Salas de cine y grafito en las dos sedes del Museo de Bogotá
El enorme y amarillento telón del teatro Lux, los letreros que identificaron las salas de cine de antaño, como El Dorado, El Cid y El Almirante, réplicas de las hermosas fachadas, las puertas de madera con ventanas de ojo de buey, la transformación de los teatros en parqueaderos, bares, iglesias cristianas... La exposición Cinema insostenible, del colectivo Maski, es un recorrido por lo que queda, como un rastro, un palimpsesto, de otras épocas, cuando cada una de las 71 salas de cine que había en Bogotá en los años setenta tenía un sello distintivo, una particularidad. En estos tiempos en los que todas las salas son idénticas, como producidas en serie, vale la pena volver los ojos atrás y echarles un vistazo a las vivas y heterogéneas estéticas de antaño.
La exposición será inaugurada el próximo 18 de julio en el Museo de Bogotá del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, entidad adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. El proyecto que le dio origen fue uno de los ganadores de la Convocatoria Ciudad y Patrimonio 2008, que entregó un premio de 50 millones de pesos para la realización del montaje.
Los tres integrantes del colectivo empezaron a preparar esta exposición en 2004, cuando escogieron la cartelera de cine de 1978. Eligieron ese año por una cuestión generacional: los tres nacieron entre 1978 y 1980. Descubrieron que había entonces 71 salas, y empezaron a recorrer de arriba abajo las calles de la ciudad buscando qué quedaba de aquellos teatros anunciados en la prensa de la época. Sólo diez estaban funcionando.
Además de esta exposición, el colectivo Hogar, otro de los ganadores de la convocatoria, presentará desde el 9 de julio la muestra Memoria canalla, la cual se exhibirá en la sala principal del Museo de Bogotá. Memoria canalla abre un espacio para mostrar las obras de artistas que utilizan los muros de la ciudad para expresarse. Sus trabajos, que por naturaleza son clandestinos y prohibidos, dejarán de serlo durante esta exposición, que durará tres meses; en ella se desarrollarán una serie de actividades, que van desde conferencias dictadas por expertos locales y de otros países, como Perú, Argentina, Estados Unidos, España, Inglaterra, Italia y Australia, hasta intervenciones en lugares públicos. Memoria canalla es un homenaje a los artistas urbanos.