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¿Réquiem por el libro?

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 1. El libro.
Inútil decir: «Nunca renunciará al libro de papel que tengo entre mis manos para mudarme al de páginas latentes». Ya son muchos los que no compran la música en CD, sino que la descargan de Internet. Yo no quería abandonar mis discos compactos, pero rápidamente cambié de opinión cuando descubrí que podía conseguir lo último en música a mitad de precio, y sin salir de casa. Lo mismo sucederá ineluctablemente con los libros. Puedes navegar por una librería en línea, e incluso leer un capítulo de un libro antes de comprarlo. Y el precio es menos de la mitad de un libro palpable.
 2. Los periódicos impresos.
Éstos, sin duda, van a seguir el camino del lechero puerta a puerta. En cuanto a la lectura del periódico por Internet, prepárese a pagar por ese servicio. Los editores de revistas y periódicos se han venido reuniendo con Apple, Amazon y las compañías de celulares para formar una alianza y desarrollar un modelo para los servicios de suscripción pagada, para ser leídos en teléfonos inteligentes, Kindle y ‘la noche que llega’.
 3. La oficina de correos.
Desde ya, prepárense para imaginar un mundo sin oficinas de correos. Están sumergidas en tan profundos problemas financieros, que no va haber manera de sostener el servicio a largo plazo. El correo electrónico y los correos particulares han socavado los ingresos mínimos necesarios para mantener viva la vieja oficina de correos.
 4. Los cheques.
Gran Bretaña ya está sentando las bases para acabar con los cheques en el año 2018. El procesado de los cheques le cuesta miles de millones de dólares al sistema financiero. Las tarjetas de plástico y las transacciones en línea conducirán a la eventual desaparición del cheque.
 5. La línea telefónica fija.
No se va a necesitar más. La mayoría de la gente la sigue teniendo por inercia, porque siempre la ha tenido. Pero va a desaparecer. Todas las llamadas se harán y recibirán desde celular.
 6. Música.
Esta es una de las más tristes partes de la historia. La industria musical se está muriendo de muerte lenta y no sólo por las descargas ilegales. Es por falta de música nueva e innovadora, que atraiga a la gente. Los sellos discográficos y las cadenas radiales simplemente van hacia la autodestrucción. Más del 40% de la música comprada hoy son ‘artículos de catálogo’, o sea, música tradicional, vieja, con la que el público está familiarizado.
 7. Televisión.
Los ingresos económicos de las estaciones de televisión se están reduciendo drásticamente. La gente ve televisión y cine en sus computadoras y está jugando y haciendo un montón de otras cosas que ocupan el tiempo que antes le dedicaban a la televisión. Los programas del horario estelar se han degenerado hasta alcanzar el mínimo común denominador. Los cobros de la televisión por cable están por las nubes y pasan míseros programas, interrumpidos por publicidad cada cuatro minutos y medio.
 
 8. Las cosas que nos pertenecen.
La mayoría de las cosas que solemos poseer todavía están a nuestro alcance, pero en el futuro no las vamos a tener. Muchas de ellas van a residir en ‘la nube’ [que es cuando la información musical, gráfica o escrita, se almacena fuera del computador, en Internet]. Hoy, las computadoras tienen un disco duro y en él se guardan fotos, música, películas, cartas y documentos. El software está en un disco, y en caso de necesidad siempre se puede volver a instalar. Pero todo eso está cambiando. Apple, Microsoft y Google están acabando de dar los toques finales a sus ‘servicios en la nube’. Esto significa que, dentro de poco, cuando se enciende una computadora, Internet se convertirá en el sistema operativo. Así, Windows, Google y el sistema operativo Mac se vincularán directamente a Internet. Si uno hace clic en un icono se abrirá algo en ‘la nube’. Si guardas algo, se guardará en ‘la nube’. Y uno pagará una cuota mensual de suscripción al dueño de ‘la nube’.
 9. La computadora
En este mundo virtual se puede acceder a la música o a los libros o a cualquier cosa desde una computadora u otros aparatos portátiles. Esa es la buena noticia. Pero, ¿y el sentido de pertenencia? ¿Realmente nada de esto es nuestro? O (qué pesadilla) ¿será que de repente todo pueda desaparecer en cualquier momento en un gran poof? ¿La mayoría de las cosas en nuestras vidas van a ser desechables y caprichosas? ¿Y qué tal si un día le dan a uno ganas de correr hacia el closet y sacar ese viejo álbum de fotos, tomar un libro del estante o abrir una caja de CD para leer el libreto de presentación?
 10. Privacidad.
Si hay un concepto que tendremos que mirar desde ya con nostalgia es el de la privacidad. Se ha ido para siempre. O mejor, se ha ido yendo, poco a poco. Hoy en día hay cámaras por todas partes: en la calle, en la mayoría de los edificios, e incluso incorporadas en la computadora y en el teléfono celular. Puedes estar seguro de que todo el tiempo ellos saben quién eres y dónde estás, hasta las coordenadas precisas, gracias al GPS. Cuando adquieres algo, tus hábitos de compra van a parar en un trillón de perfiles, y la publicidad cambiará para reflejar los hábitos de los consumidores. Y ‘ellos’ van a tratar, una y otra vez, de que compres más y más, una y otra vez.

Todo lo que tenemos, y que parecía inmutable, pertenece al pasado.
Condensado de una conferencia de Richard Hendricks.
Traducción y edición de Ciudad Viva