En octubre Bogotá será una ciudad intensamente joven. «Líricas golpeadas, giros entrelazados y lluvia de aerosoles» se tomarán el Parque Simón Bolívar los días 13 y 14 de octubre, en la versión número once del festival Hip Hop al Parque. Serán dos días cargados de expresión juvenil en una ciudad que se contagiará de la fiebre de MC, grafiteros, B-boys, DJ y de todos los seguidores de este estilo de vida, quienes demostrarán por qué el arte de la calle está más fuerte que nunca.
Una vibrante temporada, organizada por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, que congregará además a los mejores bailarines de pop dance, break dance, tap y otros ritmos juveniles, y que con sus potentes coreografías convertirán la Media Torta, el lunes festivo 15 de octubre, en una gran pista de
baile, en el Festival de Danza Urbana.
En este mes cargado de energía y vitalidad también habrá espacio para la creatividad y el ingenio de los más pequeños. Ellos serán los protagonistas, el domingo 21 de octubre, de la cuarta versión del Carnaval de Niñas y Niños, proyecto con el cual se inició el proceso del carnaval capitalino.
En esta nueva edición, más de 3.000 artistas de 6 a 17 años se tomarán la tradicional carrera séptima, en un alegre desfile, bajo el lema: «¿Cómo quisiera ser, de dónde vengo, para dónde voy, cómo soy?». Y como carnaval que se respete tiene sus jornadas precarnavaleras, todos los niños y niñas de la ciudad podrán disfrutar de tres jornadas llenas de música, danzas y títeres: el 7 de octubre en el Parque Simón Bolívar, el 14 en el Parque Milenta, y el lunes 15 en el Parque El Tunal.
La temporada «Bogotá cada vez más joven» tendrá su clímax con la versión número trece del festival de rock al aire libre y gratuito más grande de América Latina: Rock al Parque, que del 3 al 5 de noviembre convertirá a Bogotá en la Capital Mundial del Rock. De esta manera Bogotá mostrará su mejor cara durante una larga temporada. Una cara fresca y juvenil, en escenarios donde se respetan las diferencias y donde miles de jóvenes pueden vivir no sólo unos días, sino un mes completo de extrema convivencia. Programación: página web de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte: www.culturarecreacionydeporte.gov.co
Desde el Balcón Editorial
Hacia el fortalecimiento
de una cultura política
Cuando afirmamos nuestra condición de sujetos democráticos estamos asumiendo que somos personas con capacidad de autorregulación y respeto de las normas legales; que tenemos conciencia de la titularidad de los derechos, entre estos los derechos políticos, y además un abierto interés en hacer parte de lo público, o sea en participar de lo colectivo para construir los más altos propósitos.
Los derechos políticos se manifiestan en la facultad para elegir y ser elegidos. Somos ciudadanas y ciudadanos culturalmente activos, desde el punto de vista político, cuando generamos cultura a partir del ejercicio consciente e ilustrado del voto en todos los eventos electorales a los cuales nos convoca la democracia.
El próximo 28 de octubre tomaremos una decisión trascendental para la capital de Colombia, a través del ejercicio del derecho al voto: escogeremos el alcalde mayor, los concejales y ediles para los próximos cuatro años. Es nuestra obligación hacer honor a la cultura política fundada en los derechos, eligiendo bien, con conocimiento de las propuestas políticas que se nos presentan, y con la conciencia de que nuestra participación en el proceso electoral redunde en el beneficio de la ciudad y de sus habitantes. Los intereses personales no tienen cabida en la ética de esta decisión. No votar es aceptar pasivamente que los demás decidan por nosotros, es asumir una actitud indiferente frente al desarrollo necesario de la Bogotá que habitamos. Por eso, antes de elegir, debemos exigir y analizar la integralidad de las propuestas políticas que nos hacen los candidatos y candidatas.
