Campaña de promoción turística
Y tú, ¿qué sabes de Bogotá?
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El más pequeño, el que avanza adelante en una
larga fila de niños que caminan agarrados de los sacos, sabe que es la ciudad en la que vive, en la que estudia hasta el medio día, en la que come y duerme. Está seguro, porque lo dice con toda propiedad mientras abre los brazos de par en par, de que “Bogotá es bien grande” . El niño, o esa hilera de niños que forman un cien pies de suéter rojo que va bajando por la calle catorce con carrera tercera saben algo primordial: que Bogotá es grande, que es enorme.
En esta gran ciudad vive Carlos Otálora, un obrero de construcción de camisa manchada y antebrazos de acero que ha vivido siempre en Bogotá, y que sabe otras cosas de la capital. Él no va a conciertos, ni visita parques y centros comerciales y se disculpa por ello, pero asegura que “ En cuestión de trabajo ha habido mucha mejoría. Siempre hay algo que hacer. Con decirle que hasta los festivos estoy dándole ”.
Para Gabriel Pardo García Peña, director de la Corporación la Candelaria, esta campaña va a darle una connotación turística a la ciudad desde lo internacional, sensibilizar a los habitantes y generar una gran expectativa con su lema ¿y tú, qué sabes de Bogotá?. “”Un turista puede venir a hacerse un tratamiento médico y, por medio de la campaña, preguntarse qué sabe del lugar en que se encuentra. La pregunta lo incita a indagar más”.
Cada uno vive a su modo en esta ciudad de sorpresas, en la que solo se necesita salir a caminar para entretenerse. Ese es uno de los puntos que quiere resaltar la campaña. Bogotá está llena de matices y de curiosidades; en ella hay espacio para la sobriedad y la rumba, los conciertos de rock y los de música clásica, los recorridos por alguno de sus 52 museos o sus 94 centros comerciales. Según Ángela Arenas, Subdirectora de Turismo del IDCT, “La campaña no se trata de resaltar cosas específicas, ni características de la actual administración, porque está pensada a largo plazo”.
En la oferta gastronómica se ve reflejada la diversidad de la ciudad. En Bogotá se puede comer un buen almuerzo de sopa, carne plátano, arroz y postre por 3.000 pesos, una colorida cena india por 12.000 o un plato francés en un restaurante de primera clase pagando 45.000 pesos. Según María Cristina Mora, directora de Cotelco Bogotá, “No hay un ecuatoriano que no que se quede una noche más después de hacer sus negocios para ir a comer a un restaurante de la ciudad”.
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Desde el pasado 20 de octubre
los habitantes de Bogotá
se están respondiendo
esta pregunta
Pero no todos son como los ecuatorianos. El promedio de pernoctación en los hoteles de la capital es de 1,8 noches por persona. Entre lunes y jueves tienen buena ocupación, pero el fin de semana muchas de las aproximadamente 7.500 camas con las que cuenta Bogotá permanecen vacías.
Por eso, esta campaña de promoción tiene como una de sus metas principales mostrarles a los visitantes la esencia de esa ciudad ajena que apenas se percibe desde las ventanas de los cuartos de hotel.
Bogotá no se visita en uno o dos días. Se precisa de mucho tiempo para explorar todo lo que ofrece: eventos culturales todos los días, un recinto ferial de primer nivel, congresos y convenciones, bares y discotecas y la adecuación del espacio público para el deporte y recreación más grande del mundo.
Uno de los atractivos que se pasan por alto es el turismo religioso, que en la capital tiene su máxima manifestación con el Niño del Veinte de Julio. “Lo que pasa en la iglesia del veinte de julio uno tiene que vivirlo para entenderlo en toda su dimensión”, dice Mora. Además, en la campaña se incorporan los atractivos regionales cercanos a Bogotá.
La ciudad es privilegiada en cuanto a su posición geográfica, ya que en menos de dos horas de recorrido en automóvil se puede llegar a tierra caliente o al páramo, a pueblos tan atractivos y disímiles como Guatavita o Melgar.
Esta ciudad iluminada, moderna y cosmopolita debe hacerse visible a los ojos del bogotano, el turista colombiano y el extranjero. Bogotá se puede disfrutar de día o de noche. En cualquier momento. Lo que pasa es que uno se acostumbra a lo bueno y lo pasa por alto.
En un escrito, que es casi una declaración de amor, Antonio Caballero escribe sobre la capital: “ no es una ciudad como hay tantas, en la que salga el sol una vez todos los días, sino que sale varias” .
De eso, por ejemplo, no nos damos cuenta. Como tampoco nos fijamos que podemos abrir cualquier llave parte para tomarnos un trago de la mejor agua del mundo: la que pasa por las entrañas de Bogotá.