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Del 6 al 12 de octubre
Llega el Festival VivAmérica
Patricia Tavera pintó una serie de Manglares, los mismos que entusiasmaron al sabio Mutis cuando los descubrió en cartagena.
Aunque la inmensidad del Océano
Atlántico nos separa miles de
kilómetros de España, la cultura
colombiana tiene una estrecha relación
con la Madre Patria. No se trata de un
asunto meramente idiomático; también
tenemos fuertes vínculos con la cultura
ibérica a través de la gastronomía, algunas
costumbres populares, actividades
relacionadas con el ocio y el entretenimiento,
la literatura y el teatro, entre otras
expresiones artísticas. Todo esto suma el
gran patrimonio cultural arraigado en
nuestro pueblo siglos atrás, cuando los
españoles llegaron a este continente en
los períodos que conocemos como la
Conquista y la Colonia.
De ahí que simultáneamente en Bogotá,
Madrid y Santa Cruz de Tenerife se celebra
la segunda versión del Festival VivAmérica,
un gran acontecimiento cultural
y social que permite estrechar aún más
los vínculos colombo-españoles. En esta
celebración se unieron la Alcaldía Mayor
de Bogotá, la Secretaría de Cultura, Recreación
y Deporte, y la Casa de América
(consorcio integrado por la comunidad y
el Ayuntamiento de Madrid, y el Ministerio
de Asuntos Exteriores y de Cooperación),
así como la Organización de Estados Iberoamericanos
(OEI) y las oficinas diplomáticas
respectivas de España y Colombia.
Este año será la primera vez que el evento
se realiza en nuestro país, engalanando las
calles bogotanas del 6 al 12 de octubre con
espectáculos llenos de música, literatura,
cine, teatro, artes plásticas, gastronomía y
hasta debates políticos y sociales.
Gracias a VivAmérica, llegará a la
ciudad un ilustre grupo de más de setenta
invitados, entre quienes se destacan
los escritores Jorge Volpi, Wendy
Guerra, Ariel Magnus y Héctor Abad Faciolince;
los poetas Juan Manuel Roca y
María Rivera; cineastas como Felipe Aljure,
Julián Hernández y Luis Ospina.
El cierre de VivAmérica será celebrado
por todo lo alto.
El domingo 12 de octubre
—justo cuando Cristóbal Colón descubrió
nuestras tierras, hace 516 años— se
realizará La Marcha, un concierto rodante
que arranca en el Parque Nacional (Cr 7
con Cl 39), a las 11:00 a.m., y que reunirá
a Rosario y Antonio Carmona (España)
Los Gaiteros de San Jacinto, Ile Aiye
(Brasil) y La Maldita Vecindad (México)
en un desfile amenizado por sus mejores
canciones. Junto a ellos estarán las veinte
comparsas de la fiesta de Bogotá.
Según palabras del alcalde mayor
Samuel Moreno Rojas, con la realización
de este festival Bogotá se ratifica
como capital del arte y la cultura,
«un centro turístico internacional en
consolidación y una ciudad global de
puertas abiertas al mundo».
Durante la inauguración de los
Juegos Paralímpicos de Beijing,
un numeroso grupo de artistas discapacitados
demostró desde el primer
momento, con movimientos llenos de
armonía y belleza, que los límites no están
en el cuerpo sino en la mente. Desde
las graderías del estadio de Beijing,
los que podíamos ver y oír contemplamos
absortos aquel espectáculo cuya
temática giraba en torno al espacio, al
tiempo y la vida. Fue toda una muestra
de coraje, de amor por la vida y fortaleza
inmensurable.
Vivir esta experiencia me hizo caer
en cuenta de que un certamen tan importante
como los Paralímpicos no sólo
requiere la participación de un sector
y sus entes gubernamentales. Para
que una ciudad pueda llevar a cabo un
evento de esta magnitud, es necesario el
aporte de todos sus habitantes. Una de
las lecciones que me ha dejado este viaje
a la gran China es que las más grandes
empresas se pueden convertir en realidades
si existen principios de planeación,
cooperación y responsabilidad. Durante
muchos años Beijing se preparó para este
evento, para estas dos semanas en las que
todo tenía que salir perfecto. Y así fue.
La ciudad entera cooperó con el firme
propósito de que los deportistas de
148 países y el resto del mundo se llevaran
la mejor imagen de su país. Más de
100.000 voluntarios trabajaron en la villa
olímpica y otros 800.000 cumplieron con
distintas tareas en el resto de la ciudad.
Todos estaban debidamente uniformados
e identificados. Uno de los lemas de
los juegos que incentivaron al pueblo
chino rezaba: «Yo participo, yo contribuyo,
yo disfruto». Las tres frases fueron
puestas en práctica de la mejor manera
por cada uno de los ciudadanos.
