En los dos últimos años se ha producido un hecho político
sin precedentes en el país: dos gobiernos locales,
en cabeza de los alcaldes Luis Eduardo Garzón, de
Bogotá, y Sergio Fajardo, de Medellín, se han propuesto
construir una política publica en sus respectivas ciudades
para promover la ciudadanía plena de la población
lesbiana, gay, bisexual y transgenerista (LGBT), y de
aquellos con identidades de género y sexualidades no
normativas.
En Bogotá se constituye una alianza entre la administración
distrital y esta población, a través de un proceso
altamente participativo y concertado. Como no existían
antecedentes para este tipo de trabajo, tanto la Administración,
como los grupos, han tenido que aprender en el
camino, lo cual ha sido muy enriquecedor para ambas
partes.
El reto ahora es llevar a la realidad las propuestas que
se desarrollarán en el marco de esta alianza. Pero, lo más
importante de este proceso es que ha contribuido a
visibilizar desde lo público a estas poblaciones, lo cual tiene
ya un impacto muy grande en los imaginarios de la
sociedad. Sin duda alguna, este es un paso muy significativo
en la construcción de una Bogotá sin indiferencia.
Virgilio Barco
Desde el Balcón Editorial
Hacia una cultura del derecho a la diversidad Tomar en cuenta la diversidad
cultural es considerar
a todo ser humano en su integridad,
con derechos imprescriptibles
y deberes; responsable pleno, dotado
de palabra y de razón.
(Declaración Universal de la Unesco
sobre la Diversidad Cultural)
El arte a veces precede e intuye los
cambios o movimientos sociales, y
fue así como Mozart abogó por novedosos
derechos en su ópera Las bodas
de Fígaro, en la que el protagonista invita
a una revolución social contra el
derecho de pernada del conde Almaviva,
quien tenía el privilegio de pasar
la primera noche de bodas con la novia.
Sin embargo, fue en 1948 cuando
la Onu aprobó en París la Declaración
Universal de los Derechos Humanos,
en la que se dice que no debe haber
“diferencias de razas, sexo, idioma y religión.”
La Unesco promulgó en el 2001 la
Declaración Universal sobre la diversidad
cultural; la elevó a la categoría de
patrimonio común de la humanidad y
erigió su defensa en un imperativo ético
indisociable del respeto de la dignidad
de la persona: “Existe un ser vivo
sobre la tierra, que no se parece a ningún
otro, y que es un ser de cultura.”
Esta afirmación reorienta el concepto
de humanismo en el siglo XXI, en función
de la diversidad cultural y desde
ese factor —“tan necesario para el género
humano como la diversidad biológica para los organismos vivos”— se
abre la esperanza de propiciar mejoras
en los procesos de convivencia, a partir
de la convicción de que, como dice
Koïchiro Matsuura, “el diálogo intercultural
es el mejor garante de la paz.”
En Colombia, la Constitución política
de 1991 dio un importante paso
en este sentido. Su artículo 7º establece: “El Estado reconoce y protege la
diversidad étnica y cultural de la nación
colombiana.” Una administración
como la de Lucho Garzón, moderna y
estructurada sobre el respeto, la materialización,
la visibilidad y el restablecimiento
de los derechos humanos ,
no podría desconocer la importancia
de la diversidad cultural como un derecho
humano esencial, sobre todo en
una ciudad como Bogotá, que es un
reflejo de la pluralidad cultural de toda
Colombia. Para hacer efectivo este
derecho, desde diversos programas de
la Bogotá sin indiferencia, se han venido
tomando acciones de “discriminación
positiva,” dirigidas a poblaciones
en condiciones de vulnerabilidad y
alto riesgo.
Fue así como el pasado mayo celebramos
el mes de la Bogotá Afro-Descendiente,
durante el cual se expusieron
diversos aspectos de la gran
riqueza cultural de la población negra
y su patrimonio de memoria e identidad.
Y, porque entendemos la sexualidad
también como una expresión cultural, apoyamos acciones como la
Marcha de la Diversidad Sexual, que
resalta los derechos culturales de
quienes tienen “otras opciones sexuales,”
y por ellas sufren discriminaciones
y atentados a sus derechos, a la
igualdad de tratamiento, e inclusive a
su propia vida. Además, desde la estrategia
que hemos denominado Cultura
para la Ciudadanía Activa, trabajamos
con la Secretaria de Gobierno
para resolver las dificultades que se
oponen al ejercicio de este derecho.
En esta preocupación también acompañamos
a diversas instituciones distritales
en una mesa de trabajo para
establecer políticas públicas en los temas
de diversidad sexual, desde los
cuales se abra el camino para favorecer
el ejercicio de los derechos propios
a este segmento de población.
Creemos que la mejor manera de
luchar contra los desequilibrios es
apoyándose en la pedagogía de las reglas
de la vida democrática, a fin de
fortalecer la conciencia de los habitantes
de nuestra ciudad, como sujetos
verdaderamente demócratas y agentes
culturalmente activos en busca de
la reconciliación y la convivencia.
Martha Senn
CARTAS DE LOS LECTORES
Señor
Guillermo Angulo
Director
Ciudad Viva
Mi querido Maestro:
Te renuevo mi admiración por tu Ciudad Viva. Es un avance del periodismo impreso de altísima calidad que está buscándose en medio del desastre de periódicos y
revistas que no acaban de salir del siglo pasado.
Un abrazo fuerte de,
José Salgar
Señores(as)
Martha Senn
Directora General
Guillermo Angulo
Director Ciudad Viva
Los afrodescendientes que hacemos parte
de la población distrital reconocemos la
oportunidad e importancia de la
publicación del Magazín del periódico
Ciudad Viva, edición No 17 del mes de
mayo de 2006, dedicado completamente
a los aportes de nuestra cultura a la
conformación de la diversidad de la
nación colombiana.
Sus excelentes
contenidos y bella presentación constituyen
una acción afirmativa en el marco de
la realización de la Semana de la
Afrocolombianidad que con pleno éxito
se viene llevando a cabo desde el día 17
de mayo, en la cual se esta presentando
la Política Pública Distrital y Plan de
Acciones Afirmativas para el Reconocimiento
y la Garantía de los Derechos
de la Población Afrodescendiente de
Bogotá, en torno a la conmemoración
del Día de la Afrocolombianidad, 21 de
mayo.