A propósito del pasado Día Internacional de la Danza Bogotá, territorio de la danza
Foto : Carlos Mario Lema
Cualquier barrio de la ciudad cuenta con una o más academias de danza o, por lo menos, con un profesor de baile; sólo hay que preguntar entre los vecinos o acudir a la Casa de la Cultura. En cuanto a la danza, podría decirse que Bogotá —epicentro cultural y artístico nacional— es un reflejo de la idiosincrasia colombiana: «Es indiscutible que tenemos sangre de bailarines. La danza como hecho social es parte de nuestra cotidianidad, el punto en donde encontramos posibilidades de expresión al alcance de nuestra mano», afirma John Henry Gerena, gerente de danza de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.
En cualquier calle o recinto donde suene alguna melodía contagiosa habrá un bailarín en potencia, mucho más si el sonido pertenece al folclor nacional o internacional (cumbia, bambuco, sanjuanero, mapalé, currulao, salsa, tango...). Y esto sucede porque, evidentemente, nuestra habilidad para el baile es innata; cualquier persona que disfrute bailando podría acercarse más adelante al mundo de la danza artística: esa que deleita públicos desde las tarimas, con sus deliciosas coreografías que hacen gala del ritmo. Según Gerena, el gen colombiano que dota de habilidades bailarinas a muchos es un buen punto de partida, pero no es definitivo si alguien se piensa dedicar a la danza como oficio. Primero es necesario «entrenar el cuerpo, formarse física e intelectualmente para lograr dimensionarse como artista y profesional de la danza».
Nuestras localidades y barrios son testigos silentes del trabajo de muchos artistas que le aportan al quehacer de la danza un valioso grano de arena. Algunos de ellos ligados a procesos locales, casas de la cultura, instituciones educativas, o a grupos etarios y poblacionales, viven ricas experiencias con la danza —sin llegar a proyectarse más allá del nivel barrial—; ellos son el semillero que más adelante, con esfuerzo y amor por su arte, llegará a conformar compañías artísticas de nivel profesional, que muy seguramente participarán en las convocatorias distritales, concursos y festivales de danza organizados por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y la Orquesta Filarmónica de Bogotá.
Anualmente la Filarmónica lanza sus convocatorias artísticas, que ofrecen un fecundo escenario para la proyección de estos colectivos. El Concurso Circulación Distrital permite que las propuestas y procesos locales de carácter profesional se den a conocer. Esta convocatoria fue estructurada para ofrecer terrenos propicios para la producción artística, su cualificación, la construcción de un diálogo de saberes, y la generación de espacios y recursos que garanticen adecuados procesos de creación, circulación, investigación y formación.
Estos espacios se abren pensando en apoyar el talento bogotano. Las agrupaciones y compañías de danza se conforman alrededor de géneros como la danza contemporánea, folclórica, urbana, ballet, entre otros; de modo que los encuentros, actividades y festivales de la Gerencia de Danza se orientan al desarrollo de cada uno, según las necesidades de los artistas: festivales como Danza Mayor, Bogotá en su Salsa, Danza del Mundo, Bogotá Danza Colombia, Cuerpos de Ciudad, Movimientos Urbanos, Ballet y, el más importante, Danza en la Ciudad, son una muestra viva y palpable de que Bogotá es, sin lugar a dudas, territorio de la danza.