El círculo hechizado:Dibujos y poemas de Darío Villegas
Presentación de Juan Manuel Roca
Que en un censo de reflejos y de reflejados hay más “imágenes que espejos” para quien tiene un alma única, es parte de un secreto que develan los poemas y los dibujos del libro Círculo hechizado, la obra de Darío Villegas que funciona como una totalidad, en la que los trazos de un dibujante hacen de bisagra en la puerta de sus versos y las palabras hacen de bisagra en la puerta de sus trazos. Flota en todo el libro una atmósfera en que lo perdido, lo escondido, regresa sin el estímulo de nadie pero al conjuro de la palabra.
Poemas y dibujos tienen la impronta del sueño, de una materia intangible. Sombras que son prolongación de espejos ciegos, sombras enmascaradas, sombras caminando entre otras sombras. La de Darío Villegas y su Círculo hechizado es una larga y solitaria pregunta por devenir, una voz que se da en círculos como los trazados por la pedrada en el agua, que huye de su centro y a su centro regresa.
No es una poesía complaciente, ni en su lenguaje ni en sus exploraciones por el tiempo y el vacío, ni en el aserto de verdades fáciles, compartibles. Sus dibujos, con algo de sombra chinesca y vocación de mezzatinta, son un silabario hecho de trazos dictados por una fuerza oculta, acaso forjados en la lengua del sueño. Decapitados o abolidos dioses visitan a Villegas en un plano lingüístico y en un plano plástico, y casi siempre se entrelazan.
De ese talante es la poesía de Villegas, tanto la escrita como la dibujada en sus puntos de fuga. Hace y recibe guiños de lo intangible mientras tiende una cuerda tensa por donde caminar entre los hilos del lenguaje y los hilos de la niebla.
Sombra enmascarada
Esta noche he visto pasar
mi propia sombra,
iba sola por la calle
abandonada de su cuerpo,
abandonada de palabras.
Cantando una canción de silencio
sólo para sí.
Entonaba su largo paréntesis,
sus interminables puntos suspensivos.
Apenas podía distinguirla
mezclada entre otras sombras,
sumergida entre los charcos,
Contando piedrecitas,
saltando entre canecas de basura.
Mi sombra enmnascarada
vaga absorta en su vacío,
de hito en hito de su nada.
Soy la sombra de esa sombra.
Círculo hechizado
Para L.D.
Hay más estrellas que puentes.
Más instantes que deseos ocultos.
Más secretos que palabras.
Cada grano de arena tiene un nombre.
Un destino que transcurre
entre la playa.
Hay tantas olas como formas sucesivas
para las nubes que pasan.
Tantas sombras como ideas
que los hombres repiten
mientras cae la tarde.
Hay más vacío que sueños.
Hay más imágenes que espejos.
Sólo mi alma parece una,
sola,
un instante
un círculo, antes de fundirse
en un clamor innumerable.
Nunca sabes
Memoria de Fabián Rendón
Nunca sabes cuándo es la última vez
que te despides.
Siempre esperas el retorno.
Después de un café,
en medio de una larga conversación
interrumpida por campanas de borroso presagio,
un tren anuncia su partida
hacia una estación
fuera de tu ruta.
Aquí te quedas.
Esperando que lo perdido regrese.
Cualquier día más tarde, alguno te suelta la noticia:
Eres tu quien viaja
de este lado el tiempo y del espacio
entre la niebla.
Y es que no sabes cuándo es la última vez
que te despides.
Inventarías alguna precaución,
una carta, una fotografía más,
¿esto de qué sirve
si a veces regresan las personas
pero se ha marchado
lo intangible?