Buscar


Bogotá apoya el emprendimiento cultural

Versión para impresora

Desde el inicio del gobierno de la Bogotá Positiva tuvimos la decisión de respaldar los procesos de emprendimiento del sector. La Bogotá cultural, que tanto reconocimiento ha sabido construir, debe avanzar en la consolidación de los logros obtenidos. Por esto encontramos en la dimensión económica de la cultura una oportunidad de exploración hacia nuevos horizontes que permitan profundizar esa perspectiva de derechos, en la que nuestro sector es pilar fundamental.

Más y mejores oportunidades de acceso para los ciudadanos a una oferta cultural de calidad. Más y mejores condiciones para un desarrollo profesional integral. Generación de ingresos y consolidación del empleo relacionado con el sector, son derechos de los agentes y actores culturales, organizaciones y personas. En esta perspectiva coincidimos con el Informe de Desarrollo Humano para Bogotá, publicado en 2008 por el Plan de Naciones Unidas para el Desarrollo.

En los últimos años hemos presenciado el visible crecimiento de una propuesta competitiva de carácter cultural. Hemos revisado páginas de prensa, proyectos de apoyo, estudios técnicos y reflexiones diversas sobre las industrias culturales; información que refleja una realidad de oportunidades para la cultura como sector económico.

Un buen ejemplo es el Circo del Sol. Anualmente factura 600 millones de dólares, manteniendo el carácter de industria cultural independiente con el que nació, a principios de los años ochenta, cuando los artistas callejeros canadienses, Guy Laliberté y Gilles Ste-Croix emprendieron su idea: fundar un circo que fortaleciera la naturaleza romántica de esta expresión escénica, capaz de responder a nuevas expectativas del público.

Y también sobre las tablas; bogotanas en este caso, tenemos nuestro Festival Iberoamericano de Teatro. Una empresa consolidada que, cada dos años, reafirma su valor como patrimonio cultural de nuestra ciudad; volcando hacia las artes a miles y miles de ciudadanas y ciudadanos, niños y mayores, en las calles, salas y parques de nuestra capital. Su tarea cultural, reconocida a lo largo y ancho del planeta, impulsa en cada versión la dinámica económica de la ciudad. Genera fuentes de empleo y produce espacios y procesos que aportan a la profesionalización de artistas y gestores culturales. Pero sobre todo, nos permite ejercer derechos culturales que tenemos como bogotanas y bogotanos.

Entonces, la cultura apunta su maduración como sector económico. Vivimos en un mundo global de intercambio de ideas y contenidos, y de medios tecnológicos que favorecen su dinámica. Un gran escenario donde la diversidad de las culturas cobra el mayor valor para el proceso de desarrollo social, al tiempo que plantea mejores oportunidades para el crecimiento económico sostenible.

Nuestro Plan de Desarrollo Distrital, que fundamenta sus propósitos de ciudad en una perspectiva de derechos, es claro y específico a la hora de indicar la importancia de generar procesos y aprovechar recursos para el desempeño de un mejor papel competitivo.

Sin embargo, la exploración exitosa de este horizonte requiere el fortalecimiento de un comportamiento estratégico y planeado, capaz de mejorar nuestras posibilidades para la obtención de resultados. En desarrollo de estas estrategias, quiero referirme de manera muy breve a lo que venimos haciendo en la ciudad, de manera aliada con los agentes y organizaciones culturales.

Por segundo año consecutivo, llevamos a cabo las ruedas de negocios en el marco de los Festivales al Parque. Completamos siete ejercicios de este tipo, durante 2009 y 2010, generando escenarios para la negociación que han sido aprovechados por más de 350 organizaciones del sector.

Durante 2010 hemos apoyado de manera directa el desarrollo de 50 planes de negocio para la producción y circulación de bienes y servicios culturales. Y adelantamos, actualmente, esfuerzos presupuestales y técnicos con el propósito de mantener esta línea de asistencia técnica, plenamente conscientes de que el sector la necesita y la sabrá aprovechar. Y, para terminar, estamos en la recta final hacia la construcción de la estrategia en la que buscamos dejar el norte de orientación para el proceso de apoyo a las industrias culturales de la ciudad.

Un marco de política pública que apoye la articulación y sintonía entre los agentes y organizaciones privadas, y de éstas con el sector público para consolidar acuerdos y estrategias hacia la productividad cultural. Con lo anterior, y gracias al decidido aporte estratégico de entidades adscritas como la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, así como el venidero Instituto de la Artes, estamos dando pasos necesarios para la generación del marco de apoyo institucional que este proceso requiere. Marco que nos ha permitido iniciar la alianza, quizás más representativa, de cara al desarrollo económico del sector cultural. Alianza, por supuesto, con la Secretaría de Desarrollo Económico, que desde hace más de un año hace equipo con nosotros para la materialización de esta apuesta.

Vale la pena señalar que el aprovechamiento de las oportunidades del mercado nos obliga a instancias públicas y actores privados a fortalecer nuestra relación para generar tendencias de cooperación y compromiso recíproco. Nuestro propósito compartido es cristalizar, como ventaja competitiva, lo que ya tenemos como cualidad comparativa: diversidad y calidad cultural.

Nuestra invitación es a que las organizaciones y agentes del sector le sigan apostando a sus proyectos creativos, a salir del cascarón y desarrollar sus trabajos de emprendimiento más allá de las fronteras que a veces las circunstancias nos dibujan. Nosotros estaremos dispuestos a ayudarlos para que estos procesos se fortalezcan pues , contamos con el más rico sustrato para generar industrias culturales sostenibles: una variedad de manifestaciones culturales que nos identifica y que están en continua evolución.