Desde los aviones que despegan de Bogotá, cuan do la nave empieza a tomar altura, la ciudad adquiere otra perspectiva. Apenas se columbran las carreteras. Se ven ínfimas las avenidas, pequeños los edificios y los carros. Se alcanzan a divisar las vacas y los sembrados de flores. Parece un mundo de juguete metido entre las montañas, en la cordillera Oriental. Desde el Mirador de Juan Rey, en la localidad 4 a , San Cristóbal, se puede vivir una experiencia similar, pero con una atracción insuperable: aquí no hay ventanas, ni cabinas presurizadas, aquí se siente el viento golpeando en la cara.
La localidad de San Cristóbal, ubicada en el sur oriente de la ciudad, es la séptima en población y la segunda en densidad de población. Por sus aproximadamente 1 659,52 hectáreas transitan diariamente cientos, miles de personas. Sobre todo niños de colegio. Por las calles de Managua, Juan Rey, Libertadores, los Alpes, entre otros barrios, van caminando por cualquier vía . Pasan por la carnicería Lg, la frutería Popeye y el hospital San Camilo . Unos bajan tomando de la mano a su hermano menor; otros, chupando paleta. Otros tantos suben por las calles empinadas corriendo.
Hay gente por todos lados en este sector de la ciudad donde nace el río Fucha, que a comienzos del siglo XX era un lugar de recreo de familias adineradas hasta que, a partir de 1920, empezó a poblarse poco a poco. Primero fue el barrio San Francisco Javier (hoy Villa Javier), fundado por el padre Cam-poamor. En la década del cuarenta se crean barrios como Vitelma, Suramérica y Santa. Desde esa época hasta hoy el crecimiento ha sido vertiginoso y, en gran medida, desordenado.
San Cristóbal se ha convertido en un laberinto de calles y avenidas. En una localidad compleja, donde la pobreza prevalece. Debido a su problemática intrafamiliar y social, la localidad fue declarada por la actual Administración distrital como Zona piloto de reconciliación . Esta designación implica un plan de acción específico basado en la convivencia y la tolerancia.
Uno de los programas que se está llevando a cabo en el marco de este plan es el Observatorio de convivencia escolar , una propuesta de distintas entidades estatales, que busca ayudar a solucionar y reordenar las ideas sobre los conflictos en la vida cotidiana y en el contexto escolar. Además, existen otros proyectos como el de Madres gestantes y lactantes con el que se han ayudado a 750 madres.
Una localidad en las nubes Tres cerros conforman el aula ambiental Entrenubes: Guacamayas, Juan Rey y la cuchilla del Gavilán. Esta reserva natural, que comparten las localidades de San Cristóbal, Usme y Rafael Uribe, tiene un total de 626 hectáreas. El parque, que está abierto todos los días entre 8:00 am. y 5:00 pm. y cuyo acceso es gratuito, se ha ido convirtiendo en un pulmón para la ciudad. No obstante, aún queda mucho por hacer para lograr su recuperación y facilitar su acceso.
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VEINTE DE JULIO - MODELO Y DIVINO NIÑO
Diariamente, entre 400 y 500 niños de colegios de la localidad llegan a visitar el parque.
Según Jimmy Hernández, coordinador educativo del parque, Entrenubes ha contribuido mucho a la localidad. Actualmente, en el marco del programa Escuela, Ciudad, Escuela , de la Secretaría de Educación, se trabaja en talleres infantiles para aprovechar el tiempo extraescolar, y se realizan expediciones pedagógicas. Además, 35 personas de la localidad trabajan en el mantenimiento del parque. Hace poco se inauguró el Parque de la tierra , en donde se enseña lombricultura, agricultura urbana y compostaje. Hernández coordina 24 talleres que se dividen en seis ejes temáticos: flora, fauna, ecosistemas, geología, normatividad ambiental y recurso hídrico.
Uno de los grandes atractivos del parque es el Mirador de Juan Rey , desde donde se observa gran parte de la ciudad. Esta construcción de 55 000 metros cuadrados tiene, quizás, la mejor vista que se puede tener de Bogotá.
El 20 de julio La zona más comercial de la localidad de San Cristobal es el Veinte de Julio. Casi todo el territorio de este barrio está habitado. Grandes supermercados, almacenes de ropa y tiendas de todo tipo se encuentran en esta zona de la localidad. Pero el punto más significativo es la iglesia y sus alrededores.
Desde las cinco de la mañana, cuando empieza la primera misa, la plaza y la iglesia del 20 de Julio empiezan a llenarse de fieles. Devotos que llegan por montones de Colombia y del exterior. Todos van a rezarle al niño más famoso de Colombia, el niño de vestido rosado que recibe a todos los visitantes, literalmente, con los brazos abiertos.
Esta localidad, la número 4, está más arriba que abajo. Entre los cerros y en los bares y discotecas de la avenida Primero de Mayo. En las calles empinadas por donde se pasean perros despelucados y una que otra oveja. En las casas que bordean el cerro. Por eso San Cristóbal está más cerca del cielo.