Los guerreros de terracota: Un ejército inmortal Expuestos en el Museo Nacional
del 15 de junio al 10 de septiembre del 2006
Por Harold Alvarado Tenorio
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Teja con dibujo de nubes en espiral - Cerámica - Ø 17 cm
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Cabeza de un guerrero - Cerámica - 33 cm
Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, el mausoleo de Qin Shi Huangdi, (Ch’in, 259-210 a.C.), fue descubierto en 1974 por unos campesinos que hacían un pozo. Las siete mil estatuas esculpidas, al parecer, de modelos al natural, están acompañadas de carros, arcos, flechas, lanzas, espadas, de tanta verosimilitud, que algunas aún brillan y cortan. Otro tanto ocurre con los caballos, sus bridas de bronce y sillas de cuero. Se calcula que la tumba, construida hace unos 2 100 años, cubre unos 52 kilómetros cuadrados.
Pero también se cree que bajo ella hay un gigantesco palacio subterráneo donde estaría el cuerpo del emperador. Qin Shi Huangdi fue el primer emperador de China, así la unidad del imperio apenas le sobreviviera cuatro años. Fue hijo de Chang Hsian, rey de Chín y de la ex-concubina de un rico mercader llamada Lü Pu-wei. Cuando el niño tuvo trece años ascendió al trono.
Aun cuando su madre gobernó en su nombre hasta que tuvo mayoría de edad, lo primero que hizo el joven emperador fue firmar la ejecución del amante de ella, que se había
declarado en rebelión, y ordenar el exilio de Lü Pu–wei, que colaboraba con aquel. Poco a poco, mediante espionaje, sobornos y asesinatos, fue eliminando a los líderes de los seis estados que constituían la nación de entonces, logrando unir a China en el año 221.
Para celebrar su triunfo, se dio a sí mismo el nombre con el que ahora le conocemos: Qin Shi Huangdi, Primer Soberano Emperadorde Ch´in, anunciando que su dinastía duraría diez mil generaciones. Lo cierto es que Shi Huangdi fortaleció el sistema burocrático que ha servido de sostén de todas las dinastías chinas, incluida la actual, del Partido Comunista. Shi Huangdi forzó a los grandes ricos a trasladar sus fortunas y viviendas a la capital del imperio; dividió el país en 36 distritos militares, universalizó las pesas y medidas, la escritura y las leyes, canalizó los ríos y construyó caminos. Él mismo recorrió extensas regiones inspeccionando los trabajos, la consolidación y la organización del imperio, al tiempo que por donde pasaba hacía sacrificios a los dioses y colocaba monumentos recordatorios.
Viajes que también hizo a la búsqueda de maestros en las artes mágicas y alquímicas, que pudiesen prepárale un elixir para la inmortalidad. Luego del fracaso de una de esas expediciones en el año 219 —posiblemente al Japón— Shi Huangdi hizo traer cientos de magos hasta la corte.
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Gancho de un cinturón - Plata - 3.55 cm
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Réplica de un carruaje . oro, plata y cobre - Longitud 2.25 m
Los intelectuales confucianos condenaron la medida como un acto más de su charlatanería, lo que hizo que el emperador sentenciara a muerte a unos 460 de ellos.
La prolongada oposición de los letrados y la negativa del emperador a reinstaurar el feudalismo, terminó en la quema de libros más grande que se conozca en la historia antes de la extinción de la biblioteca de Alejandría. Todos los libros que no trataran de agricultura, medicina o cosa parecida, fueron quemados en el 213, exceptuando los registros históricos de la dinastía Ch´in y los que reposaban en la biblioteca imperial. Aislado del pueblo, tres veces intentaron asesinarle.
Todas las piezas pertenecen a la Dinastía Qin (221 - 206 a.C.)
Algunas de las leyendas que oí en China sobre Qin Shi Huangdi, sostienen que un año antes de su muerte cayó sobre la tierra un meteorito con una inscripción que decía: A la muerte de Qin Shi Huangdi el imperio será dividido. Al tiempo de la aparición de la piedra un genio de las aguas vino hasta él para devolver el anillo de jade que había arrojado al río Amarillo y, presa de la confusión, hizo transportar a sus miles de amantes y las enormes campanas y tambores a sus palacios misteriosos y ordenó construir un camino colgante que imitaba la vía Láctea. Sus trescientos sesenta palacios fueron unidos por caminos cubiertos, donde sólo él podía, invisible, ir de un lado a otro en búsqueda de los dioses de la inmortalidad. Pero enfermó y murió.
Como había ordenado, su cuerpo fue llevado secretamente a la capital, cubierto con cantidades de pescado para ocultar el olor de la descomposición. Durante los funerales, el escenario, detrás de la tumba, estuvo iluminado con teas hechas de grasa de pez, mientras unas máquinas hacían correr hacia el mar mercurio, representando el río Azul y el río Amarillo.
El extraordinario mausoleo, construido en 36 años, estaba adornado con dispositivos astronómicos y geográficos y había sido excavado por setecientos mil desgraciados, castrados a medida que se les exigía llegar a las entrañas de la tierra. Su cuerpo fue enterrado junto a los artesanos que habían tenido hijos. Después de muchos siglos vino a descubrirse que había mandado hacer en barro réplicas de los soldados, los animales, las armas, los aparatos de locomoción. Sólo ellos le sobrevivieron.
Armadura de piedra -alto 74 cm - ancho 31 cm
Figura de un general - Cerámica - 1.97 m
Disparador de ballesta - Bronce - Largo 16.3 cm
Puntas de flecha - Bronce - Longitud 11.3 - 16.3 cm