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Memoria por los Mártires, un barrio con tradición
Por Germán Izquierdo Manrique
Foto de John Bernal
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La Basílica del Voto Nacional se ve desde lejos. Su cúpula se levanta muy por encima de los edificios pequeños, las casas, las construcciones bajitas que la rodean. Se erigió en la actual calle 15, número 10-43, junto a la plaza donde murieron asesinados, entre otros, Francisco José de Caldas, Antonia Santos y Camilo Torres; donde Policarpa Salavarrieta, antes de ser fusilada, dijo: «¡Pueblo indolente! ¡Cuán diversa sería hoy vuestra suerte sin conocieseis el precio de la libertad! Pero no es tarde. Ved que aunque mujer y joven me sobra la muerte y mil muertes más, y no olvidéis este ejemplo...». Se alza frente a la Plaza de los Mártires.
Los Mártires es una localidad de vestigios, de rastros de un pasado que hoy parece muy lejano. Grandes construcciones que en su momento se inauguraron con bombos y platillos hoy se están cayendo a pedazos. Como el teatro San Jorge, una hermosa edificación que abrió sus puertas al público en 1938, en una de las fiestas centenarias de Bogotá. Hoy este teatro, donde hace tiempo proyectaron Lo que el viento se llevó, está olvidado y despedazado.
Hay un grupo de jóvenes que ha emprendido la tarea de no perder la memoria de una de las localidades más ricas en cuanto a patrimonio tangible e intangible. La directora del proyecto Memoria por los Mártires es la artista plástica Lorena Luengas, quien ganó la convocatoria La Ciudad Imaginada, realizada el año pasado por el Museo de Bogotá y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. «Esta localidad tiene sitios mágicos como el barrio La Favorita, con sus casas estilo republicano, y el hermoso pasaje Gómez: un sitio invisible en el sector más visible de la ciudad», dice Luengas.
A través del contacto con los barrios, sus calles, sus construcciones y sus habitantes, jóvenes como Nicolay, Ingrid, Carlos, Jonathan, Stefanía y John han querido contribuir a conservar ese patrimonio abordando distintos temas: barrios Santa Fe, Eduardo Santos, La Favorita, plazas de mercado, comedores.
«Me gusta ver en las construcciones antiguas cómo a la gente no le daba pereza subir un muro con cuatro hiladas de bloque», dice Carlos, quien hace ocho años vive en el barrio Santa Isabel y está trabajando en el proyecto del barrio La Favorita. Según él, es importante crear un sentido de pertenencia, algo que una a la comunidad. En otro sector trabaja Nicolay, estudiante de historia en la Universidad Nacional. Se ha concentrado en el barrio Santa Fe y trabaja con las historias de vida de sus antiguos habitantes: «Me he dado cuenta de que el barrio es una gran máquina del tiempo». Santa Fe es un lugar en el que muchas personas viven aún en el pasado. Como doña Aurora, quien vive en el barrio desde 1942 y tiene una tienda con una antigua registradora; allí se pueden ver cajas de comestibles ya extintos, junto a otras viejas cajas de detergente. «Un amigo compró una chocolatina como de 1995», cuenta Nicolay. Son precisamente los testimonios de gente como doña Aurora los que están atesorando estos jóvenes.
Otro lugar lleno de historias de vida, y de historia, es la plaza de mercado Samper Mendoza, que tiene el mercado de hierbas más grande del país y cuyo terreno perteneció al piloto que manejaba el avión en el que murió Carlos Gardel. En este mercado han venido trabajando Stefanía Luengas y John Bernal. Poco a poco los dos se han construido vínculos con las personas que trabajan en la plaza, y en la cotidianeidad de estas personas han encontrado un material invaluable. «Hemos conversado con las personas y les hemos hecho entrevistas tratando de formarnos una idea del modus vivendi de la gente de Samper Mendoza», cuenta Bernal.
Al sector de los Mártires se le asocia necesariamente con la calle del Cartucho, la delincuencia, el desplazamiento y el desarraigo. Ingrid Morris, una de las gestoras de Memoria por los Mártires, trabaja en los comedores. «Los comedores son un centro en el que se encuentran muchas historias de gente que va llegando y se va apropiando de este lugar. Hay muchas historias que contar. Por ejemplo, la un gobernador de la etnia kamsá que vive en este sector. La idea de nosotros no es extraer conocimientos sino formar procesos de empoderamiento ».
Procesos es también lo que quiere generar Jonathan en su trabajo con las madres de jóvenes asesinados y con los mecánicos del sector: «Sentarse a oír sus historias es un experiencia increíble». Para él este trabajo etnográfico, con el que hará una exposición artística, es una forma de mostrar los errores que no se pueden cometer otra vez; es decirles a los jóvenes que «uno escoge cómo vivir».
En los Mártires vivió Leon de Greiff, se alza la Estación de la Sabana y el Voto Nacional, levantado después de la Guerra de los Mil Días y consagrado al Sagrado Corazón de Jesús.
También las grandes casas que ahora son residencias y hostales. Todo es un montón de rastros, de huellas de un pasado que, según los viejos habitantes del sector, «fue mejor». Memoria por los Mártires se presentará en el Archivo de Bogotá a partir del 15 de junio.