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Sorpresas
en el
Parque
de la
Independencia
Por Beatriz Caballero
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Es temprano. El cielo está azul. El aire
fresco y penetrante. Huele a pasto recién
cortado. Un solecito tibio ilumina las
copas de los árboles del Parque de la Independencia.
Pasan hombres sudorosos trotando
en pantaloneta.
-Hacemos tres respiraciones profundas...
Aflojamos los brazos... los hombros...
las manos...
Un pastor alemán con la lengua afuera
corre loma arriba a batirle la cola a una
perrita dálmata.
-Al exhalar vamos hundiendo el abdomen...
El dueño del pastor alemán le sonríe a
la dueña de la dálmata que, ruborosa, le responde
mientras con una bolsita de plástico
recoge el bollo fresco y untuoso de su perra.
-Relajamos la cara, los párpados, el
entrecejo... Que no haya tensiones...
Los perros se olfatean. Sus dueños se
hablan.
-Vamos a hacer un ejercicio que desbloquea
todas las tensiones de la espalda...
Es Papía. Hace gimnasia con un grupo de
personas, hombres y mujeres, que han ido
llegando con sus colchonetas debajo del brazo,
sudaderas de colores alegres y cara de
sueño muy a las siete de la mañana. Se hacen
en semicírculo en la parte alta de la concha
acústica donde hay espectáculos los
domingos. Abajo un actor repasa su libreto
en voz alta.
-Apretamos los glúteos, las caderas,
sostenemos... Jalamos desde los omoplatos...
tres... dos... uno...
Papía, descalza, elástica, con unas piernas
que suben hasta el cielo, los brazos largos
como de bailarina, la voz firme, irradia y
contagia su entusiasmo.
-Presionemos el ombligo a la espalda...
Enrollemos el abdomen...
Y sí, es posible sentir el obligo contra la
espalda, y también poner la frente contra la
rodilla, apretar las caderas y los esfínteres,
hacer la bicicleta, arquearse como un gato,
estirarse, tensionarse y relajarse, todo a buen
ritmo y sin afanes.
A lo lejos se oyen las campanas de la iglesia
de San Diego. Por los senderos del parque
ya bajan los de la clase de las ocho. Los de las
siete, después de un masaje reconfortante, se
ponen de pie y emprenden camino a sus casas,
rozagantes, sonrientes, caminando derechitos,
despejada la mente, a empezar el día.