La localidad de Chapinero toma su nombre del antiguo barrio Chapinero, ubicado entre las calles 53 y 63 y entre la carrera séptima y la avenida Caracas, las dos vías carreteables con las que la gente de plata de Bogotá colonizó el norte de la ciudad en el primer cuarto del siglo pasado. Pero también fue el nombre del tren que tuvo estación en lo que es hoy la calle 62 con Caracas, y el del tranvía eléctrico que empezó a funcionar desde 1910. En ese entonces, Chapinero era un pequeño caserío fundado alrededor de la hacienda de un zapatero especializado en una especie de calzado llamado chapín, consistente en una gruesa suela de madera que se ataba al pie con correas de cuero.
La localidad propiamente dicha nació en 1972 y, desde entonces, limita al sur con la localidad de Santafé, de la cual la separa el canal del río Arzobispo (la avenida 39); al occidente la separa la avenida Caracas de las localidades de Teusaquillo y Barrios Unidos; termina al norte en la calle 100, en los límites con la localidad de Usaquén; y al oriente limita con los municipios de La Calera y Choachí. Casi nadie lo sabe, pero la parte rural de Chapinero ocupa casi el 70% de esta localidad, siendo muy conocida la vereda de El Verjón Bajo, con una gran vocación ecoturística.
Si sumamos los diversos tipos de equipamientos (colectivos, recreativos-deportivos y de servicios básicos), la localidad de Chapinero tiene la impresionante cifra de un equipamiento por cada 39 personas, seguida de lejos por Teusaquillo, que tiene un equipamiento por cada 92 personas (la última es Ciudad Bolívar, donde cada equipamiento les corresponde a 1.361 personas, según los datos de 2003 del entonces Departamento Administrativo de Planeación Distrital).
En contraste con esta superdotación de equipamientos de todo tipo, Chapinero no cuenta con equipamiento alguno de carácter público en el campo deportivo. Pese a esta deficiencia, Chapinero es la localidad más rica del distrito: con menos del 2% de la población bogotana, concentra en su territorio casi la mitad de los activos de las empresas de la ciudad y tiene el mayor número de viviendas catalogadas como estrato 6. La explicación de esto es muy sencilla: el centro de Bogotá, que antes ocupaba las localidades de La Candelaria, Los Mártires y Santafé se expandió hacia el norte en los últimos 50 años, convirtiendo a este sector, antes considerado norte, en parte del centro, de modo que el verdadero centro de Bogotá llega hoy hasta la calle 100, donde termina Chapinero. Esta centralidad de Chapinero se refleja también en el aspecto cultural. De las 61 salas concertadas en todo el país por el Ministerio de Cultura, 7 de ellas están ubicadas en la localidad de Chapinero: Hilos Mágicos (teatro de títeres y marionetas), Teatro Libre, Teatro Nacional de la 71, Teatro La Baranda, Teatro La Mama, Teatro R101 y Teatro La Carrera, las cuales representan la cuarta parte de las salas concertadas de Bogotá. La carencia de bibliotecas públicas de Chapinero (sólo tiene una) está altamente compensada por la cantidad de centros universitarios: 42 en total, entre universidades y sedes de fundaciones universitarias. Cuenta además con seis museos, 10 salas de cine, 20 centros culturales y dos salas de exposiciones.
Fotos: Marcela Osorio Lys
Además de su riqueza, en Chapinero se respira el nuevo espíritu liberal de la ciudad capital. La tolerancia frente a la diversidad sexual tiene su epicentro en esta localidad, con centros de diversión nocturna de abierta expresión gay, como el Theatron. En Chapinero se creó la primera casa de atención a gays y lesbianas en el distrito para recibir los reclamos y apoyar los derechos de esta población dentro de los principios de una ciudad incluyente.
La vida nocturna de Chapinero cuenta además con dos zonas rosas: una tradicional y fuerte, ubicada entre las carreras 15 y 11 y entre las calles 80 y 85; en su interior se encuentra la ya famosa zona T, con restaurantes y bares para todos los gustos. Más suave y menos festiva, alrededor del parque de la 93 se ha ido configurando una zona de esparcimiento nocturno, gastronómico y cultural, donde el grupo de salas de cine «Cinemanía» ofrece un menú permanente de buen cine, más conocido como cine arte.
Fotos: Marcela Osorio Lys
La oferta gastronómica de Chapinero no está concentrada sólo en estos dos sitios: en el Chapinero antiguo, en y alrededor de antiguas casas patrimoniales de arquitectura inglesa, entre las calles 68 y 76, a ambos lados de la carrera 7a, han ido surgiendo buenos restaurantes que han permitido la recuperación de bienes de interés cultural, cuya sostenibilidad era antes muy precaria.
En la carrera 7a con calle 93, lado oeste, existe un remanso de tranquilidad, donde las familias encuentran, sin salir de Chapinero, un lugar de sosiego. Se trata del Parque del Chicó, alrededor de la antigua hacienda de los Sierra, hoy convertida la casona colonial en museo. Este parque se mantiene impecable en sus prados y en su aseo, y es el reflejo también de una localidad donde, según las estadísticas, el 75,3% de sus habitantes pertenece o tiene vínculos con alguna organización de carácter cívico, político o cultural, lo que ubica a Chapinero como la localidad con mayor sentido de pertenencia en todo el distrito capital.
Agradecemos a Carlos A. Ramírez Salina, gestor local de Chapinero, por su valiosa colaboración para este artículo.