los demás. Aquí, camp aña pedagógica de la Secretaría de Movilidad para concientizar
al público sobre el uso de la cebra. Foto: cortesía Secretaría Distrital de Movilidad
Bogotá es una de las capitales latinoamericanas que ha demostrado que, sin aumentar el pie de fuerza policial, ha ido mejorando sustancialmente la protección de los derechos humanos, empezando por el derecho fundamental de la vida. Ello es visible en indicadores como el número de homicidios, cuya tasa comparativa se establece anualmente con relación a cada 100.000 habitantes. Mientras que en el conjunto del territorio colombiano la tasa de homicidios anual es todavía cercana a los 40, en Bogotá está por debajo de los 20 homicidios. Esto es un magnífico logro para una ciudad que además de ser la más habitada de Colombia, es el mayor punto de confluencia de diferentes culturas y le ha tocado asumir el cuidado de miles de desplazados y de reincorporados provenientes de distintos fenómenos de violencia de todas las regiones del país. También es destacable el desarrollo de la gobernabilidad en una ciudad donde ni el paramilitarismo ni la guerrilla pudieron erosionar la soberanía popular. Con todos los defectos que tiene nuestra democracia representativa, Bogotá sigue siendo un ejemplo de independencia con relación a las fuerzas violentas y antidemocráticas.
Otro de los resultados interesantes de la encuesta de Corpovisionarios es que la institución más confiable para los bogotanos son los maestros, por encima de la Iglesia, las Fuerzas Armadas y los medios de comunicación. Ello muestra el gran reconocimiento que tiene el sector educativo por parte de la ciudadanía y, por ende, su gran potencialidad y responsabilidad en una pedagogía para la formación de cultura ciudadana. De hecho, la Secretaría de Educación, a través del Idep, está ya construyendo una estrategia de Pedagogía Ciudadana, la primera de esta naturaleza que podría ser aplicada en el sector escolar de todo el país.
Por su parte, la Secretaría de Gobierno, dentro de su estrategia de «Prevención de los conflictos urbanos, las violencias y los delitos en el distrito capital », continúa desarrollando los programas Vida Sagrada, Los Pactos de Seguridad y Convivencia y el Proyecto de Atención a las Víctimas de Violencias y Delitos para la Garantía de sus Derechos. La Secretaría de Movilidad está aportando en cultura ciudadana con «Patrulla escolar», «Plan aula», «Capacitación a conductores y monitoras», «Cátedras en seguridad vial», campañas pedagógicas como «Alcohol + conducción = mala combinación», «Manéjese bien en la motocicleta», «Manéjese bien en la bicicleta», a más de los programas «Camino seguro para peatones», «Niños: Parque itinerante». «Capacitación de conductores de servicio público», «Seguridad vial en centros comerciales», todo esto sin mencionar las acciones de cultura ciudadana que se llevan a cabo de manera periódica en el sistema de transporte masivo TransMilenio, relacionadas con el respeto de las filas para ingresar a los vehículos y, en general, con la apropiación del sistema por parte de la población de Bogotá.
La Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte lidera actualmente el programa Amor por Bogotá, cuyo principal esfuerzo es lograr una coordinación interinstitucional de los programas de Cultura Ciudadana que realizan las otras secretarías además de aportar con proyectos como Arte Vivo, en los procesos de apoyo a las iniciativas ciudadanas para mejorar las conductas y el paisaje urbano. También les ha entregado a las localidades del Distrito los resultados de la Cuarta Encuesta Bienal de Culturas que muestran las variaciones territoriales frente a los retos de la cultura ciudadana, y la independencia que tiene la cultura ciudadana con relación al nivel socioeconómico. Esto, con el fin de que los programas locales de Cultura Ciudadana tengan en cuenta su propia especificidad, ya que la diversidad del distrito nos está mostrando que la aplicación de programas en estos temas no pueden ser idénticos, las realidades de contexto territorial y poblacional deben estar presentes en los diseños y aplicaciones de las políticas de cultura ciudadana.
En fin, tenemos una administración distrital que tiene la decisión de recuperar a fondo la cultura ciudadana,. En este sentido, el Alcalde Mayor, Samuel Moreno Rojas, le está apostando a un programa integral y de largo plazo sobre cultura ciudadana que garantice su continuidad, más allá de los importantes esfuerzos que se desarrollaron en el pasado y los que se están desarrollando actualmente. Porque, a más de la ley, la moral y la cultura como elementos básicos de la cultura ciudadana que desarrolló el exalcalde Mockus, es necesario integrar, en el centro de la convivencia y la seguridad, el tema de los derechos como alma de la cultura ciudadana.