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Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo

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Centro de conocimiento más grande de Latinoamérica

¿Qué es una biblioteca? Según la más breve definición, es el lugar donde se guardan los libros. Sí, pero es mucho más. Basta con visitar cualquiera de las bibliotecas públicas de Bogotá para darse cuenta de que la anterior definición se queda corta. Al recorrer El Tintal, la Virgilio Barco o El Tunal, por nombrar las bibliotecas más grandes, y ver a niños y niñas correr por los amplios corredores, a un pensionado viendo una película, o a un grupos de estudiantes leyendo absortos junto a un ventanal, queda claro que para muchos habitantes de la ciudad la biblioteca, su biblioteca, es el lugar más acogedor del mundo.

Desde el cuatro de junio, Bogotá contará con la biblioteca más grande de Latinoamérica: el Centro Cultural y Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo. Ubicado en el Parque Zonal San José de Bavaria (calle 170 entre carreras 59 y 64), el nuevo centro, cuya construcción se inició a comienzos de 2007, tiene capacidad para atender a 1,3 millones de ciudadanos. Su inauguración abre un nuevo espacio para el desarrollo de la educación y la cultura en la capital.

No hay duda de que las megabibliotecas han renovado a la ciudad y la han puesto a la vanguardia en centros de conocimiento. No sólo han ayudado a mejorar los índices de lectura, sino que han contribuido a que todo su entorno se transforme, sobre todo su entorno humano, el más importante. Quienes viven cerca de alguna biblioteca han construido estrechos vínculos con ella. Ocurre en El Tintal, por ejemplo, en donde los niños pasan días en la biblioteca: toda la tarde cuando llegan del colegio, y los sábados desde que abren hasta que cierran.

Estamos seguros de que con la Biblioteca Julio Mario Santo Domingo ocurrirá lo mismo, ya que está ubicada en una zona que ha tenido un gran crecimiento demográfico, que agrupa varios estratos y que necesitaba un centro cultural que llenara sus necesidades. Con este proyecto se beneficiarán, entre otros, 40 colegios de la localidad de Suba, lo mismo que varios hogares geriátricos e instituciones de educación superior.

Al ver el resultado de este proyecto, una donación a la ciudad del empresario Julio Mario Santo Domingo y que hemos construido en conjunto la Alcaldía Mayor de Bogotá y varias entidades de la Administración Distrital, podemos estar seguros de que estamos entregando una obra perdurable que va a cambiarle la vida a miles de bogotanos.

Las grandes donaciones generan grandes cambios. Empresarios como David Rockefeller, y especialmente Andrew Carnegie, comenzaron la tradición de donar obras sociales. Carnegie, magnate del acero, dio más de cincuenta millones de dólares para construir bibliotecas. Y escribió en el siglo XIX el Gospel de la abundancia, obra en la que afirma que la abundancia personal, más allá de la necesaria para proveer las necesidades de su familia, debe verse como fondo fiduciario que se administrará en beneficio de la comunidad. El obsequio de Santo Domingo, que tuvo un costo de 36 mil millones de pesos, ejemplifica la afirmación de Carnegie.

El Manifiesto de Bibliotecas Públicas de la Unesco de 1994 declara que las bibliotecas deben buscar objetivos como: «crear y consolidar hábitos de lectura en los niños, estimular la imaginación y creatividad de niños y jóvenes, brindar posibilidades para el desarrollo personal creativo, prestar apoyo en la educación, tanto individual como autodidacta». Esas, y otras más, son las metas que busca alcanzar esta nueva biblioteca. Se pretende, entonces, ofrecer una oferta cultural integral. Es por eso que, en este centro cultural, se ha construido un teatro con capacidad para 1.300 personas y otro que dispone de 300 asientos. Diez salas especializadas —entre las que se cuentan una sala general de lectura, una bebeteca y una ludoteca—, hacen de la biblioteca un espacio en el que los visitantes tienen varias opciones a elegir de acuerdo a sus necesidades. Esto, sumado a aulas múltiples, salas de capacitación y puntos para proyección de video con la más alta tecnología.

Rodeada de árboles y prados, el Centro Cultural Julio Mario Santo Domingo es un lugar de paz y tranquilidad. En un mundo que corre tan aprisa, donde los conflictos nos asaltan todos los días y los espacios de estudio y trabajo son cada vez más pequeños, una enorme biblioteca se puede convertir en el mejor de los lugares para verdaderamente sentirnos libres.

Un espacio donde reina la igualdad y se garantiza el derecho al conocimiento. Eso son las bibliotecas de Bogotá. Eso son nuestras megabibliotecas que, desde ahora, con la ‘Julio Mario Santo Domingo’, son cuatro. Así, muchas cosas que para miles de habitantes estaban fuera de su alcance, ahora se hallan a sólo unos pasos de distancia. Especialmente para los niños y niñas, los clientes más frecuentes. A ellos ya los están esperando los libros en los anaqueles, cientos de películas, unos mullidos cojines y nuevos amigos con los que pasarán, allí, muchas tardes de sus vidas.