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Hicimos el mejor Mundial de Fútbol Sub-20 de la historia

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Las imágenes de la ciudad invadida por la fiebre futbolera del Mundial quedaron atrás, pero esperamos que el legado dejado por este certamen siga vigente por mucho tiempo.

Por Carlos Eduardo Villegas Estrada
Director de Culturas Recreativas y Deportivas
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte

Todavía están presentes en nuestras retinas esas postales del estadio El Campín con sus tribunas repletas de hinchas gritando al unísono ¡¡¡¡¡Goooool!!!!!! Al recordar estas emocionantes escenas, no me cabe duda: lo logramos, organizamos el mejor Mundial Sub-20 de la historia. Ese fue el compromiso y los colombianos y colombianas le cumplimos al mundo y a la Fifa (Federación Internacional de Fútbol Asociado). Todo ese trabajo que comenzó meses atrás y que se condensó en el mes de fútbol que vivió la ciudad entera, evidenció que Bogotá fue la mejor anfitriona.

Antes de hacer un balance de lo que nos dejó el Mundial es preciso hacer una serie de reconocimientos: a la Policia Metropolitana de Bogotá, no sólo por haber cumplido su deber fundamental de brindarnos seguridad, sino por la actitud amable y de servicio que proyectó dentro y fuera del Estadio; al equipo de la organización, a la logística y el grupo de voluntarios que apoyaron la operación de la Fifa, no sólo en los escenarios deportivos, sino en todos los frentes relacionados con el certamen.

Pero el mayor reconocimiento, y a la vez el mayor legado que le dejó a la ciudad este Mundial, es para los cientos de miles de aficionados que colmaron no sólo El Campin, sino todos los espacios y escenarios donde se desarrolló la gran oferta cultural preparada por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte.

Ha nacido una nueva cultura en el Estadio; volvieron las familias completas, con niñas, niños, jóvenes, mamás, papás, abuelas, abuelos, y grupos de mujeres solas. Todos portaban, con mucho orgullo, símbolos patrios entre las cuales figuran las camisetas de la Selección Colombia (hasta las imitaciones, porque las prendas originales se agotaron), banderas, caras pintadas con el tricolor y pelucas. Ahh! Y también las ruidosas cornetas criollas, una adaptación de las bubucelas sudafricanas.

Renovada cultura futbolera

Otro hecho, no menos importante para destacar, fue el respeto por las sillas numeradas y las escaleras, lo cual no tiene precedentes en nuestra cultura futbolera. Las imágenes de televisión que llegaron a millones de personas en todo el mundo, daban cuenta de un país muy desarrollado.

El himno nacional se cantó a todo pulmón cada vez que la Selección Colombia jugó. El apoyo del público a la selección nacional fue permanente e incondicional, a tal punto que, incluso después de su dolorosa eliminación a manos del combinado mexicano, se escuchó la multitudinaria ovación.

El récord de asistencia a todos los estadios del país, pero particularmente al de Bogotá, fue motivo de orgullo para la Fifa. Tiene un gran significado, ya que el Mundial de Egipto, que tenía la marca vigente con 1.295.000 espectadores, tenía entradas gratuitas en todos los encuentros.

El estadio El Campín fue el marco perfecto para esta gran fiesta. Se superó la durísima prueba del aguacero inaugural con una gran capacidad de reacción por parte de las diferentes entidades del Distrito Capital, que atendieron el amague de "emergencia" y habilitaron el Estadio para los dos primeros partidos de forma rápida y eficiente.

Y cómo no destacar el buen estado de la gramilla, que después de esa cantidad de agua recibida y tras haberse jugado dos partidos permaneció con buena capacidad de drenaje.

Finalmente, el mayor legado, pero a su vez el mayor desafío, es el haber podido derribar las mallas que separaban a los jugadores de los aficionados. Todos los amantes y seguidores del buen fútbol, esperamos que esta exigencia de la Fifa termine siendo el símbolo de la caida de todas las barreras que aún quedan en nuestra ciudad. Que importante sería que ésta maravillosa experiencia que vivimos recientemente con el Mundial la podamos trasladar a la liga de nuestro fútbol nacional.