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Bogotá tiene una Casa de la Historia Diana Uribe

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Diana Uribe cree en la divulgación generosa del conocimiento. La historia universal ha ocupado su atención durante los últimos doce años. Es una firme convencida de que los conflictos aparecen en la vida de los pueblos como una oportunidad para formarse. La «Casa de la Historia» en Bogotá es el nombre del nuevo proyecto que hoy lidera.



Ciudad Viva:¿Qué se propone desarrollar en este nuevo destino cultural llamado «Casa de la Historia»?
Diana Uribe: Este espacio responde a una cantidad de preguntas que a diario nos formulan los oyentes de Historia de las Civilizaciones. Esto es una biblioteca. Usted llama a la Casa o, tanto mejor, usted viene, porque necesita comprender algún proceso histórico. Hay libros que son llaves; alguien lee, por ejemplo, un Arco iris en la noche, y queda parado en la realidad de Sudáfrica. O lee El factor humano, y le queda clarísimo cómo fue el proceso de unificación a través del partido de rugby de Mandela. Entonces la Casa de la Historia es una sala de lectura; la idea es que la gente venga a estudiar, a «parchar». Habrá música; todas las bandas sonoras de los programas radiales podrán ser escuchadas aquí, con todo el material que he recolectado durante los viajes: sobre las mujeres kahen que tienen los anillos en el cuello; sobre los pueblos del desierto, el Rajasthan, los derviches en Turquía. ¿Usted quiere saber cómo es el Líbano? Mire, esto es Baalbek… Toda la rica información de los museos, Ruanda, Gandhi, el apartheid, etc. Hay un eje temático: la no violencia. Estamos en el proceso de crear un centro de documentación y para eso necesitamos mucho apoyo.

CV: ¿Qué hay con la ciencia ficción? Sabemos que habrá un espacio para el cómic en la Casa de la Historia.
DU: Sí, habrá una colección enorme de cómic y novela negra. Porque la ciencia ficción hace algo muy importante: extrapola en otras dimensiones o sitúa en el futuro conflictos que se viven actualmente. El cómic, entendido como novela gráfica, es un universo de una lucidez y una riqueza impresionantes. La ciencia ficción detecta, por ejemplo, cuándo en una sociedad se está viviendo un régimen totalitario. Tenemos más de cuatro mil volúmenes de cómics, para leer y compartir. Entrevista / Ciudad Viva habla con Diana Uribe

CV: ¿Por qué es tan importante dedicar un espacio al conocimiento de procesos emblemáticos de paz y no violencia?
DU: Sucede que yo entiendo los problemas desde otra perspectiva. Primero, porque he visto muchos pueblos superar muchísimos conflictos. Por eso sé que el nuestro no es el único ni el más grave ni uno que no tenga salida. O sea, yo he visto casos extremos, pueblos que llegaron a situaciones verdaderamente críticas y encontraron sus propias soluciones. Todas las naciones atraviesan períodos de conflicto; la formación de Francia e Inglaterra fue larga y penosísima. Pero cuando uno mira a los países que hoy son exitosos y los ve desde su éxito, olvida los procesos que debieron transcurrir para lograrlo. Colombia es un país en formación, como tantos otros pueblos. Entonces, la idea es entender que no necesitamos dos guerras mundiales ni una bomba atómica, para llegar a ser una sociedad viable, capaz de convivir. Las lecciones que aprendieron otros pueblos son tan duras…


CV: ¿El colombiano tiene miedo de la historia?
DU: No lo creo. Sucede que el conflicto ha devorado demasiadas páginas de nuestra historia reciente. Esta es una idea que me ha dado muchas vueltas. Hubo tanto esfuerzo en construir este país y nadie lo ve, porque solamente se atiende a su conflicto. Aquí hay tradiciones indígenas, una profunda influencia árabe, una grande y riquísima influencia afro. Hace ya rato se empezó a escribir la novela urbana, la literatura sobre Bogotá. Hay investigadores como William Ospina y Enrique Serrano que están haciendo una labor importantísima para aprender a mirarnos. Acuérdese del cuento de la servilleta con la mancha negra: entonces, la gente sólo ve la mancha negra. ¡Este país existe! Tiene cultura, civilizaciones, gastronomía. Tiene una riqueza musical absolutamente increíble y una «mano» de historias regionales maravillosas.

CV: ¿Qué hay para los bogotanos en la Casa de la Historia?
DU: Tenemos un proyecto sobre movilidad. Vamos a contar la historia de la ciudad a partir del sistema de transporte. Bogotá se fue transformando desde la época del caballo, los adoquines, los carruajes; pasando por el tranvía, los trolley y los buses, hasta llegar a Transmilenio. El bogotano podrá documentarse en la Casa de la Historia y apreciar la manera como el transporte determina las costumbres. Fíjese: la famosa Urbanidad de Carreño fue escrita para la época del carruaje. Está llena de «tips» sobre cómo cruzar un charco o dar la mano a una dama. ¡Mejor dicho!, fuera de lo chistosa que esºººº la Urbanidad Carreño, pues no aplica ni para el tranvía ni para Transmilenio. Tenemos cuatro clubes diferentes para que puedan inscribirse: el centro de documentación de la no violencia, con abundante bibliografía disponible; el club de los pueblos y las civilizaciones, con todo el material complementario a mis programas de radio; el club del Corto Maltés, para amantes de la novela gráfica y el cómic; y el club de Go, juego de mesa y arte marcial del intelecto.