Estas justas olímpicas me dieron además
la oportunidad de ver, primero,
al colombiano Moisés Fuentes García
subiendo al podio en una de las disciplinas
más competitivas, la natación, y
luego admirar a Elkin Serna cuando ganaba
la segunda medalla para nuestro
país —una de plata, en la modalidad
de maratón— mientras su padre, un
humilde campesino, estaba sembrando
yuca. Se trata de las dos primeras
preseas para Colombia en la historia de
los juegos. La emoción fue indescriptible.
Uno siente que estos participantes
discapacitados son seres superiores
al resto de la humanidad. Al tenerlos
cerca, al verlos competir con un total
espíritu olímpico, sólo se les puede
admirar. Y al momento de aplaudirlos,
de felicitarlos, sentir que estamos ante
verdaderos modelos a seguir.
El reto de preparar a Bogotá para
ganar la sede de los Juegos Panamericanos
de 2012 es muy grande.
Es necesario
trabajar desde ya en todos los
frentes. Organizar los juegos sería una
inmejorable oportunidad de mostrar
ante el mundo lo que somos, de abrir
nuevas oportunidades y nuevas puertas
para nuestros deportistas y para
nuestros artistas. Es necesario mirar de
puertas hacia adentro para que, desde
fuera, lleguen los reconocimientos.
Y es que en los Juegos Paralímpicos
se observa claramente el vínculo entre
el deporte, la cultura y el arte. Varios
años antes de que se iniciaran las competencias,
con el fin de entusiasmar y
vincular a la población, en toda la ciudad
se hicieron miles de actividades
artísticas que promovían la preparación
de escenarios y espectáculos artísticos
para mostrar su cultura.
En el
marco de los juegos, la agenda cultural fue muy variada y de carácter gratuito.
Además, la presencia de artistas discapacitados
fue un común denominador
en todas las actividades.
La infraestructura de los juegos
fue deslumbrante. La villa olímpica,
la misma que utilizaron los atletas en
los pasados Juegos Olímpicos, tiene
una capacidad para albergar a 16.000
deportistas y miembros de las delegaciones.
En este extenso espacio se encuentran
centros de atención médica,
restaurantes, bibliotecas, centros de
entretenimiento, gimnasios, piscinas,
canchas de tenis, pistas de atletismo.
El
gran escenario de la villa es El Nido de
Pájaros, un moderno estadio que puede
recibir a 91.000 espectadores. Fuera
de la villa, en lugares turísticos como la
Ciudad Prohibida y la Muralla China,
funcionaron accesos para discapacitados
y se construyeron instalaciones
sin barreras en hoteles, restaurantes,
bancos, y las salidas de metro se adecuaron
para las sillas de ruedas.
El lema oficial de los Juegos Paralímpicos
fue: «Un mundo, un sueño».
¿Qué significa? Pues nada más y nada
menos que el deseo de China de compartir
su civilización, unirse al resto del
mundo y contribuir, mediante el deporte,
a que impere la paz. Y que aun
en medio de las evidentes diferencias
culturales, hay ciertas similitudes que,
en esencia, nos hacen iguales.
Catalina Ramírez
Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte
CARTAS DE LOS LECTORES
Señor director:
Señor director:
El numero anterior, dedicado al
bicentenario de la muerte del sabio José
Celestino Mutis, me gustó mucho, y a
mi hijo le ha servido para hacer unas
series de tareas que en el colegio le han
puesto sobre la Expedición Botánica.
Las páginas centrales del Magazín
vinieron adornadas con ilustraciones
chéveres sacadas de los libros de
la Expedición, que son muy bonitos
pero muy caros. Y si uno va a
consultarlos a una biblioteca, son
pesadísimos, y difíciles de manejar.
El artículo del padre Ortiz Valdivieso
(ese verdadero sabio en orquídeas de
Colombia) es muy ilustrativo, y resultó
complementado por el que relata cómo
en pleno centro de esta ciudad tan
polucionada se encontró una especie
nueva de orquídea, traída de la región de
Tequendama por el arquitecto Salmona,
que tanta falta le está haciendo a la
ciudad. Una verdadera machera.
También me gustó mucho el artículo de la
maestra Beatriz González, una de nuestras
grandes pintoras, que sabe mucho de
historia del arte. Ella no escribe bobadas
y siempre aprende uno algo leyéndola.
Para completar el lujo de colaboradores,
lograron que el propio presidente de la
Academia de Historia, el doctor Santiago
Díaz Piedrahita, les colaborara.
Y, para cerrar con broche de oro, Santiago
Mutis, descendiente de los miembros de
la familia Mutis que se establecieron en
Santander, escribió un bello artículo