El festival de teatro más importante de Latinoamérica; inolvidables presentaciones de ópera; las ballenas y una voz femenina cantando entre las paredes de sal; el antiguo Egipto en Bogotá; donaciones de instrumentos musicales, libros, bibliotecas. La inteligencia, la sagacidad, la capacidad de trabajo, el talento administrativo y el carisma de mujeres han hecho que esto suceda; que podamos ver y oír lo que nunca creímos alcanzar a unas pocas cuadras de nuestras casas. Sí, estas colombianas que han trabajado enteramente por la cultura, aunque la frase suene a lugar común: son unas mujeres fuera de serie.
Desde 1987 Fanny Mikey, una argentina de pelo rojo y sonrisa limpia de oreja a oreja, empezó a llevar a cabo un proyecto que se convertiría en uno de los referentes culturales más importantes de Bogotá en el mundo: El Festival iberoamericano de teatro. En el marco de este evento, los habitantes de la capital, y cientos de turistas, han podido observar a grupos de todas partes del mundo. En el Festival se ve claramente cómo el arte rompe las barreras culturales para convertirse en un lenguaje universal. Esta argentina de ancestro lunfardo llegó a Colombia en 1960, exactamente al puerto de Buenaventura y, además del Festival, creó el teatro Nacional, el teatro La Castellana y la Casa del teatro, que se han convertido en importantes escenarios de Bogotá.
Con los escenarios también ha tenido mucho que ver Gloria Zea. Trabajadora, combativa y perseverante. Zea ha logrado transformar drásticamente el campo de la gestión cultural. Ella ha conseguido que este país tercermundista sea más reconocido, más visitado, más valorado. Bien sea en la administración cultural, en el campo de la música, la literatura o las artes plásticas su labor, como señaló Enrique Vargas Ramírez, ha sido una tarea eminentemente social.
Zea siempre ha sido protagonista del acontecer del país: manejando la ópera de Colombia, y en su larga trayectoria como directora del MamBo, el Museo de arte moderno de Bogotá, en donde desarrolló lo que otra gran mujer, Martha Traba, empezó a gestar. La larga trayectoria de Gloria Zea tiene su máximo esplendor en ese recinto que tiene la huella única de Rogelio Salmona, nuestro máximo arquitecto, y que ha albergado obras de Picasso, Ramírez Villamizar, Miró, Goya y Cartier–Bresson, entre otros. Gracias a Zea, los habitantes de esta urbe han entrado en contacto con algunas de las manifestaciones artísticas más notables del mundo.
Otra gran mujer de la cultura en el país es Elvira Cuervo. Su labor de 13 años como directora del Museo Nacional de Colombia será muy difícil de emular. Cuervo siempre ha pensado en grande, en que la capital puede y tiene que exhibir lo mejor. Con esa convicción ha encarado todos sus proyectos y se ha salido con la suya. Muestras como la de Sorolla en gran formato, Henry Moore, Eugène Boudin, Picasso en Bogotá, Obras maestras de la pintura europea, Egipto, y la inolvidable Colección Rau, llegaron gracias a su gestión. Esta bogotana ha sido viceministra de cultura, representante a la Cámara, diputada, vicepresidenta de la Asamblea de Cundinamarca y coordinadora nacional de la campaña presidencial de Álvaro Gómez Hurtado. En la actualidad, tras el retiro de María Consuelo Araujo ha iniciado su gestión como ministra de Cultura.
“Que los empresarios inviertan en cultura, no sólo por altruismo, sino porque es rentable.” Esa frase, de María Consuelo Araujo resume en parte su visión. La bella y carismática exministra, quien recibió su ministerio con 10 mil millones de pesos y lo entregó con 80 mil, demostró una gran capacidad administrativa. Además, durante su mandato, se creó la ley de cine, se reestructuró la orquesta sinfónica y se recibió una donación de 16 mil millones de pesos para bibliotecas por parte del gobierno japonés.
Desde El Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura), el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, el Fondo de cultura económica, la gerencia de Focine o como diplomática, entre otros cargos, Isadora Norden ha desarrollado una larga y ardua labor en favor de la cultura en Colombia. Isadora promovió la Ley general de cultura, de donde nació el Ministerio de Cultura. En la actualidad se desempeña como directora del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc).
La ardua tarea de Martha Senn, con el lema de que el arte debe llegar a todos, y su voz en los escenarios del mundo (la única colombiana que ha cantado en la Scala de Milán). La memorable tarea de Teresa Morales de dirigir, reestructurar y ampliar el Museo de Arte Colonial. El aporte de Aída Martínez Carreño con varios libros y el Museo de artes y tradiciones. Son muchas las mujeres que han impulsado el desarrollo cultural de este país. Todas tienen algo o mucho en común: la ferviente creencia de que no hay de dejarse vencer ante cualquier percance, sino que es necesario luchar, luchar hasta ver realizado lo que para muchos es un imposible, una utopía, un espejismo.