El Salón Nacional de Artistas Colombianos llega a su versión número 40. Este certamen ha permitido por mas de sesenta años un encuentro entre los artistas y la sociedad en general. Fue la primera iniciativa gubernamental para estimular la actividad artística en Colombia y a lo largo de sus años ha contado con la participación de los mejores artistas colombianos, involucrando no solo a los grandes maestros sino también a los jóvenes. Su historia también ha involucrado sanos y muy animados debates sobre diversos asuntos que abarcan tanto el que hacer de los artistas o la crítica como el papel del estado en el campo cultural y artístico.
El Salón Nacional paulatinamente llego a comprometer la actividad artística de las diferentes regiones del país, a través de los Salones Regionales, que hicieron ver que hay una multiplicidad de concepciones sobre lo que debe ser el arte, que dejan ver que el campo cultural en el país es altamente heterogéneo. La ciudad de Bogotá ha sido muchas veces el escenario de este importante certamen y sus entidades culturales han ido participando gradualmente en su concepción y organización, tanto en lo que respecta a la región de la que hace parte la ciudad, como en la significación que el tiene el campo artístico de Bogotá para el resto del país. El Instituto Distrital de Cultura y Turismo ha venido participando activamente durante la última década en este certamen, no solo con el aporte de recursos para su realización sino a través del acompañamiento solidario de sus diferentes procesos, aportando los conocimientos institucionales fruto de la gestión histórica de la entidad.
La versión número 40 del Salón, es el resultado de un largo proceso de discusiones, en las que han tenido cabida los artistas, las escuelas de arte, las salas de exhibición, los museos y los curadores que han conducido a su reformulación. El Instituto Distrital de Cultura y Turismo ha aportado ideas e iniciativas provenientes del trabajo producido por los escenarios de concertación del campo cultural de la ciudad, así como de su gestión institucional para esta última etapa del proyecto.
Es muy loable la manera como el Ministerio de Cultura ha reconocido la necesidad de que este proyecto se adapte a las expectativas y particularidades del arte de nuestra época, porque si bien ese fue el primer proyecto de su genero en el país, ha ido siendo acompañado por otra serie de certámenes como el Salón de Artistas Jóvenes, la Bienal de Bogotá, el Premio Luis Caballero y el Premio Botero entre otros, que han hecho visible la necesidad de diversificar la manera en que el estado debe fomentar la actividad cultural y artística. En el nuevo esquema del Salón Nacional de Artistas se incorporan procesos tan importantes para el arte como la
investigación y la curaduría que transfieren la responsabilidad de examinar, conocer y habar visible la actividad artística a los propios profesionales que integran su campo.
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Esta versión del salón propone como hecho colectivo la agrupación en el tiempo de un conjunto de proyectos de investigación curatorial y no una reunión de obras en un espacio, como ocurría anteriormente con el Salón. La ciudad de Bogotá de la mano de las diferentes entidades artísticas y culturales que se unen a este certamen, será entonces el escenario por el que cruzaran a lo largo del año, las miradas que ha construido cada región sobre si misma, que evidentemente nos dejaran saber hasta donde llega nuestra diversidad cultural, ese derecho universal ya consagrado como tal por la Unesco en el 2001, y tan importante de ser garantizado por el Estado, en estas épocas de rampante globalización. Se podría decir entonces que desde el mes de mayo y hasta noviembre, las distintas concepciones artísticas que conforman el arte nacional se tomarán a Bogotá.
En esta versión del Salón se presentarán en la ciudad un total de 411 artistas y 357 propuestas artísticas que se reúnen en 14 proyectos de curaduría que examinan e interpretan las prácticas artísticas de todo el país. Es por esto un motivo de orgullo para la ciudad recibir en sus espacios culturales estos proyectos curatoriales que son el fruto de un primer intento por hacer participes a los miembros del campo artístico que están activos en cada región del país en la tarea de visibilizar y comprender lo que implica el arte para una sociedad, lo que nos lleva a recalcar la importancia de este proceso en la consolidación de Bogotá como un escenario de reconciliación y convivencia.