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Entre más diversos, más parecidos

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Cuando nos reconocemos como seres humanos diversos, dotados de unas particularidades culturales y sociales bien diferentes, aprendemos a convivir de una mejor manera. Por ello para la Administración Distrital es importante reconocer los distintos grupos poblacionales y étnicos que habitan la ciudad, visibilizar sus costumbres e identidades y hacer valer sus derechos en un marco de tolerancia y respeto.

Precisamente, durante mayo se llevará a cabo una serie de actividades que buscan consolidar a Bogotá como un territorio diverso, multicultural y abierto a la pluralidad de pensamientos. Condiciones importantes para vivir en armonía en una ciudad con casi ocho millones de habitantes que hablan 68 lenguas nativas (de las cuales 65 corresponden a lenguas indígenas, una a la romaní que hablan los romgitanos, y dos afrodescendientes como el creole y el palenquero). Son 68 idiomas que nos ofrecen múltiples caminos de descubrimiento, y que nos remontan a las raíces precolombinas de una Nación que hace cinco siglos fue conquistada por los españoles.

Desde entonces somos mestizos: una mezcla de razas, culturas y saberes que nos hace tan diferentes pero a la vez tan parecidos, tan colombianos y también tan hispanoamericanos. Porque somos una sola raza, tenemos el mismo sentir y hablamos el mismo idioma: el de la diversidad. Así celebraremos el Mes de la Diversidad, en consonancia con la Declaración Universal de la Unesco sobre la Diversidad Cultural, adoptada en la 31ª reunión de la Conferencia General de esa entidad realizada en el año 2001, cuyo estandarte afirma que «la riqueza cultural del mundo reside en su diversidad dialogante».

La buena noticia es que, al respetar esa condición, encontramos una fuente inagotable de intercambio, de innovación y de creatividad. Indígenas, afrocolombianos (que en nuestra ciudad hemos adoptado como afrobogotanos), raizales y pueblo rom-gitano, serán reconocidos como herederos de una riqueza cultural y ancestral propia que merece ser valorada y preservada sobre todo en estos tiempos post-modernos, donde la Internet y las nuevas tecnologías de las comunicaciones lo permean casi todo. Será también el mes de los afrocolombianos. Del 21 al 27 de mayo, la Semana de la Afrocolombianidad reunirá a organizaciones afro de la ciudad en torno a actividades académicas y culturales que pretenden exaltar sus saberes, música, danza, costumbres y gastronomía. El homenaje a la diversidad también llegará a uno de los eventos culturales de mayor importancia para Bogotá: en el marco de la 24ª Feria Internacional del Libro, la Alcaldía Mayor, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y el Instituto Distrital de las Artes, en alianza con el Ministerio de Cultura, Colsubsidio y la Unesco, organizarán la Fiesta de las Lenguas. En medio de la fascinación que producen los libros y las letras, la ciudadanía podrá unirse a un ejercicio de reconocimiento y valoración social de indígenas, afrodescendientes, raizales y rom que, instalados hace décadas en las 20 localidades del Distrito Capital, hacen parte ya de nuestro patrimonio inmaterial. Vale la pena destacar la nueva edición de la colección Libro al Viento, una antología de la oralitura (tradición oral y escrita) de diversas comunidades indígenas que habitan nuestro país y conservan su lengua autóctona. Son importantes todas las acciones que se hagan en favor de reconocer las diferencias culturales, sociales y poblacionales. Una de las principales problemáticas que demandan los líderes de los sectores étnicos es perder, paulatinamente, sus costumbres tradicionales en medio de la modernidad. Esto lo dicen principalmente los representantes de los Consejos Poblacionales que participan en el sistemaDistrital de Arte, Cultura y Patrimonio.

Debe prestarse especial atención a los niños, niñas y jóvenes nacidos en Bogotá, cuyos padres pertenecen a los grupos indígenas, afrocolombianos, raizales y gitanos; preservar sus culturas en medio del bullicioso ambiente de esta metrópoli no es solamente una tarea que debe correr por cuenta de sus tutores, sino también por la Administración Distrital. En manos de entidades como la Secretaría de Educación, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal recae la obligación de prestar apoyo y asesoría frente al tema.

Contribuye, y mucho, el hecho de que existan unas políticas públicas orientadas hacia el tema de lo poblacional y lo étnico, y un marco normativo que las sustenta. Todos los esfuerzos y acciones que se desarrollan para hacer realidad tales efectos, cristalizan el derecho propio que tienen, quienes así lo deseen de expresarse libremente en su lengua nativa, recibir una educación consonante con sus pensamientos, tener acceso a sus prácticas culturales autóctonas en espacios diseñados para ello y ejercer, integralmente, sus derechos humanos.