Barrios Unidos es la primera expansión de carácter popular hacia el noroccidente de Bogotá que rompe con la polarización de un norte colonizado por ricos versus un sur colonizado por los pobres. En este proceso de colonización popular, si bien se dan algunas invasiones en la década de los años 30 del siglo pasado, muy pronto de la mano de la institucionalidad —la eclesiástica y la gubernamental— nacen barrios que muy rápidamente perdieron todo vestigio de marginalidad y se integraron plenamente a los circuitos urbanísticos de la ciudad. Posteriormente, Barrios Unidos se convirtió en pionero de proyectos de vivienda popular.
Los Alcázares, por ejemplo, es el primer barrio proyectado desde 1948 por el naciente Instituto de Crédito Territorial. En lo que actualmente es la localidad 12, a mediados del siglo pasado se experimentó por primera vez un tipo de desarrollo urbanístico, que se generalizó en todo el Distrito, basado en la adjudicación de lotes con servicios públicos, descargando en los nuevos propietarios la construcción de sus viviendas. Este mosaico de viviendas heterogéneas, cuyo denominador común era la sensación de no estar nunca terminadas, donde «la tirada de la plancha», es decir, la construcción de la losa de ferroconcreto que cerraba el primer piso y daba origen al segundo, se convertía en una festiva acción comunitaria del fin de semana, y donde siempre había un muro empezado o una pared sin repellar o un vano sin puerta o sin ventana, nació en Barrios Unidos y se convirtió en una cultura y en un paisaje de muchos sectores capitalinos.
El reconocimiento de esta localidad lo hicimos con la gestora cultural, María Paula García, y con Giovanna Torres, asesora del Observatorio de Culturas y lo empezamos con la alcaldía de Barrios Unidos, ubicada en las antiguas instalaciones de la Escuela Pública Panamericana, inmueble declarado como bien de interés cultural. La localidad Barrios Unidos o localidad 12, tiene uno de los linderos más definidos en el Distrito: si usted parte de la avenida calle 63 o avenida José Celestino Mutis con Caracas, siga hacia el occidente hasta la avenida 68; tome por esa avenida hacia el norte y siga por la misma. Cuando se convierte en la calle 100, hasta que llegue a la autopista Norte, y en esa intersección, vuelta al sur por la autopista que se convierte en Caracas en la calle 80, siga hasta el punto de partida y ya recorrió todo el perímetro de la localidad. Barrios Unidos limita al sur con la localidad de Teusaquillo, al occidente con Engativá, al oriente con Chapinero y al norte con Suba.
Pese a la nitidez de sus linderos, según nos lo explicaba María Paula, Barrios Unidos no es ubicable por la mayoría de los bogotanos e incluso por muchos de sus residentes, pese a sus sitios de alto interés e impacto metropolitano, como el parque de El Lago, Salitre Mágico, el Centro de Alto Rendimiento, el Complejo Acuático, el Palacio de los Deportes, todos ellos ubicados en la Unidad de Planeación Zonal (UPZ) El Salitre o la Plaza de los Artesanos; y en el aspecto artístico, los teatros La Castellana, Bellas Artes; o barrios tan reconocidos y tradicionales como el Polo Club, Metrópolis, el J.J. Vargas o el Modelo Norte; o como el Siete de agosto y el Doce de Octubre; en donde se encuentran dos de las plazas de mercado más antiguas de la ciudad. Por fuera de la UPZ El Salitre, que es básicamente una gran zona verde con equipamientos, los barrios de esta localidad han sido agrupados en tres UPZ cuyos nombres corresponden a los barrios más notables de las mismas: Los Andes, Doce de Octubre y Los Alcázares.
Los bienes de interés cultural están concentrados (97%) en la UPZ de Los Alcázares, y la mitad de estos bienes se encuentran en el barrio Baquero. Una de las características más protuberantes de Barrios Unidos es la gran cantidad de iglesias que tiene su asiento en cada uno de sus 44 barrios. Quizás la influencia de uno de los principales promotores urbanísticos de esta zona de la ciudad en 1935, monseñor José Joaquín Caicedo, definió la profusa construcción de templos, algunos de ellos declarados bienes de interés cultural, como la Iglesia de la Santísima Trinidad. Y al lado de la religiosidad formal, floreció también la superchería popular, como el culto que se rendía a una famosa gitana enterrada en el cementerio del Norte (calle 68 con 30), que se convirtió en leyenda por sus asombrosos milagros.
Pero la principal característica de Barrios Unidos es la gran oferta de bienes y servicios concentrada en diferentes zonas y barrios de la localidad, como los de autopartes y reparación de automotores en el Siete de Agosto; los talleres metalmecánicos en el barrio Rionegro, los de manufacturas de cuero en el Muequetá, las marqueterías en el barrio San Fernando o los talleres y almacenes de muebles de madera en el Doce de Octubre. Esta realidad, de agrupamiento y diversidad, de pequeño emprendimiento, que coopera y compite en el mismo territorio, es lo que distingue a esta localidad y la califica como un vibrante mosaico económico y cultural.