Buscar


warning: Illegal string offset 'module' in /home/ciudadvi/public_html/portal/sites/all/modules/share/widgets/share_widget/share_widget.page.inc on line 40.

Compartir

Los legados del Mundial de Fútbol Sub-20

Versión para impresora

El miércoles 29 de julio se inaugura en Barranquilla el XVIII Campeonato Mundial de Fútbol Sub-20 de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (Fifa). En el marco de este importante torneo, Bogotá cumplirá un rol protagónico: será la sede principal con 10 partidos, incluida la gran final, y será la casa de la Selección Colombia. En mayo de 2008, durante el 58° Congreso de la Fifa reunido en Sidney (Australia), se otorgó al país la condición de sede del Mundial Sub-20, lo cual significó un voto de confianza para Colombia, con el precedente de ser recordada hasta entonces, en el seno de la máxima institución futbolera, como la única nación en haber renunciado a ser sede de un campeonato mundial de fútbol de mayores, en 1986.

El término «legado», recientemente incorporado a la jerga deportiva, se asocia a los más grandes certámenes deportivos como los Juegos Olímpicos y los mundiales de fútbol. Hay que recordar que, precisamente, uno de los criterios de selección utilizados para adjudicar las sedes de un torneo de gran magnitud es el legado que sus organizadores dejarán a la ciudad o al país o incluso a sus habitantes. Así las cosas, ¿cuáles son los legados que el Mundial Sub-20 le dejarán a nuestro país, y en particular a Bogotá?

En primer lugar, el Mundial es la oportunidad de abrir una vitrina para mostrarle al mundo entero que «Bogotá es Mundial», tal y como dice la campaña publicitaria recientemente lanzada por la Administración Distrital. Una ciudad joven, moderna, activa y cosmopolita, llena de propuestas culturales y artísticas que traducen con ingenio nuestra rica diversidad.

«Bogotá, sexta economía de América Latina, es una ciudad con vocación global en la que vale la pena invertir»: este es el mensaje que llegará a una audiencia estimada en 500 millones de personas que recibirán la señal de televisión de los 52 partidos en más de 200 países del planeta; y mediante los más de 1.200 periodistas de todo el mundo que llegarán a cubrir el campeonato. Otro importante legado es la infraestructura deportiva de calidad que le quedará a la ciudad. En Bogotá, la Alcaldía Mayor invirtió más de 30 mil millones de pesos en la adecuación del estadio Nemesio Camacho El Campín, convertido en el mejor del país; así como en los campos de entrenamiento de las distintas selecciones participantes que tendrán como sede a la capital: Estadio de Techo, El Campincito, dos canchas del Parque Recreodeportivo El Salitre y Parque El Country. Adicionalmente, al Distrito le quedará una gran organización de voluntarios, elegidos como resultado de un riguroso proceso de selección que consolida un valeroso y leal grupo de más de 300 jóvenes formados y capacitados para el manejo de torneos de talla mundial.

En lo deportivo, la mayor ganancia es la posibilidad de ver a las grandes estrellas del futuro, tal y como ha sucedido en las anteriores ediciones del Mundial Sub-20 donde aparecieron ante el mundo futbolero figuras de la talla de Diego Armando Maradona (Japón 1979) y Lionel Messi (Canadá 2007), por nombrar sólo dos ejemplos.

Pero quizás la mejor herencia que le puede quedar a Bogotá, es la desaparición, ojalá para siempre, de las mallas que separan el campo de juego de las tribunas donde se ubican las tradicionales barras futboleras, mal llamadas «bravas»; lo cual representará uno de los más importantes logros en materia de cultura ciudadana y convivencia de los últimos años en nuestra ciudad. Todos estos legados están enmarcados en el proceso de gestión de la Política Pública de Deporte, Recreación y Actividad Física para Bogotá 2009-2019, denominada «Bogotá más activa», cuya formulación constituye uno de los más grandes logros de la presente administración impulsados desde el Sector Cultura, Recreación y Deporte.

La organización de máximos certámenes deportivos, como el Campeonato Mundial de Fútbol de Salón y el Mundial Sub-20 de la Fifa son parte del primer objetivo para la realización de eventos nacionales e internacionales; esto es parte de la estrategia de ampliar la participación ciudadana en estos espacios de convivencia. Por ahora, la invitación es a que nos congreguemos y nos concentremos en ser los mejores anfitriones del mundo, organizando un inolvidable Mundial de Fútbol Sub-20. Desde la «Bogotá Positiva para vivir mejor» invitamos a los ciudadanos a que pinten sus rostros con la alegría del tricolor colombiano, y a que en un acto de esperanza, unan sus manos alrededor de la selección nacional.

Que ruede el balón para hacer posible que nuestra Selección se corone campeona del mundo. ¡Qué hermoso legado sería ese triunfo para nuestros niños, niñas y jóvenes!

Catalina Ramírez Vallejo
Secretaria de Cultura Recreación y Deporte