Los colores del arco iris rodean la
muñeca de su mano izquierda. Blanca Inés Durán Hernández, alcaldesa de Chapinero, ha asumido su homosexualidad de manera abierta y ha sido elegida democráticamente en una de las localidades más heterogéneas de la capital. Durán, fundadora del Polo de Rosa, que forma parte del Polo Democrático Alternativo, está desarrollando una política basada en las reglas de juego claras, la discusión conjunta y las normas de convivencia. Su elección constituyó un triunfo para la comunidad LGBT y una muestra de que en Bogotá, poco a poco, estamos construyendo una sociedad más madura e igualitaria.
En el marco de la Bogotá positiva, específicamente en uno de sus objetivos, el de «Bogotá de derechos», se señala: «Cultura, vivienda, ambiente, recreación, justicia, bienestar e inclusión social, con énfasis en las personas más vulnerables y en las minorías». La idea de Durán es que estos principios se establezcan en su localidad. Además, se pretende «territorializar en Chapinero la política publica LGBT del Distrito».
Pero la política de derechos humanos que se está llevando a cabo en la Alcaldía de Chapinero no se centra únicamente en la comunidad LGBT. Según Durán, «queremos que en Chapinero todos puedan ejercer sus derechos libremente. Todos: las diferentes tribus urbanas que proliferan en Chapinero, como metaleros, rastas, punkeros, emos, raperos; las minorías raciales y étnicas, la comunidad LGBT, los adultos mayores». Una de las consignas para lograr la armonía es «No a la discriminación».
Blanca Inés Durán es ingeniera industrial de la Universidad de los Andes. Ha sido profesora y es diplomada en gerencia para resultados en el desarrollo, del Instituto Interamericano para el Desarrollo Social. Coordinó el proyecto de fortalecimiento comunitario de la Corporación Opción Legal, agencia implementadora de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Colombia.
Fue asesora del programa de reinserción de la Red de Solidaridad Social, la Consejería Presidencial para el Desarrollo Social y la Corporación Centro de Estudios Constitucionales Plural. Trabajó como consultora de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de Project Counselling Service, la Fundación Solidaridad por Colombia y la Dirección General para la Prevención de Desastres. Actualmente es miembro de diversas organizaciones sociales y ambientalistas, además de ser fundadora del grupo Polo de Rosa, del Polo Democrático Alternativo.
La alcaldesa explica que «Chapinero está definiendo su plan de desarrollo. Es hora de ponernos de acuerdo en la construcción de un plan para lograr condiciones de seguridad, que no sólo comprometa a la policía sino que se base en la prevención del delito, en condiciones que generen convivencia, autorregulación y espacios de encuentro y participación».
En Chapinero se están implementando los Presupuestos Participativos, un mecanismo de participación social que consiste en «una serie de reuniones en las que se definen las demandas regionales, las prioridades de la ciudad, los criterios de asignación de fondos y el programa de inversiones del municipio». Los Presupuestos Participativos dieron excelentes resultados en varias ciudades de mundo, entre las que se destaca Porto Alegre (Brasil), donde se implementaron por primera vez. En Colombia este mecanismo ha funcionando eficazmente en la ciudad de Barrancabermeja.
Durante todo el año se realizan dos encuentros en cada UPZ (Unidad de Planeamiento Zonal). En el Parque de El Chicó la comunidad se reunió un sábado de mayo. Se oyeron murmullos, se oyeron gritos, se oyeron risas. «Orden, por favor», gritó una señora bajita. «Vamos a organizarnos...», dijo calmadamente un señor de canas. «En la reunión pasada definimos...», «No podemos seguir...», «Cada uno tiene su turno...». En estas reuniones, como en cualquier otra, hay discusiones, diferencias. Pero hay debate, conversación, conocimiento sobre las necesidades del otro. Hay participación ciudadana.
Los encuentros han contribuido a hacer posible que los habitantes de estrato 6 trabajen de la mano con los de estratos 1 y 2 . Chapinero tiene uno de los índices más altos de desigualdad, pero estos espacios han estrechado los vínculos entre organizaciones del norte de la ciudad, como Corposéptima o Asociación de Vecinos Parque 80, con otras de barrios de estratos bajos como el Pardo Rubio o San Isidro.
Uno de los proyectos más ambiciosos que se pretende llevar a cabo es el de Escuela Libre de Discriminación, que busca desde la infancia el respeto por las diferencias étnicas, raciales y sexuales, entre otras. Según el biólogo Juan Sebastián Romero, edil de Chapinero, también del Polo de Rosa, tal proyecto enmarcaría el de Escuela Libre de Homofobia: «El problema de seguridad que afecta a la comunidad LGBT no ha sido resuelto ni con la seguridad pública ni con la privada». El proyecto ayudaría a los niños a desarrollar su sexualidad sin represión, sin miedo, sin rechazo, para «que puedan hacer preguntas sobre su sexualidad, tengan una expresión tranquila de sus cuerpo, dejen de ser indefensos».