Esta es la primera entrega sobre el Plan Maestro para ser publicada en nuestro periódico, Ciudad Viva . Esta primera entrega busca motivar a la ciudadanía, de manera coloquial, para que participe activamente en la elaboración del Plan. Igualmente —con algunas variantes— éste será el tono de las demás entregas periódicas, aunque incluyendo nuevos recursos como fragmentos cortos de entrevistas, comentarios y aportes de los ciudadanos, entre otros.
Maestro: Estamos de Plan…
Cuando las cimas de nuestro cielo se reunan, mi casa tendrá un techo Paul Eluard
El siglo XVI nos dejó, en la bóveda que cubre el
coro alto de El Escorial, uno de los frescos de mayores proporciones jamás visto por nuestros ojos, titulado La gloria o visión del paraíso y con ella, cúpulas, cubos o hexaedros, y demás figuras geométricas que contienen representaciones del saber y la cultura como patrimonio oculto y latente del alma de los pueblos.
La ventana iluminada en la noche profunda, solitaria y distante en el horizonte, que relata Rilke en sus cartas; o el Partenón, ese “poema de luces y de sombras” (Le Corbusier); o simplemente el “nido donde los árboles rechazan la muerte” (A Shedrow), donde habitan los sueños; o “la curva libre y sensual” de las montañas, los ríos, las olas y el contorno sinuoso de las mujeres brasileñas que inspiran la arquitectura de Oscar Niemeyer, nos ponen de manifiesto, junto con otras innumerables expresiones arquitectónicas, la íntima relación entre el continente y el contenido, entre el arte y las bellas formas y más allá de ellas, entre la cultura y el ser, sentir, pensar, amar y sufrir de nuestro pueblo.
La “poética del espacio” (Bachelard) o el espacio de la poesía, son así una provocación fascinante que nos lanza a la aventura alucinada de diseñar los lugares de la cultura, del arte y sus múltiples manifestaciones.
CARIÁTIDES EN ATENAS, GRECIA
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Nuestra ciudad, aquí donde los árboles hablan y cantan, mientras en sus ramas reposa, replegada sobre sí, una colorida mariposa somnolienta, nos hace creer en un mundo que existe en lo profundo de su sonoridad, donde “yo me oía cerrar los ojos y abrirlos de nuevo” (Masson). Sí, aquí y ahora, en esta Bogotá de los últimos recuerdos, estamos de Plan, Maestro.
El Plan maestro de equipamientos culturales es una responsabilidad que nos legó por norma el Plan de ordenamiento territorial de Bogotá. Tiene tiempos definidos, contenidos explícitos, procedimientos y mandatos claros, pero fundamentalmente la exigencia de ser un ejercicio compartido, concertado y apropiado por la mayor cantidad posible de ciudadanas y ciudadanos.
La complejidad y rigurosidad técnica exigida en las diferentes etapas del Plan, serán asumidas con un proceso paralelo de información, socialización y participación ciudadana, que garantice la presencia de voces, ideas y propuestas, venidas desde el mayor número de rincones de la ciudad y desde las más variadas experiencias y saberes.
Ninguna empresa de esta categoría se atrevería a correr el riesgo de caminar en solitario, por eso hoy Ciudad Viva invita a todos para que iniciemos la fascinante tarea de construir colectivamente nuestro Plan maestro.
En posteriores entregas iremos informando de cronogramas, actividades y formas de encuentro y participación para lograr nuestro propósito compartido. Igualmente la producción de materiales para la discusión y la concertación será una constante que acompañe la elaboración del Plan.
Así: pueblos, culturas, artes, diseños, textos, paisajes, entre otros, se confunden con normas, proyecciones demográficas, instrumentos de gestión, previsiones de suelos, planes de contingencia y demás, para realizar la compleja tarea de elaborar nuestro Plan maestro de equipamientos culturales para la ciudad de Bogotá.
Desde la casa de Adán en el paraíso, habitada también por la critica rebeldía de Eva, hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, ya que nuestra vida es un trasegar por los días y las noches, creando, expresando, viviendo, en fin, habitando este planeta que se nos dio por hogar. Por eso hoy nos vemos abocados al mandato ético y estético de no dejarnos condicionar por este mundo, porque no estamos aquí para cambiarlo, sino con un propósito más modesto, hacer un mundo nuevo.
No olvide, maestro: Estamos de plan, de Plan Maestro.
No es el ángulo recto el que me atrae
ni la dura, inflexible línea recta,
creada por el hombre.
Me atrae la sensual curva libre:
La curva que encuentro en las montañas
de mi país,
en el curso sinuoso de sus ríos,
en las olas del mar,
en el cuerpo de la mujer amada.
De curvas está hecho el universo entero,
el universo curvo de Einstein.
Oscar Niemeyer
Traducido del brasileño por
Guillermo Angulo