Teatro / Talleres de formación para jóvenes
Las escuelas del Festival
Una serie de talleres en torno al Festival Iberoamericano de Teatro se imparten para formar a los jóvenes capitalinos en nueve lenguajes de las artes escénicas. Durante el evento, artistas extranjeros complementarán esta formación.

Por Juan Manuel Baquero
Un total de 270 personas —beneficiarias del programa Jóvenes Conviven por Bogotá de la alcaldía mayor de la ciudad— fueron elegidas para participar en una serie de talleres de formación en nueve lenguajes de las artes escénicas y visuales: improvisación, danza, escrituras creativas, circo contemporáneo, juegos teatrales, dirección, escenotecnia, fotografía y grafitos.
Los talleres hacen parte del área de Eventos Especiales del Festival Iberoamericano de Teatrom y fueron posibles gracias a una alianza entre la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y la Secretaría de Gobierno de Bogotá y los organizadores de la convocatoria.
Eventos Especiales es la versión académica del Iberoamericano de Teatro. Su origen se remonta a la primera edición del Festival, en 1986, cuando Fanny Mickey expresó su convicción de que los artistas invitados, además de ofrecer sus espectáculos, debían contribuir al enriquecimiento cultural de la ciudad a través de conferencias, seminarios y talleres.
Los talleres a cargo de los artistas nacionales comenzaron en enero y serán continuados por especialistas extranjeros durante el Festival. «Eventos Especiales es una escuela efímera —afirma Natalia Helo, coordinadora del proyecto—. El trabajo de los artistas invitados está prácticamente ya montado; sus actividades comienzan a las 8:00 de la mañana y terminan más o menos a las 10:00 de la noche. Nuestra idea es aprovechar su tiempo libre, para trabajar con los aprendices bogotanos, quienes disfrutarán de la presencia de instructores nacionales y extranjeros».
La convocatoria para seleccionar los grupos que conformarían los talleres se basó en un cuestionario muy sucinto. «Les hicimos tres preguntas sencillas para medir su potencial y su bagaje en el arte al que aplicaban —dice la coordinadora—. Básicamente debían decirnos qué tan preparados y entusiastas se encontraban para sacarle jugo a esta experiencia».
El objetivo es compartir la fiesta cultural. Así como el primer Iberoamericano había adoptado el lema Un Acto de fe en Colombia, esta vez la consigna de sus organizadores es Únete a la Fiesta, el Festival es Tuyo. Todo un desafío para el equipo de nueve personas que conforma el área de Eventos Especiales, quienes cuentan con la permanente asesoría del actor y director Nicolás Montero.
Una mujer grafitera

Sin duda, uno de los eventos que más han llamado la atención es el de los grafitos.
Bastardilla es una artista bogotana que ha escondido su verdadera identidad detrás de su trabajo: una lástima, porque su voz bastaría para endulzar a toda la ciudad, como los colibríes con que ha embellecido las paredes de tantos barrios a lo ancho de Colombia. Es grafitera, pintora y muralista. Dice que escribir o dibujar en la calle equivale a una toma de conciencia.
Para ella la ciudad es una superficie: puentes, caños, muros, andenes, postes, son por igual vehículos idóneos para llevar un mensaje adonde otros puedan verlo. Si usted vive en Bogotá, probablemente se ha topado con murales y pinturas tan notables como esos tres durmientes que decoran la fachada en donde empieza el taller fotográfico del desaparecido Manuel H.
Bastardilla ha sido sorprendida por el alto nivel de rendimiento de estos jóvenes curtidos en la danza, el canto y el teatro, cuyas propuestas se nutren de culturas urbanas como el punk, el reggae y el hip-hop. Es el caso de Smith, un rapero del barrio Las Cruces que enseña a grafitear a habitantes del Bronx y ameniza con su música bares y calles bogotanas.
Smith es un muchacho que canta en todas partes con su grupo Todo copas, para llevar sustento a su familia. Habló de cómo la experiencia del taller le servirá para multiplicar estos conocimientos: “busco asesoría en Bastardilla, quiero saber más técnicas para dar clase social adonde vaya”.
La Escuela del Festival va por buen camino. Cuando estos jóvenes hayan sido entrenados por los artistas nacionales vendrán los expertos extranjeros para redondear su aprendizaje. Los mejores directores, bailarines, intérpretes y actores trabajarán con ellos para conseguir que un día, quizá no muy lejano, estos creadores de los barrios bogotanos estrenen sus propios espectáculos en futuras ediciones del Festival Iberoamericano de Teatro.
Gracias a los talleres de Eventos Especiales y a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, muchos jóvenes talentos como Smith replicarán esta experiencia en sus localidades.
Pronto se verán los frutos.





