Por Germán Hernández
Cuando levantó la raqueta, en la madrugada del 22 de agosto pasado, la imagen algo borrosa de Juan Sebastián Gómez Iregui se movía con dificultad, como si estuviese apretada por la pantalla del computador. Pero al otro lado del mundo, su familia podía saltar en la vida real, con movimientos de verdadera felicidad, al contemplar un triunfo que no tenía nada de virtual: el tenista bogotano, de 18 años, acababa de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Singapur, tras dejar sin aliento al aguerrido Yuki Bhambri, de la India.
La misma escena la vivió el padre del ciclista Brayan Stiven Ramírez Chacón —el también pedalista Fernando Ramírez, que acaba de correr el Clásico RCN—. Tuvo que ver en internet la victoria de su hijo, integrante del equipo de bicicrós y ciclomontañismo de Colombia que también se trajo una presea de oro desde al Asia. «En la competencia se manejó talla mundial. Pero me pareció bacano que nos tuvieran referenciados, porque se nota el respeto que le guardan al deporte colombiano», dice.
Ese mismo respeto se presenció en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Mayagüez, cuando la patinadora Kelly Ximena Martínez Taborda se colgó varias medallas doradas. La Caponera, como le dicen por sus rizos rojos, es una cartagenera de 23 años que desde hace siete corre en el equipo de Bogotá.
Todos ellos, formados en la capital, son la prueba de cómo la ciudad se ha vuelto una cantera de deportistas de los más variados campos. En los mismos Juegos Olímpicos de Singapur de agosto pasado, Mario Andrés Gamboa, de 17 años, debió saltar más de un obstáculo antes de ganar la segunda medalla de plata que ganó Colombia, montado en Titán, el caballo con que compitió en la prueba de equitación.
Además del talento innato de las nuevas generaciones, mucha de esa nueva fuerza se mueve gracias a la misión que se ha impuesto en este tema la Bogotá Positiva. El Instituto Distrital de Recreación y Deporte, IDRD, por ejemplo, entregó 205 millones de pesos en estímulos económicos a los deportistas y entrenadores del registro de Bogotá que ganaron medallas en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe que se llevaron a cabo en la ciudad de Mayagüez, Puerto Rico, y en Bogotá como subsede, y en los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se realizaron en la ciudad de Singapur.
Los atletas que participaron en los Centroamericanos recibieron un total de 196 millones de pesos, mientras que los que nos representaron en los Olímpicos obtuvieron un total de 9 millones de pesos. Así mismo, los entrenadores fueron exaltados por parte del IDRD.
La capital aportó a la delegación colombiana un total de 58 deportistas y 13 entrenadores en los dos eventos, y gran parte de esa financiación fue posible gracias a la buena fe de miles de bogotanos que, de manera voluntaria, pagaron el impuesto al deporte que se ponía a su consideración en las facturas de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB, y que, entre otras, fue suspendido hace algunos meses debido al fallo de un juez administrativo que ordenó la suspensión del recaudo que se hacía efectivo a través de la ETB, Telmex y EPM.
Aún así, el IDRD apoya a los deportistas de alto rendimiento del registro de Bogotá pertenecientes a las 44 ligas del Distrito Capital a través de un programa cuyo objetivo es darles una base sólida y permanente en los diferentes torneos nacionales, internacionales y olímpicos, en los cuales portan los colores de la ciudad y mantener la planificación con vista a los compromisos deportivos en las diferentes disciplinas. El Proyecto de Rendimiento Deportivo busca convertir a Bogotá en una potencia deportiva del orden nacional a través del apoyo técnico científico y social a los deportistas bogotanos.
En los últimos Juegos Olímpicos Juveniles y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Bogotá demostró que se ha convertido en una cantera de deportistas.
Gracias a este programa, el futuro de ellos luce dorado. El tenista Juan Sebastián Gómez está en el puesto 14 del ranking juvenil mundial, pero su meta es subir más. «Quiero seguir creciendo. Me encanta el deporte, me gusta madrugar, coger una raqueta y entrenar. Me apasiona todo esto de las cámaras y ser famoso», dice, bromeando entre risas. «Yo quiero ser campeón de la próxima Vuelta de la Juventud», afirma por su parte el ciclista Brayan Stiven Ramírez, quien aspira a dedicarle a su novia Viviana el triunfo. Ambos hacen sus afirmaciones sonrientes, satisfechos y optimistas, como si hubieran encontrado una mina de oro.







