Por Camilo Escobar
La Administración Distrital le dejará a la ciudadanía un estupendo regalo en el marco de la celebración del Bicentenario de la Independencia: la peatonalización de la Calle 11, conocida también como el ‘Eje Cultural’ del Centro Histórico de Bogotá. Las obras, que comenzaron a finales de mayo (en la Calle 11 entre Carreras 9 y 10), tienen la finalidad de que esta vía sea un conducto de tránsito principalmente peatonal, y cubrirán el tramo de la vía comprendido entre las carreras 2ª y 10ª.
Estas son acciones que también le apuntan a la recuperación y fortalecimiento del valor patrimonial que para Bogotá tiene esta calle, arteria insignia de La Candelaria. El primer tramo a intervenir tardará alrededor de tres meses en culminarse, para después continuar con la consecución total del proyecto, que es una iniciativa de la Alcaldía Mayor de Bogotá a través del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural ―entidad adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte―, que ejecuta acciones para alcanzar el logro misional de retomar el significado de los valores construidos de la capital. Es de recordar que la Calle 11 es quizás uno de los elementos más prolijos con que cuenta la ciudad en cuanto a cualidades arquitectónicas, simbolismo y contenido histórico.
La idea de peatonalizar la Calle 11 nació del Diagnóstico del Espacio Público para el Centro Histórico de la Ciudad, estudio que realizó el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural en el que se ratifica que su principal uso es peatonal por la importante cifra de personas que la transitan. Los objetivos planteados en las obras son, entre otros, mejorar la calidad de vida de los habitantes de La Candelaria, hacer del sector un espacio con mayor atractivo y más accesible para los visitantes, y favorecer sus condiciones medioambientales. La ejecución de la obra, a cargo del Instituto de Desarrollo Urbano e Idipron, tendrá un costo de 7.500 millones de pesos y busca también beneficiar en aspectos socioeconómicos a las ciudadanas y ciudadanos que residen y visitan el lugar.
El atractivo de la Calle 11
Se sabe que el Centro Histórico de Bogotá es el punto insignia en el plano del patrimonio cultural de la ciudad, y que la Calle 11 ―entre Carreras 2ª y 10ª― es el lugar más rico en valores patrimoniales: a lo largo de 850 metros se ubican, entre otros, escenarios culturales como la Casa de la Moneda, el Museo Botero, la Iglesia de La Candelaria y la Biblioteca Luis Ángel Arango, lo mismo que la Casa Museo del 20 de Julio, situado en la esquina donde la Calle 11 desemboca en otro sitio patrimonial e histórico para Bogotá y el país: la Plaza de Bolívar.
De ahí que dotar a este sector de un nuevo sistema de alumbrado, mobiliario y redes hidráulicas, al igual que acondicionar las áreas peatonales de la vía para hacerlas más anchas ―limitando levemente el tránsito automotor―, persigue, además de lo estrictamente estético, recuperar y vigorizar el simbolismo que esta ruta tiene en términos patrimoniales para el entorno distrital, y particularmente para el tejido humano de Bogotá, que es donde habita la memoria colectiva (sustento inexorable en el reconocimiento y la identidad cultural).
Son varios los elementos que configuran la importancia de la ‘Once’: Está la Iglesia de La Candelaria, construida en el s. XVII, y que sirvió de convento de la comunidad de los agustinos recoletos, y que arquitectónicamente es un emblema del arraigo histórico que el catolicismo ha tenido en Colombia desde la Colonia.
Igualmente está la Biblioteca Luis Ángel Arango, que desde el año 1958 se instaló como uno de los centros de conocimiento más reputados del país y de Latinoamérica. Su fundador, destacado gerente del Banco de la República y que le dio el nombre al centro cultural, dejó para Bogotá un espacio que reúne amplias salas de consulta, archivos bibliográficos y hemeroteca, salas de exposiciones y eficaces mecanismos de búsqueda documental.
Y qué decir de los relatos que sobreviven de algunos inmuebles históricos de la Calle 11, como la casa donde habitó el pintor colombiano Gregorio Vásquez... o la Casa de la Moneda, cuyas cualidades arquitectónicas de estilo colonial permanecen intactas... También está el espacio donde actualmente se instala la Colección de Arte del Banco de la República, que desde el s. XVIII fue una pinacoteca… Y la Casa del Florero, emblema independentista, junto con la casa del general Pedro de Alcántara, donde el Libertador pasó su última noche en Santa Fe.
No cabe duda, por tanto, del gran valor patrimonial de la Calle 11. Al recorrerla, la memoria se traslada a momentos históricos significativos, los relatos y las anécdotas emanan en abundancia, los personajes del pasado y sus ideas recobran vida y la identidad cultural se robustece. Así, difícil no hacer caso a la invitación que el director general del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, Gabriel Pardo García-Peña, hace a los bogotanos: «Con la peatonalización de la Calle 11, los capitalinos y visitantes podrán aprovechar y disfrutar una ruta rica en relatos históricos, patrimonio y herencia cultural».







