El río de la luz, óleo de Frederic Edwin Church. Foto cortesía de Villegas Editores
Atrás quedaron las estampas de antaño, en las que se veía a los padres de familia salir a trabajar mientras sus esposas se quedaban en casa, dedicadas a las labores domésticas y al cuidado de los hijos. Y aunque ser madre es parte de la esencia de la mujer, hay muchos más aspectos importantes en sus vidas, y llevar las riendas del hogar es una tarea que ahora les corresponde a ambos: esa es la igualdad de género. Debieron pasar siglos para que se le diera a la mujer el lugar que se merece.
En medio del silencio surgió la voz de cientos de mujeres anónimas que le dieron empuje a sus ideales para hacer realidad algunos de sus derechos: igualdad laboral y salarial frente a los hombres, sufragio femenino, respeto y tolerancia. Así, internacionalmente se ha decretado el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer; una fecha en la que se recuerda que son ellas, las del «sexo débil», las que llevan el peso de nuestra sociedad: su instinto maternal las lleva siempre a proteger a quienes las rodean, sin importar si se trata de un hermano, un amigo, un hijo o un extraño. Donde se quiera un abrazo protector, allí estará siempre una mujer.
La Secretaría y la mujer
En Bogotá homenajearemos a nuestras mujeres durante todo el mes. La Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, junto con sus entidades adscritas, prepararon una serie de actividades para el disfrute de toda la familia y, en especial, de las ciudadanas que habitan la capital. La Media Torta abrirá sus puertas justamente el domingo 8 de marzo, con un programa especial de música, teatro y sorpresa. A partir de las 12:30 del mediodía, se pondrá en escena una obra de teatro en donde las mujeres serán las protagonistas; después, habrá un recital de música con variedad de géneros (rock, pop y hip-hop).
Pero lo mejor será el sentido homenaje en el que subirán a la tarima 40 mujeres seleccionadas entre las 20 localidades de la ciudad. Ese mismo día, en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, se presentará, a las 11:00 de la mañana, una obra del Festival de Teatro, Mujeres en Escena; y a las 5:00 de la tarde comenzará la tradicional Peña de Mujeres, para cantautoras y artistas de la ciudad.
Hay que destacar que durante todo el mes muchas mujeres talentosas tendrán un espacio en la Alzate Avendaño para exhibir sus trabajos, con conciertos de rock en el Ladies Nite ‘n Rock (5 de marzo, a las 8:00 p.m.), obras de teatro en Mujeres en Escena y otros conciertos de géneros variados (ver agenda).
Finalmente, el Instituto de Patrimonio Cultural dedicará un Lunes en el Museo a un conversatorio que tocará temáticas diversas relacionadas con la mujer.
Amor por Bogotá: un equilibrio entre derechos y deberes
«Hay que ponerse en los zapatos de los demás». Este dicho popular describe claramente una de las finalidades primordiales de la cultura ciudadana. Cada persona, cada individuo que vive en Bogotá debe entender que el calificativo de ciudadano implica tanto derechos como responsabilidades. No podemos ocupar un espacio público de manera pasiva, desorganizada e indiferente. Para que Bogotá progrese es necesario que exista una corresponsabilidad entre dirigentes y ciudadanos.
Esto quiere decir: que el gobierno ofrezca todas las garantías a sus habitantes, y que estos, por su parte, ejerzan su ciudadanía con compromiso, privilegiando el interés colectivo. Con el ambicioso programa Amor por Bogotá, que se desarrolla en el marco de Bogotá Positiva, queremos que cada habitante de la capital actúe por convicción, que no sea el castigo el que lo lleve a respetar la norma, que valores como la solidaridad y el respeto por el derecho del otro sean los que imperen.
Convencidos de que la institucionalidad se construye desde el núcleo social más pequeño, es decir, desde la familia, Amor por Bogotá no se concentra únicamente en la gran masa sino en los casos particulares. Si en el hogar no somos responsables, conscientes, proactivos, ¿cómo podemos llegar a ser ciudadanos responsables, conscientes, proactivos? Si no nos ocupamos de las situaciones particulares, las generales no funcionarán. Desde todos los frentes —cultura, salud, seguridad, hábitat, etc.—, estamos trabajando diversas problemáticas, conscientes de que sin la transformación que se desarrolla a partir de la corresponsabilidad no se puede garantizar que Bogotá sea una ciudad sostenible. Amor por Bogotá ha sido pensado, no como un mero lema ni un sello distintivo de la actual administración, sino como una política pública del distrito. Como bien lo anotó el alcalde mayor, Samuel Moreno:
La participación ciudadana debe ser el principal instrumento de democratización de las decisiones y de responsabilización de la comunidad en el gobierno de la ciudad. Este principio también se expresa en el programa Amor por Bogotá que se dirige a lograr una mayor articulación, confianza, respeto y comunicación de los ciudadanos con las instituciones públicas.
