Enrique Grau y Cecilia Porras dos talentosos cartageneros
Por: José Antonio Villafañe
Dos exposiciones rinden homenaje a dos artistas cartageneros: el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo) exhibirá hasta el 11 de noviembre, Dibujo, de Enrique Grau, en la colección del museo, y en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, entidad adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, se presentará del 9 al 22 de noviembre la muestra
Cecilia Porras: Cartagena y yo, 1950 y 1970.
Boceto para mural, Intercol Cartagena,1947. Témpera sobre papel.
Ambos nacieron en 1920. Los dos pertenecieron a una nueva generación de artistas colombianos que se alistaba en la modernidad. Grau fue afinando su estilo hasta crear esos inconfundibles retratos de caras redondeadas y mestizas, rodeadas de mariposas, pájaros y flores obscenas. Logró encontrar la indeterminación de la sexualidad con una particular estética que se reconoce en todos sus cuadros. Cecilia Porras, alumna de Grau en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, trazó su admiración por Obregón en vivos colores, e ilustró las primeras ediciones de Todos estábamos a la espera, de Álvaro Cepeda Samudio, y de La hojarasca, de Gabriel García Márquez. La luz fue su obsesión: aquella que brilla sobre las murallas de piedras, la que anuncia una tormenta, la de los atardeceres rojizos, la luz plateada de los peces del mar de Cartagena. Las 45 piezas de Cecilia Porras que se presentarán en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño tienen un común denominador: están inspiradas en el litoral Caribe. Según John Castles Gil, curador de la exposición, la obra de Cecilia Porras:
...da comienzo a un proceso de simplificación que la condujo a partir de la observación sensible de la luz y el color propios del litoral Caribe en Cartagena y Barranquilla, hacia los planteamientos de la abstracción geométrica. A partir de los primeros años sesenta, su pintura manifiesta una profunda vocación luminosa, evidente en su particular mirada sobre las flores, las calles y las murallas de su natal Cartagena, por medio de un delicado y libre colorido aplicado en trazos y pinceladas que con el paso de los años se hicieron cada vez más directos, esquemáticos e intensos.
Cecilia Porras nació en el mismo lugar en donde murió: una vieja casa del barrio Manga. Frecuentó dos de los grupos culturales más importantes del siglo XX en Colombia: el Grupo de Cartagena y el Grupo de Barranquilla. Del primero hacían parte, entre otros, Héctor Rojas Herazo, Gabriel García Márquez y Clemente Zabala. Del segundo, García Márquez, Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas. Fue precisamente este último quien afirmó, en una nota publicada en El Espectador, que Cecilia «era una mujer discreta, callada como una cátedra permanente de discreción y de grandes silencios». El escritor Héctor Rojas Herazo advirtió el talento vanguardista de su obra —talento que ya habían notado Alejandro Obregón y Enrique Grau—:
Cecilia huye de todo barroquismo, de toda superabundancia. Sólo le interesan la homogeneidad y la síntesis, y dentro de esa síntesis, el sosiego y balbuceo de los volúmenes, el equilibrio plástico, la sobriedad del conjunto.
Autorretrato, 1978. Enrique Grau. Carboncillo y pastel sobre papel.
Porras fue una gran ilustradora: sus dibujos para la primera edición de Todos estábamos a la espera así lo demuestran. También realizó numerosas ilustraciones para los periódicos La Calle, de López Michelsen, y El Observador, de quien más tarde sería su esposo, Jorge Child. Mientras las obras de Cecilia Porras llenan las paredes de la Fundación Gilberto Alzate, las de su profesor, Enrique Grau, se exhiben en el MamBo. Se trata de una muestra en la que se podrá apreciar, en 64 obras, la destreza de Grau en el manejo del dibujo en diferentes técnicas: tinta sobre cartón y papel, lápiz sobre papel, tinta y pastel, litografía, entre otros. A Grau se le reconoce como uno de los artistas más importantes del arte moderno en nuestro país. Es de los pocos que lograron crear un estilo verdaderamente propio, único. Cualquier parroquiano advierte un Grau con sólo echarle un vistazo. Para el artista Galaor Carbonell, Enrique Grau tomó una decidida posición
...al reconocer, como inevitablemente lo hace, la realidad del origen racial mixto de sus personajes, que por lo tanto se sitúan en una jerarquía social de la cual difícilmente pueden escapar.
Los cuadros de la exposición pertenecieron a la colección privada de Sofía Urdaneta, quien los donó al MamBo en 1986.
Retrato de Sofía, 1962. Enrique Grau. Plumilla sobre papel.
Dos exposiciones que dan cuenta de dos artistas cartageneros que se adentraron en nuevos caminos en el arte. Dos cartageneros que vivieron una de las épocas de mayor crecimiento artístico en la historia de Colombia. Grau forma parte de una suerte de triunvirato del que hacen parte Fernando Botero y Alejandro Obregón.
Porras tiene un perfil más bajo: siempre prefirió la distancia y el silencio. Era, también según palabras de Rojas Herazo, «la doncella silenciosa». Hace cincuenta y cinco años ambos formaban parte de la vanguardia. Hoy son apreciados como clásicos de la pintura.
Naturaleza Muerta, 1950. Cecilia Porras.
Autorretrato, 1954. Cecilia Porras. Óleolienzo.
Paisaje con árbol, 1969, Cecilia Porras. Óleolienzo.
Estudio para elementos de un eclipse, 1957. Enrique Grau. Lápiz sobre papel.