Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte Carrera 8ª Nº 9-83
Teléfono 2428380
Dirección electrónica: ciudadviva@scrd.gov.co
Hacia una política pública LGBT
Por Rafael Caro Suárez
[ click en la imagen para ampliar ]
Ya no sienten vergüenza de salir a
la calle y mostrarse como son. A
comienzos de los años noventa se
organizaron en grupos que representaban
sus ideales, y ahora, casi veinte años
después, suman veinte organizaciones
LGBT, como Triángulo Negro, Mujeres
al Borde, Grupo Mamás Lesbianas, Polo
de Rosa, Bogotá Neoqueer Rockers, Colombia
Diversa, El Discípulo Amado,
DeGeneres-E, Fundación Eudes, Gaeds
(Grupo de Apoyo y Estudio de la Diversidad
Sexual, de la Universidad Nacional)
y Trans-Ser, entre otras.
Por eso, en
2003, en plena campaña electoral por la
Alcaldía de Bogotá, los líderes de estas
colectividades se dirigieron ante cada
candidato para exigir sus derechos.
Desde que asumió su cargo, el alcalde
Lucho Garzón ha estado junto a los
LGBT, y mediante cinco compromisos se
ha encargado de hacer respetar los derechos
de estos ciudadanos.
LGBT: Lesbiana,
Gay, Bisexual y
Transgénero
Una casa grande de
arquitectura inglesa,
ubicada en pleno corazón
de Chapinero y en cuyo
pórtico se levanta una
bandera gay, es el hogar de
miles de bogotanos cuya
tendencia sexual se vuelca
a la misma orilla.
Es el
Centro Comunitario LGBT,
que funciona desde
septiembre de 2006 para
atender las necesidades de
este sector poblacional: ser
escuchados, respetados y
valorados como lo que son,
personas con sentimientos
a quienes les duele ser
prejuzgadas sólo por
querer a alguien que, al
igual que ellas, quiere a los
de su mismo sexo.
Pasos hacia el reconocimiento
1. La existencia de Centro Comunitario
LGBT, que funciona de forma exitosa
desde hace diez meses. Cualquier
persona puede acudir a expresar sus
sentimientos sin miedo de ser juzgado;
también puede conocer a otras personas
con sus mismas inquietudes, y recibir asesoría psicológica e incluso jurídica.
Este «templo gay» no es una discoteca
ni un bar, ni queda en alguna oscura
calle céntrica: está a la vista de todos
y ha dignificado la forma en que los
LGBT trabajan por ganar un espacio en
la sociedad. Como en el caso de Camilo,
quien a sus 13 años y a pesar de haber
nacido en cuerpo femenino sabe
que en su interior habita un hombre:
gracias al apoyo del Centro Comunitario
ganó la batalla legal que emprendió
—junto a su madre— contra su colegio,
para poder recibir clases en uniforme
masculino. Su sede está en la calle 66
número 9A-28, y abre sus puertas de
12:00 m. a 10:00 p.m.
2. Diseñar una estrategia de seguridad
para los LGBT de Bogotá. Es sabido
que algunas personas intolerantes la
emprenden contra los gais, las lesbianas
y sobre todo contra los transgénero (travestis,
transformistas y transexuales). Se
nombró entonces a un oficial de la Policía
Metropolitana para atender los casos
relacionados con la violencia homofóbica.
3. Realizar una campaña de comunicación
masiva para sensibilizar a la
ciudadanía acerca del tema de la diversidad
sexual. Cualquier persona puede
tener tendencias homosexuales y por eso debe respetarlas. Además en todas las
familias, como mínimo, hay un integrante
LGBT. Por eso es un asunto de todos.
4. Los pilares estructurales de esta
política se crearon el año pasado: el
Comité Interinstitucional de Política
Pública LGBT, en el que participan entidades
distritales como la Secretaría de
Educación, la Secretaría de Salud, la
Policía Metropolitana, el Instituto de
Participación y Acción Comunal, la Secretaría
de Cultura, Recreación y Deporte,
la Secretaría de Gobierno y Planeación
Distrital, ha agrupado a los
funcionarios encargados del tema de la
diversidad sexual. Cada semana se reúnen
para evaluar de qué forma se están
llevando a cabo las acciones orientadas
a construir una política LGBT. La
otra instancia es la Alianza por la Ciudadanía
Plena y las Personas LGBT de
Bogotá, un espacio de concertación y
diálogo entre el movimiento social y las
instituciones de la Alcaldía.
5. La presentación ante el Concejo
de Bogotá, por parte del alcalde, de un
proyecto de acuerdo en el cual se institucionalice
la necesidad de implementar
una política pública para la población
LGBT en la ciudad. Ana Lucía Ramírez,
quien lidera la organización
Mujeres al Borde (de lesbianas y bisexuales),
explica que este punto es el
más crucial de todos y, por ende, el más
difícil de lograr: «Sabemos que en el
Cabildo hay concejales de religión cristiana
y evangélica a quienes el tema no
les agrada, y no le han dado el espacio
apropiado para la discusión». Pero es
vital conseguir la aprobación de dicha
política, pues sería el primer paso en la
reivindicación de los homosexuales como
ciudadanos con igualdad de derechos
y oportunidades, para desarrollar
libremente su personalidad y recibir el
mismo trato respetuoso que se le da,
por ejemplo, a un heterosexual.
De cumplirse a cabalidad este último
paso, Bogotá tendría, finalmente, el
reconocimiento del tercer sexo. El resto
depende de la tolerancia que todos
los ciudadanos les puedan brindar a los
ciudadanos LGBT.