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En el concierto del 20 de julio La Filarmónica y la Sinfónica al unísono
Fotos Carlos Mario Lema
Por primera vez en la historia, la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia tocarán juntas. Para celebrar la Declaración de Independencia serán más los violines, los oboes, las flautas. El 20 de julio de 2008, en el Parque Simón Bolívar, junto con jóvenes músicos de la Fundación Batuta las dos orquestas tocarán una de las piezas más memorables de la música universal: el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven. Los versos del poeta Friedrich Schiller, que en español se conocen como «Oda a la alegría», retumbarán con toda su fuerza en la tarde bogotana.
Será éste un día propicio para que las dos orquestas estrechen sus vínculos. Según Aníbal dos Santos, actual primera viola de la Filarmónica, «la presentación es una apuesta enorme que va a necesitar de un gran trabajo de logística. Pero lo más interesante es que ésta es una forma de comenzar una integración de dos orquestas que funcionan de forma paralela. Además, la obra de Beethoven se presta para una orquesta de gran tamaño».
La música será la protagonista de esta fiesta nacional que ha organizado el Ministerio de Cultura. De manera simultánea, en 600 municipios del país se presentarán solistas, grupos, ensambles; bandas de géneros tan heterogéneos como el jazz, la música llanera, el rock; danzas de la Amazonía y música clásica, entre otros eventos. En Bogotá, además de las orquestas ya mencionadas, tocarán Andrés Cepeda, Aterciopelados, el Ensamble Sinsonte, Totó la Momposina, Doctor Krápula y Primero mi Tía.
El productor musical del concierto es Iván Benavides, reconocido músico colombiano, creador de grupos como Sidestepper y Bloque de Búsqueda, y principal promotor de la música independiente en Colombia. Benavides ha sido productor de Carlos Vives, consultor de festivales como el Colombiage de Londres y Rock al Parque. Ha dictado conferencias en reconocidas universidades como la Columbia University y la UNAM en Mé- xico. Según Benavides, los artistas escogidos para tocar en Bogotá representan las más diversas tendencias: «Queremos mostrar la diversidad de la ciudad a través de las múltiples expresiones musicales con que cuenta».
Una de esas múltiples expresiones podrá ser apreciada cuando se presente la maestra de la música tradicional Totó la Momposina. La música de esta colombiana nacida en Mompox, música de tambores, gaitas, coros y cobres, ha puesto a bailar hasta al más tieso de los polacos. Su disco La candela viva fue grabado con el sello musical Real World, del genial Peter Gabriel.
Cuando el Ensamble Sinsonte se suba al escenario el público podrá apreciar una fusión del jazz, los ritmos urbanos y la música de los llanos colombianos y venezolanos. Sinsonte es el nombre de un pájaro que habita en casi toda América, al que los indígenas llamaban «el pájaro de las 400 voces» por su habilidad para imitar a otros pá- jaros. Según el maestro Manuel Bernal, los integrantes de esta agrupación «hacen música que nos toca, con la que no podemos ser indiferentes».
La música del sexteto Primero mi Tía también es una propuesta de fusión. Esta agrupación, que logra articular en un solo sonido el folclor de la Costa Pacífica y el frenesí de la música improvisada, grabó uno de los diez mejores discos del año 2005, a juicio de la revista Semana.
Las grandes ciudades tienen una vida subterránea donde han nacido legendarias bandas de música, nuevas propuestas artísticas, movimientos de vanguardia. Bogotá no es la excepción. En pequeños bares repletos de humo, en garajes donde las guitarras rugen estridentemente, allí empezaron a tocar grupos como Doctor Krápula y Aterciopelados.
Doctor Krápula es un referente obligado del ska en Bogotá. Ha sido nominado en dos ocasiones por los Premios MTV, y su álbum Bombea vendió más de 10.000 copias en todo el país. Aterciopelados, por su parte, fue la primera banda de rock colombiana con reconocimiento internacional. Su estética kitsch, inspirada en las busetas, los íconos religiosos populares y el colorido de la calle, se impuso en los años noventa. Y canciones como «Quién mató a la gomela», «Candela» y «Bolero falaz» son ya unos clásicos.
Andrés Cepeda completa la lista. Este músico que comenzó en el grupo Poligamia mezcla en su música el bolero, el son, el pop, la música cubana. En 2007 fue nominado al Grammy Latino por su canción «Para amarte mejor».
En Bogotá hay música para todo el mundo. Los instrumentos que se escucharán el 20 de julio lo confirman: tambores del pacífico, bandolas llaneras, gaitas, marimbas, guitarras eléctricas, baterías, contrabajos, trompetas. Y se verá el ir y venir de la mano del director conduciendo la Novena Sinfonía de Beethoven, la misma que el compositor alemán estrenó en 1824, cuando ya estaba completamente sordo. Hoy, casi doscientos años después de aquel concierto, esta obra nos sigue conmoviendo como la primera vez.