Debemos tener en cuenta que, al lado de los macroproyectos de ciudad, con acentos en infraestructura, movilidad, cobertura en educación y en salud, hay otros igual o más importantes, de difícil apreciación numérica, como son la cultura ciudadana, los mecanismos para la inclusión social, la calidad de la educación, la salud y el medio ambiente, y el fortalecimiento de una cultura de los derechos. Todo ello, junto con otros temas de orden social, constituye la esencia de una Bogotá cada vez más humana, más competitiva y más equitativa.
El iluminador principio de construir sobre lo construido ha hecho de Bogotá, en el acumulado de sus últimas administraciones, una capital con reconocimientos mundiales como el León de Oro de la Plaza de San Marcos de Venecia, otorgado a la mejor ciudad, «por ser una ciudad inteligente que mira con seriedad su futuro», tal como lo destacó el jurado calificador de este premio.
Como ciudadanas y ciudadanos culturalmente activos, debemos saber, por ejemplo, acerca del nivel de atención y seguimiento que en el futuro próximo se dará a las políticas públicas en materia de reconocimiento, garantía y restablecimiento de los derechos de las diferentes poblaciones que habitan la capital. Pero sobre todo de aquellos grupos a los que históricamente se les han vulnerado sus derechos fundamentales, como son los niños y las niñas, la juventud, los habitantes de la calle, las personas en circunstancias de discapacidad, quienes asumen otras opciones sexuales, los desplazados por la violencia, la afrocolombianidad y los indígenas, poblaciones a las que Bogotá sin indiferencia les ha trazado programas de gobierno que deben convertirse en políticas de estado distritales, porque Bogotá es una ciudad cada vez más incluyente.
También debemos conocer el concepto de nuestros candidatos sobre la propuesta planteada en la Agenda 21 de la Cultura Internacional, suscrita por Bogotá, consistente en que la cultura y lo cultural sean considerados el cuarto pilar de sostenibilidad del desarrollo humano, al lado de lo económico, lo social y lo ambiental, y por lo tanto eje fundamental de los planes de desarrollo de la ciudad. En todo ello, Bogotá es reconocida como líder de primer orden en Iberoamérica, razón por la cual fue declarada Capital Iberoamericana de la Cultura, por la UCCI en 2007. No en vano Bogotá es cada vez más internacional.
Su voto ciudadano se pierde si elige a quien no tenga una propuesta política integral con la cual se avance en el desarrollo humano de Bogotá.
Martha Senn
Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte
CARTAS DE LOS LECTORES
Señor director:
Recientemente Ciudad Viva escribió
sobre mí. Soy Spiros Stathoulopoulos, director y productor de PVC-1 la película
colombiana seleccionada y premiada en el
Festival de Cine de Cannes.
Quiero felicitarlo por su labor como
director de Ciudad Viva.
Quería también informarle que mi
nombre está mal escrito en su versión de
www.ciudadviva.gov.co (junio 2007,
sección Magazín, Colombia en Cannes).
Hay un error ortográfico y un error
gramatical que, por favor, deben
corregirse.
El error ortográfico al final del artículo es:
se escribe Stathoulopoulos y no Sthatoulopoulos.
En cuanto al error gramatical al
principio del artículo: mi nombre sólo
se acompaña del apellido principal (sólo si
llegase a ser necesario, únicamente el nombre
paterno en formato posesivo puede acompañar
el apellido. Ejemplo: Spiros Stathoulopoulos
Vasiliou. Ya que el nombre de mi padre
es Vasilis y el posesivo es Vasiliou).
Gracias por su colaboración.
Por razones de espacio esta carta ha sido editada.
Presentamos nuestras excusas al premiado
director.
En el número pasado de
Ciudad Viva el artículo
«Una ciudad Intercultural»
salió sin el nombre de su
autor, Víctor Manuel
Rodríguez, director de
Arte, Cultura y Patrimonio
de la Secretaría de
Cultura, Recreación y
Deporte.
Pedimos perdón por el
inadvertido error.