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Cuatro años a bordo de sí misma

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Bogotá se pone de moda como nuevo epicentro de la cultura, la recreación y el deporte al consolidar, durante esta administración, un innovador modelo de ciudad que brinda para todos el derecho de disfrutar esas tres opciones de vida.

Catalina Ramírez Vallejo
Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte

A comienzos de diciembre, que es una época de alegría pero también de nostalgia, y al ritmo de Chocquibtown, los Carrangueros de Ráquira y Naty Botero, los bogotanos del 2011 le echaremos llave oficial a la Urna Bicentenaria que deberá abrirse el 20 de julio del año 2110. Allí dentro, en esta caja elaborada con materiales que resisten el agua y el fuego, se han introducido elementos, documentos y fotografías que constituyen un fiel resumen de esta Bogotá de hoy, la que queremos mostrar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

Refundidas entre el cúmulo de piezas y documentos que darán el testimonio de esta ciudad, también van derramadas algunas gotas de regocijo y de melancolía, una mezcla de sentimientos que suelen aflorar por estas épocas de fin de año. Regocijo, porque cuando nuestros descendientes del futuro se remonten un poco menos de cien años a la historia de la capital, descubrirán a una Bogotá positiva, una urbe que se destacaba en el continente por haber vuelto al escenario continental como epicentro de la cultura.

En cuatro años, entre el 2008 y el 2012, la ciudad evolucionó. La primera prueba de esta transición aún resuena en los recuerdos: la obtención del Premio Grammy Latino en la categoría de 'Mejor Álbum Instrumental' para la Orquesta Filarmónica de Bogotá, fue algo así como la apertura musical de un período de avances y transformaciones en cultura, recreación y deporte.

Algunas cifras nos permitirán demostrarlo. En este cuatrienio, más de 22 mil millones de pesos fueron entregados a artistas, gestores e investigadores con el programa de estímulos, apoyos concertados, becas y premios para arte, cultura y patrimonio. Y más de 50 mil artistas, gestores e investigadores fueron beneficiados.

Durante esta administración, más de 2.300 ciudadanos y agentes del sector participaron en el proceso de construcción colectiva del Plan Decenal de Cultura Bogotá 2012-2021: la bitácora que marca la ruta de las artes, las prácticas culturales y el patrimonio en Bogotá en los próximos 10 años.

Y es que Bogotá se convirtió en una ciudad arte: entre el 2008 y el 2011, más de un millón de asistentes presenciaron 1.852 conciertos ofrecidos por la Orquesta Filarmónica en las áreas de música sinfónica, académica y canto lírico; y la capital hizo historia con el montaje, por primera vez en Colombia, de la “Octava Sinfonía de Mahler” con más de 400 artistas en escena.

En estos cuatro años, la Administración Distrital estrenó nuevos escenarios para el disfrute de todos los ciudadanos. Gracias a un novedoso modelo de alianza público-privada, se puso en funcionamiento el complejo teatral Julio Mario Santo Domingo, al que más de 143 mil espectadores de todos los estratos sociales han asistido para saborear 216 funciones con las mejores manifestaciones de las artes escénicas y musicales de Colombia y el mundo.

Pero lo novedoso no dejó olvidar nuestras raíces. Con la campaña ‘Preservar lo que tienes, es preservar lo que eres’, Bogotá reforzó el sentimiento de apropiación y re-conocimiento de sus tesoros patrimoniales e históricos. Y, en este sentido, en este cuatrienio se realizaron importantes obras de infraestructura cultural y patrimonial que no pueden dejarse de mencionar, como la recuperación de cinco inmuebles del centro histórico con una inversión de más de 10 mil millones de pesos: la Casa Sámano, sede hoy del Museo de Bogotá; la Casa Fernández, sede del nuevo Instituto Distrital de las Artes; la Plaza de Mercado de las Cruces; la Casona de la Media Torta, sede hoy de La Casona de la Danza; y el Palomar del Príncipe, sede hoy del Centro de Documentación de Patrimonio. Así mismo, arrancó la primera etapa de las obras en la Casa de la Independencia y las Casas Gemelas, al tiempo que se hizo el reforzamiento estructural del Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán y la Cinemateca Distrital.

Y cómo no mencionar la modernización del Planetario de Bogotá, escenario que por primera vez en sus 42 años de funcionamiento fue renovado física y tecnológicamente, además de haberse incluido en su estructura, por primera vez, el Museo del Espacio con cinco salas interactivas. Así mismo, hemos dejado un Estadio El Campín a la altura de los grandes escenarios deportivos del mundo; y también se modernizaron otros espacios deportivos como el Estadio de Techo y el Palacio de los Deportes.

Por eso resulta muy satisfactorio encontrar que este espacio editorial no alcanza para resumir tantas otras obras y acciones que le quedan a la ciudad como un legado de esta Administración: programas de convocatorias públicas artísticas y patrimoniales como ‘Bogotá tiene talento’, ‘Siga, esta es su casa’, ‘Esquina Mayor’, los festivales al parque que tuvieron más de 2 millones de asistentes, la postulación de Bogotá ante la Unesco como 'Ciudad creativa de la música', la colección ‘Libro al viento’ con sus más de 78 títulos publicados, las Biblioestaciones de Transmilenio, el programa ‘Trueque el libro’, el 'Laboratorio Interactivo de Arte, Ciencia y Tecnología Plataforma Bogotá', la convocatoria ‘Bogotá fílmica’, los 15 años del Festival de Verano, la realización de certámenes deportivos de gran impacto como el Mundial de Fútbol de Salón, Juegos Centroamericanos y del Caribe, Parapanamericanos Juveniles y Media Maratón Ciudad de Bogotá, el acompañamiento cultural del Campeonato Mundial de Fútbol Sub20 con la temporada ‘Bogotá es Mundial’ que articuló el Festival de Verano, Salsa al Parque, Colombia al Parque y el Cumpleaños 473 de Bogotá, la construcción de la ‘Política Pública de Deporte, Recreación y Actividad Física 2009-2019'...

Espero no haber dejado ninguno por fuera del tintero, porque fueron cuatro años de mucha pasión y esfuerzo par hacer de esta ciudad una Bogotá positiva, y por eso en medio de la satisfacción del deber cumplido, me queda ─como bien antes lo decía─ una mezcla de nostalgia y regocijo. Al finalizar este 2011 habré terminado mi cargo de Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, no sin antes haber agradecido a todo mi equipo de trabajo, que desde la Secretaría y sus entidades adscritas, acompañó a la capital en este empeño; y a la ciudadanía, también debo reconocer todo el valioso apoyo y recepción de todos nuestros proyectos.

A todas y todos, hoy les digo: gracias por haber creído en nosotros.