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Antonio Nariño: una localidad con muchas historias

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Otty Patiño
Observatorio de Culturas


La localidad Antonio Nariño es, después de La Candelaria, la segunda más pequeña del distrito. Situada en las antiguas veredas del río Fucha, tomó su nombre del precursor Antonio Nariño; su esposa, doña Magdalena Ortega, tuvo una hacienda —La Milagrosa— cuya casa principal todavía se conserva como Casa Museo Antonio Nariño. Pero dicho bien cultural está situado en otra localidad, en Puente Aranda, en el barrio Ciudad Montes. Antonio Nariño fue, sin duda alguna, uno de los principales héroes de nuestra independencia. De los 58 años de vida que tuvo, estuvo preso 16 por causa de sus luchas revolucionarias. Al lado de Antonio Nariño estuvieron peleando Policarpa Salavarrieta, acompañada de su hermano Bibiano, su cuñado Domingo García y su amante, Alejo Sabaraín, todos muertos durante la guerra independentista. No es de extrañar entonces que uno de los barrios más conocidos de esta localidad se llame Policarpa Salavarrieta que, por su historia y significado, merece un artículo especial. Por ahora bástenos recordar que este barrio, La Pola, nació de una invasión con una gran influencia del Partido Comunista y que sus habitantes tuvieron más de una pelea con la policía. Curiosamente, en esta localidad hay otro barrio cuyo origen fue una urbanización de la Caja de Vivienda para militares y policías retirados.

Este barrio se llama 5 de Noviembre, posiblemente en conmemoración del día de fundación de la Policía Nacional en 1891. También es muy importante en la localidad Antonio Nariño el barrio Restrepo, cuyo nombre proviene de Carlos E. Restrepo, quien fue presidente de Colombia hace cien años, entre 1910 y 1914, y quien, aunque de filiación conservadora, fue el más liberal y progresista de los mandatarios de esa época. Uno de sus principales logros fue la abolición de la pena de muerte. También, gracias a su gestión, se firmó el tratado Thompson-Urrutia, mediante el cual se indemnizó a Colombia por el despojo de Panamá y se les permitió paso gratuito a las naves colombianas por el canal. Precisamente en el barrio Restrepo existen dos museos que conviven en la misma edificación, una de las casas más antiguas del barrio: el Museo de los Años 40, ubicado en la entrada, y el Museo del Cuero o del Talabartero, que se encuentra en la parte de atrás. Allí nos encontramos con la señora Inés Pérez Barrera, quien dirige ambos museos. Ella nos comenta que «la zapatería en Bogotá vino luego del Tratado Thompson-Urrutia, pues antes todo el calzado era importado. Con ese tratado, los Estados Unidos nos enviaron máquinas que fueron el inicio de la industria zapatera en la ciudad».

En la localidad hay otro barrio con nombre de prócer. Se trata del barrio Santander, en honor al ‘Hombre de las leyes’, muy controvertido por los historiadores por su enemistad con Simón Bolívar. También Antonio Nariño, en sus últimos años de vida, tuvo agrias discrepancias con Santander. Este barrio se llamó antes Granjas de la Fragua pero, según la periodista Karen Cante, «la creencia popular de que a los barrios con nombres de personajes ilustres los acompañaba el progreso hizo que, en mayo de 1934, los habitantes de Granjas de la Fragua, el más antiguo en la localidad de Antonio Nariño, decidieran rebautizarlo como Santander. La disculpa: un aniversario más de la muerte del ‘Hombre de las leyes’, Francisco de Paula Santander».

Al barrio Luna Park, la gente mayor lo recuerda por un lago que, en realidad, era una represa del río Fucha, y un lugar tradicional de paseo bogotano. Dicho lago desapareció después del 9 de abril de 1948, y las versiones que recibimos sobre esa desaparición son diversas y contradictorias. Hay quien afirma que se trató de una represalia contra los habitantes ‘gaitanistas’ del sur de Bogotá, por ser el lago Luna Park un sitio de esparcimiento y reunión de gentes no bien vistas por el gobierno de ese entonces. Otra teoría nos habla del gran crecimiento que tuvo ese barrio en razón de los desplazados que empezaron a llegar después de ese 9 de abril y que, a base de rellenos, terminaron por comerse el lago.

Esta última interpretación es de doña Emilia Rodríguez, dueña de uno de los restaurantes más tradicionales del sur, Donde Canta la Rana, especialista en carnes al brasero, que se encuentra en el barrio Restrepo. Antiguamente, ese lugar era la ruta de salida de Bogotá y por esos rumbos florecieron entonces muchos sitios de comida campesina como los que todavía se encuentran en Cuatro Vientos, lugar otrora famoso por sus fritangas y parada obligatoria de los viajeros. Por el restaurante de doña Emilia han pasado casi todos los presidentes de Colombia de las últimas tres décadas y los alcaldes de Bogotá de los últimos lustros. Definitivamente, pese a lo pequeña y desconocida, la localidad 15 de Bogotá, es una localidad con muchas historias… Agradecemos para este artículo la colaboración de Giovanna Torres, asesora del Observatorio de Culturas, de Mariana Becerra, gestora de cultura local y de Oscar Daniel Rodríguez, profesional de apoyo.

Agradecemos para este artículo la colaboración de Giovanna Torres, asesora del Observatorio de Culturas, de Mariana Becerra, gestora de cultura local y de Oscar Daniel Rodríguez, profesional de apoyo.