Desde la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte estamos aportando en tres ejes de acción, enmarcados dentro del programa Amor por Bogotá. Dichos ejes son: Ciudadanía Activa, Cultura Cívica, Culturas de Paz. El primero significa un cambio cultural para el fomento de las capacidades, la autonomía, la identidad cultural de los y las habitantes de la ciudad; el segundo es un cambio cultural en cuanto a convivencia pacífica, a través de la intervención de los principales escenarios de conflicto que alteran la convivencia en la ciudad; y el tercero, igualmente un cambio cultural, busca generar la apropiación y el respeto de las reglas de convivencia, fortalecer la solidaridad y el sentido de pertenencia en la ciudad y generar un mayor aprecio por el patrimonio colectivo.
Cada uno de los tres ejes citados tienen un común denominador: todos buscan que Bogotá se afiance como una ciudad de derechos. Para lograr este fin, en el sector cultural les estamos abriendo espacios de expresión a los diferentes grupos poblacionales, y apoyamos y otorgamos estímulos a las organizaciones sociales.
Asimismo estamos convocando iniciativas ciudadanas de culturas de paz y convivencia. Pero para entender la gran ciudad, como ya se anotó, es necesario un trabajo desde lo particular. En esta ciudad, en donde confluyen tantas creencias, modos de pensar y de actuar, cada lugar tiene sus propias ventajas y sus propias necesidades. Por eso es vital mantener un estrecho lazo con las Casas de Cultura, los promotores y líderes comunitarios, entre otros.
Con Amor por Bogotá buscamos que mejore la calidad de vida de toda la ciudadanía. Estamos convencidos de que el primer paso para lograr la armonía, el equilibrio entre deberes y derechos, es estrechar los lazos entre las instituciones y los habitantes. Durante la tercera semana de este mes se celebrará la semana de Amor por Bogotá, en la que se darán a conocer muchas acciones concretas que buscarán que la ciudad se desarrolle de una mejor manera. Estamos siguiendo el ejemplo de las grandes ciudades, en las cuales las medidas policivas han dado paso a medidas que invitan a reflexionar. Cuando comprendamos que actos cotidianos, como botar un papel a la calle, parquear en un lugar indebido, colarse en la fila, perjudican la armonía en la ciudad, los cambios en el devenir de Bogotá van a ser verdaderamente trascendentales.
Catalina Ramírez
Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte
CARTAS DE LOS LECTORES
Señor director:
Sin duda alguna, la mejor medida para conocer la importancia de una publicación no es ni el tiraje ni el número de lectores que tenga, sino la frecuencia con la que es citada y, sobre todo, la calidad de quienes la citan. Por ejemplo, si la revista inglesa The Economist fuera tan leída como es citada, parecería que su tiraje fuera de decenas de millones de ejemplares. Así que, haber visto en el diario El Tiempo, más que citada reproducida, la entrevista aparecida en Ciudad Viva hecha por Bernardo Hoyos al escritor escocés Alastair Reid, sobre la biografía de Gabo de Gerald Martin, es motivo de orgullo para todos los que hemos hecho de Ciudad Viva nuestra publicación preferida.
¿Y qué tal el descubrimiento que el periódico hace para los bogotanos (y para los provincianos que vivimos aquí) de ese gran poeta que es Edgar Lee Masters? Que levante la mano, con honestidad, el que pueda decir que ya conocía a tan maravilloso poeta.
Leído el texto de Alberto Zalamea, salí corriendo a comprar el libro sobre Fernando Martínez Sanabria, y me encontré con esta preciosa perla de generosidad y aprecio, que el gran Rogelio Salmona le ofreciera a nuestro querido “Chuli” “Sabrás que si tengo algún interés en la arquitectura y un incorruptible ideal (espero) es gracias a ti. No es paja, es sincero”.