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Grupos étnicos minoritarios tienen voz

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Uno de los grandes propósitos de la Bogotá Positiva del alcalde Samuel Moreno Rojas es hacer una ciudad incluyente, justa y tolerante.

Por eso, la Alcaldía Mayor de Bogotá y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, apoyan y hacen visibles de manera permanente las manifestaciones artísticas y culturales de las minorías étnicas que residen en la capital. Grupos afros, indígenas, gitanos (rom) y raizales, que muchas veces son ignorados o rechazados por quienes aún se niegan a aceptar que somos una nación diversa, encuentran eco en los espacios que se fomentan desde la Administración Distrital.

Estos pueblos necesitan de todo el apoyo nuestro para mantener viva su identidad, su memoria y su patrimonio tangible e intangible dentro de una gran urbe como Bogotá. Es oportuno recordar que, para la Unesco, «el patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objeto: comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes».

En el caso de los afros o comunidades negras, sus tradiciones y expresiones vivas son reivindicadas durante la celebración de la Semana de la Afrocolombianidad, que arranca el 21 de mayo. Este evento cuenta con un apoyo no sólo en el aspecto logístico, sino también económico a través del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC).

Son ya reconocidos por los bogotanos eventos como el ‘Septimafro’ y el ‘Conciertafro’, que se realizan en la Plaza de Bolívar como colofón de las celebraciones. También se llevan a cabo eventos académicos y muestras de danzas y bailes propios del pueblo negro. Este año se espera una rica y variada programación en la Semana de la Afrocolombianidad, ya que las Naciones Unidas declaró el 2011 como el Año Internacional de los Afrodescendientes.

Para los grupos indígenas también existe una permanente ayuda para dar a conocer las expresiones artísticas de los cinco cabildos de esa etnia reconocidos institucionalmente en el Distrito Capital: Muisca —de Bosa y Suba—, Kichwa, Ambiká-Pijao e Inga. Con esta política pública se busca hacer visibles las prácticas políticas, sociales y culturales de la población indígena residente en la capital y reconocer avances en materia de garantía de derechos en la ciudad.

Así mismo, existen otros pueblos indígenas que, aunque no tienen ese reconocimiento institucional, igualmente cuentan con el amparo de la Administración para hacer visibles sus expresiones culturales como el trabajo en cerámica, la tradición del uso de plantas medicinales, los rituales con los que adoran a la naturaleza y la práctica de deportes ancestrales.

El pueblo gitano o rom, que tiene mayoritariamente su origen en la India y Rusia, es otro foco de atención importante. En Bogotá, sus miembros se concentran, principalmente, en las localidades de Puente Aranda y Kennedy. Viven en familias extensas bajo la autoridad de un patriarca. Su celebración principal se realiza el 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano.

Por su parte, los raizales —que aunque también son negros poseen costumbres y tradiciones distintas a los afros— cuentan con un idioma propio: el creole. Son nativos del archipiélago de San Andrés y Providencia. Celebran su semana, con el apoyo del Gobierno Distrital, durante el mes de octubre con muestras gastronómicas, de danza y de música, así como espacios académicos y de reflexión.

En 2010, el IDPC invirtió más de 300 millones de pesos en convocatorias, alianzas y espacios de visibilización de las expresiones culturales de todos estos grupos étnicos. Igualmente, son objeto de atención algunos grupos infantiles, de adultos mayores, campesinos, LGBT (Lesbiana- Gay-Bisexual-Transgénero), discapacitados y organizaciones de mujeres.

La ayuda también se materializa a través del acceso de estos grupos minoritarios a las ofertas que ofrece la ciudad en materia cultural: teatro, danza música, ópera y grandes eventos metropolitanos.

Y aunque aún queda mucho por hacer en este tema, no deja de ser satisfactorio y motivador encontrar que en recientes mediciones realizadas por el Observatorio de Culturas hay muestras palpables de que estamos viviendo en una sociedad más tolerante y menos prejuiciosa contra quienes piensan, bailan, visten y tienen una cultura diferente.

Estamos seguros de que, así, avanzamos por el camino correcto que nos llevará a construir una ciudad diversa en la que se reconozcan las tradiciones y culturas de los distintos grupos étnicos que la habiten. Es un asunto indispensable y urgente para erradicar por completo prácticas como el racismo, el clasismo y el machismo.

Catalina Ramírez Vallejo
Secretaria de Cultura Recreación y Deporte