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Sesenta años de la emisora HJCK: Homenaje a una entrañable amiga de la capital

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Por Camilo Alberto Escobar Vargas
Instituto Distrital de Patrimonio Cultura
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¿Cuartetos? ¿Suites? ¿Oberturas? Conceptos musicales que hoy, por lo novedosos —sin ser nuevos—, pueden cautivar. O que, sabiendo qué son, de pronto no. Disyuntiva infértil, ante lo cierto: ellos, junto a versos y estrofas, y a información de tinte cultural tanto local como de otras latitudes, son los condimentos de un menú sonoro que existe en Bogotá, y que goza de una longeva historia, llena de dificultades en medio del emprendimiento pero, sobre todo, de satisfacciones, como la más sobresaliente de ellas: haber cumplido —el 15 de septiembre de 2010— seis décadas irradiando, a través del espectro electromagnético, primero, y desde el año 2005 hasta hoy, en la red global, toneladas de cultura a las y los habitantes de Bogotá.

La HJCK, ‘El mundo en Bogotá’. Más que una estación de radio, una ciudadana, no hecha de carne y hueso pero sí de cables, carretes, tocadiscos y libretos, ávida de importar cultura y de transmitirla a sus coterráneos, escapando de los masivos y previsibles, o bien populares, contenidos melódicos que conducen las ondas sonoras de las emisoras comerciales, que soportadas por la suficiencia económica de sus patrocinadores —y buscando sin saciedad ampliar esta ventaja— invaden los diales de la radiodifusión emitida en la capital.

Ese ahínco, esa entrega alimentada no más que por la esperanza de, con el sonido, generar otras sensaciones y brindar nuevos conocimientos a la ciudad —propósito que arrancó cuando Álvaro Castaño Castillo, con el apoyo de su esposa, Gloria Valencia, y junto con otros personajes, constituyeron la sociedad Radio Bogotá Ltda.—, hoy, después de 60 años de independiente protagonismo en la esfera sociocultural de la capital, y sin sosiego todavía en el desarrollo de la tarea, motiva un especial homenaje, entre otros que con mérito ha recibido: la exposición ‘Sesenta años de la HJCK, El mundo en Bogotá’, organizada por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, entidad adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte.

La exposición, instalada en el Museo de Bogotá desde el 3 de marzo hasta el 24 de abril de 2011, aborda el derrotero que ha transitado la emisora, registrando los cambios, las transformaciones que ha vivido desde sus inicios hasta hoy, para evidenciar no sólo la evolución misma de ella, sino su papel como testigo, en una línea de tiempo que empezó promediando el siglo XX y que continúa actualmente, del también variante transcurrir capitalino.


Álvaro Castaño Castillo con Gonzalo Rueda en los transmisores iniciales de la HJCK.

El rol de faro cultural adquirido por la emisora a lo largo de sus años de transmisión ha sido plasmado en los libretos que han estructurado su programación, y es el motivo que justifica que, en el libreto de la película histórica de Bogotá, la emisora se haga acreedora a un capítulo especial. Así lo reconoce Gabriel Pardo García- Peña, director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural: «La HJCK está en la memoria colectiva de quienes han habitado en Bogotá, porque sus formatos y contenidos de promoción cultural, ajenos a la hegemonía comercial, han calado en todos los capitalinos, y como tal, es un medio de comunicación que forma parte del patrimonio cultural de la ciudad».

Ante tanta valía, y dado el inconmensurable valor que la protagonista de la exhibición tiene en los terrenos culturales, históricos y de identidad de la Bogotá Positiva, intentar un recorrido por su inagotable vida, por su incansable emisión, es posible gracias al grueso y cualificado cuerpo de insumos que edifican la exposición.


Álvaro Castaño Castillo

Son textos que describen detalles de su historia, como los cambios de sedes, iniciando en aquellas que tuvo en el centro de Bogotá —de las que la más recordada es la que se ubicó encima del almacén Tía, en la carrera Séptima— o las que ocupó, entrada la década de los 80, entre las carreras 12 y 14 y las calles 82 y 85, siendo una de ellas la que actualmente usa; las transformaciones y el crecimiento que tuvo, empezando por el abandono del nombre Radio Granadina, para adoptar el que la hizo famosa, o el progresivo aumento de su capacidad transmisora, que terminó en su actual difusión vía Internet.

También grabaciones, tanto de antaño como más recientes, de las voces y personajes que usaron sus micrófonos o que hicieron alusión al relevante papel cultural de la emisora, como el pronunciamiento que en 1955 hizo en el Gun Club el presidente de la República, Alberto Lleras Camargo, a propósito del quinto aniversario de la existencia de la estación, sin olvidar los fragmentos del archivo sonoro histórico que ésta ha producido y que se titula ‘Colección Literaria HJCK’, donde rutila la primera grabación discográfica hecha por Jorge Luis Borges, entre otros no menos importantes álbumes auditivos.

Y fotos, que apoyan y decoran visualmente el atractivo discurso expositivo que esta exhibición construye, todo en conmemoración a los años vividos por esta ciudadana llamada HJCK, apodada ‘El mundo en Bogotá’, amiga íntima, por la excepcionalidad de sus enseñanzas, de la ciudadanía capitalina.