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La Localidad 16 La imperceptible cultura de Puente Aranda

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Por Otty Patiño
Observatorio de Culturas

Puente Aranda evoca, primero que todo, la gran zona industrial que se creó alrededor de la Estación Central del ferrocarril y a lo largo de la vía tradicional que unió, desde los tiempos coloniales, a Bogotá con el río Magdalena, ahora calle 13, o Avenida del Centenario o Avenida Colón — antiguamente Camino de Honda o Camino de Fontibón o Camino de la Encomienda—, ubicada sobre el Camellón de la Sabana, primera gran desecación de humedales hacia el occidente de la aldea fundada por Gonzalo Jiménez de Quesada. Al lado de este camellón se canalizó el río San Francisco, lo que obligó a construir un puente en los terrenos poseídos antiguamente por Juan de Aranda. Ese es el origen del nombre de esta localidad.

Pero hay otra Puente Aranda, la residencial, con barrios construidos por y para los obreros de sus fábricas, que conforman una homogénea población de clase media: el 98% de las áreas habitadas está clasificado como estrato 3. En estos barrios abundan los parques de todos los tamaños y hay una vida vecinal rica que se manifestaba en eventos como el alumbrado navideño de Ciudad Montes, uno de los barrios tradicionales de Puente Aranda.

Precisamente allí, en Ciudad Montes, Giovanna Torres y yo, del Observatorio de Culturas, estuvimos el pasado 11 de marzo conversando con Ivonne Mendoza, la gestora cultural de Puente Aranda y con Ricardo Sánchez, artista plástico, muy comprometido con el desarrollo de las artes y conservación del patrimonio local. Con ellos dos visitamos la Casa Museo Antonio Nariño, construida en el siglo XVII por los padres dominicos. En 1767 la compró un español de apellido Montes y para 1791 Antonio Nariño la adquirió y vivió en ella de 1803 a 1804, en calidad de preso político. En 1965, la firma Ospinas y Cía urbanizó los terrenos de la antigua hacienda y entregó la antigua casa del prócer al distrito para garantizar su preservación. En 1970 fue usada como sede de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y en 1981 fue entregada al IDCT. Actualmente, la casa es administrada por el IDRD. En 1975, fue declarada patrimonio cultural de la Nación. La casa ha sido utilizada para eventos de distinto tipo, desde matrimonios hasta eventos recreacionales y artísticos, y en la actualidad alberga también un museo con fotografías recordatorias de luminarias y logros del deporte bogotano.

Es notorio el cariño que le profesan Ivonne y Ricardo a esta casa-museo, lo mismo que las preocupaciones que les suscita la conservación patrimonial y el interés por su buen uso y mantenimiento. «¿Por qué está en manos del IDRD?», les preguntamos. «Porque la casa hace parte del hermoso parque circundante, emblemático de la localidad, con canchas de sóftbol, tenis, fútbol, baloncesto y volibol, pista de atletismo y patinódromo. También tiene un parque infantil alrededor de un pequeño lago. De modo que la concentración administrativa en manos del IDRD ha facilitado también el sostenimiento y mantenimiento de la casa, aunque no siempre con los parámetros técnicos para la preservación patrimonial», contesta. «Mi sueño —nos dice Ivonne— es que la Casa Museo se convierta en un punto de convergencia de toda la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, con sus entidades adscritas. Es posible que este lugar se convierta en un importante nodo de la Casa de Cultura de Puente Aranda. Y hemos concebido, con el Consejo Local de Cultura, que la Casa de la Cultura no sea un solo sitio, sino más bien una red que articule todas las expresiones artísticas y culturales de la localidad, que son muy numerosas, invisibles y diseminadas, y en la que la Casa Museo juegue un papel fundamental».

Para terminar nuestra visita a la localidad, estuvimos en la casa de Sandro Cristo, representante legal de la organización Proceso Organizativo del Pueblo Rrom (Gitano) de Colombia, ProRrom, y sobrino del Patriarca Tosa, gitano descendiente de rusos que tuvieron que huir de la Alemania nazi hacia América. Los gitanos llegaron primero a las islas Caimán, entraron por Barranquilla, pasaron por Manizales y allí nació Tosa antes de que, finalmente, acamparan en los barrios Puente Aranda y Galán cuando éstos territorios todavía no estaban urbanizados. Allí terminaron su vida itinerante y hoy constituyen la comunidad gitana más grande del Distrito.

Nos faltó mucho por visitar. Un ejemplo es el antiguo matadero municipal, ubicado sobre la calle 13, que es uno de los 17 bienes de interés cultural que tiene la localidad, 15 de ellos ubicados en la zona industrial. Quedamos convidados a la novena versión del Carnaval Local de Puente Aranda, que tradicionalmente ha sido muy fuerte. Allí, la cultura invisible de esta localidad aparece fugazmente en la magia de las comparsas en las que se articulan las artes plásticas, las danzas, las acrobacias circenses, las artesanías locales y las expresiones de sus grupos musicales. Por su calidad y su fuerza, este carnaval fue consagrado en el 2003, gracias al acuerdo 013 del Concejo Distrital, como figura fundamental del patrimonio inmaterial de Puente Aranda.